martes, 5 de agosto de 2008

René Torres Bejarano: LO PEQUEÑO, SENCILLO, NO COSTOSO Y NO VIOLENTO, ES HERMOSO

LO PEQUEÑO, SENCILLO, NO COSTOSO Y NO VIOLENTO, ES HERMOSO

René Torres Bejarano

En septiembre del 2005, para adherirme a la “Sexta Declaración de la Selva Lacandonae incorporarme a la “Otra Campaña”, envié a los zapatistas una carta en la, entre otras cosas les decía lo siguiente:

Me han dicho por ahí que, aparte de hablar, escuchar, criticar al Peje, hacer ‘declaraciones’, ‘otras campañas’, caminar y andar a salto de mata, ustedes, como nosotros, también comen, toman agua, cocinan, lavan la ropa, duermen, se bañan (a veces), hacen trutrú, pipí, popó, chacachaca (cada quien su modo), se guarecen, se cobijan, se visten, calzan, se comunican, cantan, bailan, trabajan la tierra, cortan y acarrean leña, cosechan y procesan sus productos, transportan mercancías, comercian, etc., etc.-. Es por todo esto que yo quiero aprovechar la oportunidad para platicarles sobre tecnología y sobre un señor: Don Ernst ‘Fritz’ Schumacher (Good Work, Small Is Beautyful, etc.), un cuáquero economista (pero no economita) inglés de origen alemán, que como un moderno Casandra del siglo XX, predijo un mal y muy cercano fin para la sociedad industrial moderna y hasta singularizó la fecha, el 6 de Octubre de 1973, como el inicio de esta debacle (El 6 de Octubre de 1973 fue la fecha en que se inició la cuarta guerra Arabe-Israelí y fue también cuando el Rey Faisal de Arabia Saudita amenazó con una reducción de entre el 5 y 10% mensual, la extracción de su petróleo).

En esta carta les comentaba también a los hermanos zapatistas:

Esta sociedad industrial moderna, decía Schumacher, solo ha sido posible a partir del petróleo abundante y barato. La agricultura moderna, basada en la introducción excesiva de energía, en la mecanización y en los fertilizantes químicos e insecticidas inorgánicos que envenenan nuestros alimentos; las ciudades monstruos –megalopolitanas les llamó- de hoy que son en si mismas máquinas gigantescas que, para respirar adecuadamente, requieren de una entrada continua de energía, es decir, petróleo; la producción masiva o ‘para las masas’ (no por las masas como diría Gandhi) en la que todo está saliendo de una sola línea de producción; los alienantes modos de producción actuales que afectan no solo los estándares de vida sino la vida misma de la gente; y la tecnología, dirigida a que todo sea cada vez más grande, más complejo, más costoso y más destructor de la naturaleza, son, todos ellos, el resultado directo de los precios casi de regalo de esos combustibles fósiles. Entonces, dijo Schumacher, ¡¡Esta fiesta se acabó!!, pues, a partir de entonces, se inició, y ya no tiene para cuando parar la carrera al alza de los precios y el agotamiento del petróleo y con ella el acercamiento de la debacle de la sociedad industrial moderna.

Pero Schumacher no solo hacía predicciones. Con respecto a la tecnología, decía: “Pocas personas niegan que el cambio tecnológico traiga consigo consecuencias políticas; pero también muy pocas personas parecen darse cuenta que el “sistema” actual, en el sentido más amplio, es el producto de la tecnología y, por tanto, no puede sufrir cambios significativos mientras que la tecnología no sea cambiada. No conozco una mejor manera de cambiar al ‘sistema’ que la de implantar en el mundo un nuevo tipo de tecnología _tecnología por medio de la cual la gente pequeña pueda hacerse productiva y relativamente independiente. Sugiero entonces que aquellos que deseen promover una mejor sociedad, lograr un mejor sistema, no deben confinar sus actividades en intentar cambiar la ‘superestructura’ _leyes, reglas, acuerdos, impuestos, bienestar, seguridad social, salud, educación, etcétera. Los gastos en que se incurren al tratar de “comprar” una nueva sociedad pueden ser equivalentes a tratar de llenar de agua un ‘barril sin fondo’. Si no hay un cambio en la base _es decir, en la tecnología_ es muy poco probable que exista un cambio real en la superestructura.”

Schumacher decía por allá del 72 del siglo pasado: “Bajo la influencia de los combustibles fósiles a precios casi de regalo, la tecnología ha tomado el camino erróneo, yo sugiero, en cuatro direcciones: Primero, existe una tendencia para que todo sea cada vez más grande (esto se llama ‘economía de escala’). La segunda tendencia es que las cosas se están convirtiendo, se están haciendo, cada vez más complejas. El tercer punto está conectado con el primero y el segundo: las cosas se han hecho tan costosas que uno debe ser rico y poderoso para poder hacer algo. El cuarto criterio de este desarrollo tecnológico, yo lo llamaría, una creciente violencia contra la naturaleza.“

Schumacher, por aquellos tiempos, también dijo:

“La experiencia nos muestra que siempre que podamos lograr la pequeñez, la simplicidad, lo no costoso, y la no-violencia, o, siquiera solo alguno de estos objetivos, se crean nuevas posibilidades para la gente, individual o colectivamente, para la autoayuda, y que los patrones que resultan de tales tecnologías, son más humanos, más ecológicos, menos dependientes de los combustibles fósiles, y más cercanos a las necesidades humanas que los patrones (o estilos de vida) creados por las tecnologías que buscan el gigantismo, la complejidad, el capital intensivo, y la violencia.”

“. . .Empecemos con las necesidades básicas del ser humano. Y aquí no puedo ver nada que el hombre necesite que no pueda ser producido de una manera muy simple, muy eficientemente, muy viable a una escala pequeña con una tecnología radicalmente simplificada, con muy poco capital inicial, de tal manera que aún la gente pequeña pueda conseguirla.”

Tomando como base estas ideas, desde 1962 en la India, Schumacher planteó el concepto de “tecnología intermedia” (una tecnología que aprovecha las ventajas de la tecnología antigua, pero adaptando la tecnología avanzada a los requerimientos de la gente) y en 1965 fundó el Grupo de Desarrollo de Tecnología Intermedia (ITDG por sus siglas en inglés). A partir de entonces, existe un buen número de grupos en Inglaterra, en EEUU (El Village Technology Group de la Universidad del Estado de Colorado), en Kenya, Australia, Nicaragua, Colombia, Perú (en Perú hay una representación del ITDG), etcétera. En México también existe un buen número de grupos y personas que estamos trabajando, un poco desorganizados y un mucho desconectados, en este concepto de tecnología. Todos estos grupos estamos desarrollando e intercambiando diseños de herramientas, artefactos, dispositivos, procedimientos y procesos tecnológicos pequeños, simples, no costosos y que no son violentos con la naturaleza (como insiste Schumacher), pero, lo que se considera más importante, es que se adaptan a las necesidades, habilidades y capacidades de la gente pobre. Ya existe un muy buen número de soluciones tecnológicas intermedias o ‘apropiadas’ (como se les llama ahora) para las actividades diarias que realiza la gente en las áreas rurales de todo el mundo. En la India han llevado este concepto hasta el desarrollo de plantas de procesos de la caña de azúcar, del cemento, los textiles, etcétera a “pequeña escala”, con alto contenido de mano de obra, es decir, no la ‘producción en masa’ o ‘para las masas’, sino la ‘producción por las masas’.

Este nombre de tecnología ‘apropiada’ se da por dos razones, primero porque se considera que las soluciones tecnológicas que se ofrecen son las más adecuadas o más apropiadas para el problema que se trata de resolver (esta solución generalmente queda como dice Schumacher en algún punto ‘intermedio’ entre la tecnología más atrasada y la tecnología más avanzada). La otra razón por la que se le llama ‘apropiada’ es por la facilidad con que la gente la puede aplicar y ‘apropiarse’ de ella pues no requiere de conocimientos técnicos o científicos especiales y podría desarrollarse en cualquier taller rural y con herramientas mínimas.

En la carta a los zapatistas prosigo:

A propósito de esto último, a esa ‘tecnología apropiada’ que varias veces he mencionado, yo le llamo ‘tecnología zapatista’ o ‘tecnología zapatera’. Primero porque creo que son precisamente ustedes los que podrían adoptarla y aplicarla con facilidad ya que, les aseguro, aportaría grandes beneficios para las comunidades en que ustedes se desarrollan y, con su ejemplo, promover su aplicación en otras comunidades a lo largo y ancho de nuestra República. Esta tecnología permitiría a muchos mexicanos un estilo de vida más humano, más sencillo, más ecológico, menos dependiente de los combustibles fósiles, menos costoso y más cercano a sus necesidades, que los patrones creados por las tecnologías que buscan el gigantismo, la complejidad, el capital intensivo y la violencia contra la naturaleza. La tecnología apropiada, capacitándolos para hacer cosas pequeñas, simples, no costosas, ecológicas, etcétera, les permitiría también reforzar la autonomía tan deseada tanto por ustedes como por todos nosotros.

El motivo por el cual yo llamo tecnología ‘zapatera’ a la tecnología apropiada es en honor del mismo Schumacher (que en Alemán significa, ‘zapatero’), tantas veces citado, y que, entre otras cosas, dijo: “Con un nombre como el mío, encuentro fácil comprender que para ser un buen zapatero no es suficiente saber mucho sobre el oficio de hacer zapatos; uno debe también conocer bastante sobre los pies de las personas. El zapato hecho para las personas grandes, no se puede ajustar al pie de las personas pequeñas. Un pie pequeño necesita un zapato diferente, no un zapato inferior, sino un zapato del tamaño correcto. La tecnología moderna, simbólicamente hablando, solo hace zapatos para pies grandes. Está especialmente engranada para la producción en masa; es altamente sofisticada y enormemente costosa. Por tanto, no se ajusta a todos los lugares sino únicamente en o cerca de las grandes ciudades o de las áreas megalopolitanas.”

Pero Yo, y aquí termino el comentario sobre mi carta a los hermanos zapatistas, no vine aquí a convencerlos a ustedes de estas cosas. Yo creo que la mayoría, si no es que todos, de los presentes, estamos bien conscientes de lo que está sucediendo en nuestra sociedad. Por algo estamos aquí. Yo vine a invitarlos a voltear nuestra mirada y nuestras acciones hacia sectores de la población donde las condiciones reinantes de pobreza y explotación los hayan ya llevado a un nivel de consciencia tal que las ‘soluciones’ que propongamos, tengan mayores posibilidades de ser aceptadas. Olvidémonos ya de los funcionarios y de los políticos partidistas, esos solo nos darán ‘el avión’ pero pronto harán sus cálculos y se darán cuenta de que esto no les significará ningún negocio ni les atraerá muchos votos, entonces, pronto dejará de interesarles, al menos hasta que se acerquen las nuevas elecciones. Olvidémonos también de los académicos y científicos, ellos están muy ocupados correteando los ‘tortibonos’ académicos (becas y niveles del SNI) que les ofrece la “tecnología de puntos” (que no de punta), como para preocuparse de ‘cacharros’ de tecnología ‘arcaica’ que, según ellos, es la tecnología apropiada. Olvidémonos de los citadinos, especialmente los ‘megalopolitanos’, ellos están demasiado absortos en su adoración a ‘Su Majestad’ el automóvil, los ejes viales de alta velocidad, el metro y el metrobús; aparte de reírse de nosotros a carcajadas, nos acusarán a todos de locos. Olvidémonos incluso de los pobres de la ciudad, estos están también muy ocupados y compitiendo a brazo partido con los citadinos ‘no tan pobres’ tratando de alcanzar los tortibonos, la leche de liconsa, la leche ‘betty’, etcétera, que les ofrecen el gobierno y los clientelares partidos políticos. Olvidémonos, por lo pronto, hasta de los pobres rurales, especialmente de los que se les denomina ‘el voto verde’, no podríamos competir con los ‘procedes’, ‘pronasoles’, ‘contigos’ y ‘méxicos mejores’, u otras ‘zanahorias’ de viejo y de nuevo cuño, que mantienen a la mayoría de estos mexicanos como votos cautivos de los partidos en el gobierno en turno.

Acudamos mejor a las comunidades indígenas de varias regiones del país (Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Sonora, etcétera) que, esas sí, orilladas por cientos de años de despojos y agresiones, están ahora en la posibilidad no solo de captar nuestros mensajes, de aceptar nuestro apoyo y solidaridad en defensa de sus recursos, su cultura y su propia vida, sino hasta de enseñarnos como poner en práctica, desde abajo, diferentes procesos de autonomía que ellos han estado practicando ya desde hace muchos años. Entre ellos encontraremos a muchos mexicanos valiosos, como ustedes, que, estoy seguro, comparten nuestras preocupaciones y con los cuales podríamos unir nuestros esfuerzos.

Atentamente

René Torres Bejarano

Profesor Investigador SEPI-ESIME-IPN.

Rafael Huacuz: Más allá de los límites del crecimiento y el cambio climático

Más allá de los límites del crecimiento y el cambio climático

Rafael Huacuz

Primera Parte

A lo largo de las últimas décadas, la humanidad se ha enfrentado a diferentes crisis de toda índole: poblacional; energética; económica, alimenticia; de seguridad biológica; ambiental; etcétera. La mayoría de estas crisis, forman un ciclo continuo que acorta su recurrencia y las profundiza en el tiempo[1]. Los intentos de solución para cualquiera de ellas, provienen de acciones aisladas o locales, como si cada una de éstas fuera en apariencia independientes entre si.

La postura general de este ensayo es mostrar una serie de argumentos que incidan en denunciar estas crisis como un síndrome del fenómeno del crecimiento económico mundial, modelo que se ha sostenido bajo el argumento de distintas propuestas desarrollistas --tanto planificadas como liberales-- que prometieron el bienestar social con modelos como el desarrollo focalizado; el autocentrado; el desarrollo endógeno; el participativo; el comunitario; el desarrollo autónomo y popular; el equitativo; el local; o del micro-desarrollo, del etno-desarrollo hasta llegar a la propuesta actual de desarrollo sostenible o sustentable. Este último, dogma cumbre de las propuestas planteadas a lo largo de la historia[2], es decir, argumentos que promovían los aspectos cualitativos del “desarrollo” y los aspectos cuantitativos del crecimiento económico impuesto por occidente.

Bajo este escenario, la política gubernamental de privatizaciones, liberación y desregulación de los mercados, así como los avances técnicos de las comunicaciones durante las últimas décadas, han producido un cambio en el poder sin precedentes, en donde los estados nacionales han perdido su capacidad de autogestión, quedando a merced de intereses económicos de grandes corporaciones internacionales o de sus respectivos representantes de capital nacional, quienes a toda costa intentan buscan el control de los recursos energéticos, por ser estos, la base de su riqueza y los medios de producción, distribución y consumo de los bienes y servicios que ofrecen (Hertz, 2002).

Los gobiernos por su parte, están convencidos de que su cometido principal es crear un clima en donde se facilite la prosperidad de los negocios para obtener una cuota de mercado, su principal interés consiste en proteger el sistema mundial de libre comercio y en abastecer a las empresas de infraestructura, recursos energéticos y servicios públicos, para apoyar su crecimiento, incluso a costa del empobrecimiento social y del deterioro ambiental. Por otro lado, la desregulación y desarticulación del Estado ha producido una lucha frontal contra las prestaciones sociales y sus representantes (como los sindicatos). Se han debilitado las redes sociales y las estructuras de bienestar social.

La historia del modelo de desarrollo capitalista, profundiza el abismo que separa a los que tienen algo de los que no tienen nada; irónicamente bajo las propuestas de crecimiento económico, encabezadas por los economistas del aparato de estado, se ha incrementado la desigualdad social aumentando por millones el número de excluidos y fracasados dentro de las contradicciones del propio sistema[3]. En esta cruzada moderna por el libre mercado mundial, quedo vencida la justicia, la equidad y principalmente el medioambiente.

El capitalismo como sistema dominante ha triunfado[4], se proclama cómo última etapa de la historia, pero no todos se benefician del botín obtenido de los recursos de la naturaleza, este botín queda restringido para unos pocos, sus efectos perversos son ignorados por los gobiernos de distintos partidos e ideologías políticas que, gracias a las medidas legales que ellos mismos introducen, son cada día incapaces de enfrentarse a las consecuencias perversas del sistema, el cual se descompone, agravándose sus contradicciones internas.

Por ejemplo, actualmente existen no más de cien corporaciones multinacionales que dominan un 20% de las propiedades extranjeras en el mundo; de las cien mayores economías del planeta, 51 son empresas y las 49 restantes pertenecen parcialmente a los estados nacionales. Las cifras de ventas de Ford y General Motors supera el PIB de todo África subsahariana; el patrimonio de IBM y General Electric aventaja el poder económico de muchas naciones en el mundo; los ingresos económicos de Wal-Mart sobrepasan los de la mayor parte de los Estados del Este y Centro de Europa. Además, el tamaño de las empresas no deja de aumentar, cada fusión aventaja a la anterior y los gobiernos difícilmente ponen obstáculos a estos macro-monopolios, todos los productos que empleamos o compramos –gasolina, medicinas, transporte, cultivos, agua,- dependen cada vez más de una gran empresa que puede decidir alimentarnos o asfixiarnos, los gobiernos tienen las manos atadas y nuestra dependencia de estas corporaciones aumenta día a día. El mundo de los negocios entre las empresas, lleva las riendas de la política internacional, sus bolsas de valores establecen las reglas del juego, mientras que los gobiernos del llamado “mundo libre” se limitan a cumplir las leyes impuestas por este escenario de crecimiento económico.

El crecimiento como base ideológica es aceptado por su connotación positiva y difícilmente se establece una conexión entre este crecimiento y el límite natural del planeta y sus recursos. Del mismo modo, tampoco se reconoce la conexión entre la producción de todo tipo de bienes y servicios y su enorme huella ecológica, por ejemplo, en la Zona Metropolitana del Valle de México (ZMVM) se generan más de cuatro millones de toneladas de contaminantes atmosféricos anuales y millones de kilogramos de basura al día (Semarnat, 2007). Estas sumas de residuos contaminantes, son reflejo fiel de nuestra capacidad de producción y consumo y de nuestra capacidad para enfilarnos al ecocidio global, contaminando el aire que respiramos, el agua que bebemos y los suelos en donde vivimos.

Diversos estudios han mostrado claros límites a varios de estos recursos como el de los combustibles fósiles. Sin embargo, los intentos por imponer un límite al crecimiento, son detractados por los propios comités que patrocinan la investigación sobre el tema[5] con todo tipo de argumentos, por ejemplo, el pretexto que intentó diferenciar el crecimiento dinámico exponencial nocivo a todas luces, de un tipo de crecimiento orgánico especializado, bajo la premisa de que el crecimiento exponencial se sale de control y el segundo presenta características de interdependencia funcional entre sus partes constitutivas y que puede ser la solución a estas diversas crisis, este supuesto crecimiento especializado inventó el concepto de “desarrollo sostenible” con la trillada frase por todos conocida.

Bajo este tipo de premisas ideológicas funciona el libre mercado y no da lugar para la crítica, a pesar de conocerse los efectos perversos que se presentan bajo el modelo de desarrollo capitalista (a saber pobreza, exclusión, desigualdad, hambre, guerra, degradación del ambiente, por citar los principales).

El pensamiento desarrollista fincó sus cimientos en el pensamiento cornucopiano o de cuerno de abundancia, ideología que siglos atrás planteaba la idea de ilimitada capacidad de la naturaleza por proveer de recursos al hombre, está idea fue antiguamente arraigada y extiende sus raíces en la influencia del pensamiento judío-cristiano y cobra fuerza con la influencia de la ideología del progreso[6].

Por su parte, la ideología del progreso es un planteamiento que recurre al argumento de que los avances tecnológicos y científicos son la solución para alcanzar niveles preestablecidos de “armonía con la naturaleza” y “ampliación del bienestar humano” en tanto se continúen desarrollando las fuerzas productivas. Ambos argumentos han sido duramente cuestionados por el movimiento ecologista y por diversos pensadores sociales ha lo largo de la historia[7], sin que hasta el momento cobren mayor importancia en el colectivo social, quizá porque los instrumentos ideológicos del poder[8] funcionan cabalmente.

A pesar de las advertencias planteadas por estos actores sociales y las señales de alerta que manda el planeta, la propuesta de imponer un límite al crecimiento parece opacada por la evidente tendencia de mantener un crecimiento en el consumo de recursos. Lo anterior puede ser comprobado cuando revisamos las cifras en el consumo de la mayoría de los productos de uso diario en nuestra sociedad, por ejemplo, en la ZMVM la tasa de crecimiento vehicular paso de cerca de un millón en el año 2000, a más de 4 millones el el año 2007; y se espera un crecimiento de 5.4 millones para el año 2010. Para mitigar este impacto, se aplican políticas urbanas de más crecimiento: más vialidades, más puentes vehiculares, más túneles viales, etcétera. Así mismo, se calcula que en esta región (la menos transparente del país) se consumen 40 millones de litros de hidrocarburos al día, repartidos en gas domestico e industrial, gasolinas y diesel para transporte público y privado y combustibles para la industria (Molina, 2007).

Este ejemplo desproporcionado del consumo energético de combustibles fósiles, plantea una serie de interrogantes sobre la inminente necesidad de imponer un límite del crecimiento.

Segunda parte

PROPUESTAS PARA EL DESCRECIMIENTO

Los distintos argumentos que se han planteado en el Senado sobre la reforma de PEMEX, dejan ver a este recurso sólo como una utilidad para incrementar la riqueza del grupo social que lo controla, riqueza que poco ha servido para reducir la desigualdad social y la pobreza de los mexicanos.

El tema energético en México de pronto perece crucial, cuando se olvida que la historia de PEMEX es tan negra y viscosa como el petróleo mismo que produce, los únicos mexicanos que han disfrutado de los beneficios de esta industria, han sido de una reducida oligarquía política que lo controla y que ha operado con prácticas mafiosas en contra de sus detractores (por ejemplo el crimen cometido en contra del periodista michoacano Manual Buendía).

No obstante PEMEX con o sin reforma, en el mediano y largo plazo, no garantizará mecanismos para reducir el impacto de los distintos escenarios de crisis energética y de recursos que el actual modelo de desarrollo económico nos plantea, urge por lo tanto pensar en la conveniencia de los siguientes postulados que fueron planteados por el grupo de descrecimiento aquí presente:

1. La reducción paulatina pero sustantiva de la extracción de petróleo en México.

Cuando brotó en 1908 el pozo petrolero de Dos Vocas Veracruz; éste se incendió durante dos meses levantando una caldera de llamas de más de 600 metros de altura, se calcula que se consumieron más de 100 mil barriles de petróleo diarios antes de que el agua salada de una la laguna cercana lo extinguiera (Pazos, 1979: 22), las consecuencias del desastre ecológico que este hecho ocasionó, tienen efectos nocivos hasta nuestros días y; no obstante, seguimos contaminando directa o indirectamente con cada nueva extracción de este recurso.

2. Cero exportaciones de petróleo a mediano plazo.

El 17 de octubre de 1973 fue el Pearl Harbor de la energía (Mieres, 1979; Pazos, 1979; Buendía; 1980), pero en lugar de arrogar bombas sobre propiedad estadounidense, un puñado de naciones árabes, ricas en petróleo, cerro unas cuantas válvulas y produjo una conmoción en la civilización industrial ligada a los países del G8, es decir, Estados Unidos, Europa Occidental y Japón, quienes mantenían (y aun mantienen) altos niveles de consumo energético. Al principio pocos advirtieron que se trataba de la antesala de una crisis energética de bastas proporciones, pero en el invierno de ese año se produjo una drástica escasez de gasolina, en las estaciones de estos países, inmensas colas de consumidores enloquecieron por obtener unos cuantos galones de combustible para sus vehículos, se impusieron restricciones en la calefacción y en la iluminación de varias ciudades, poniendo en evidencia la crisis capitalista por la crisis energética, en lo subsiguiente se produjeron diversos boicots sobre los precios y se generaron diversas guerras por el control de este recurso, guerras que se han extendido hasta nuestros días. Por lo anterior cabe la pregunta: ¿Debemos seguir alimentando con este recurso el motor del desarrollo capitalista?

3.- Reducción radical del consumo interno de petróleo.

Mientras el Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) considera necesaria una reducción de entre un 60 u 80 por ciento de las emisiones de gases de efecto invernadero para reducir el riesgo de catástrofes climáticas mundiales por el calentamiento global; en contraste, el Consejo Mundial de Energía (WEC por sus siglas en inglés) predice un incremento de un 50 a 70 por ciento en la demanda energética mundial para el año 2020, esta incompatibilidad entre el IPCC y el WEC expone la contradicción interna del sistema económico actual, el cual intenta a toda costa mantener políticas macroeconómicas que incrementen el PIB mundial; por ello la pertinencia del pensamiento anti–crecimiento o descrecimiento.

Así como es urgente para el ejecutivo federal la reforma energética de PEMEX, también es urgente para nuestra sociedad cuadruplicar el presupuesto asignado a la política ambiental de este país, así el tema no sólo queda en buenos deseos o buenas intenciones. En especial, es urgente fortalecer con recursos económicos a las organizaciones ecologistas y ambientalistas, urge fortalecer la participación social con investigación en el tema, varias propuestas sociales plantean no sólo una reforma energética, sino toda una revolución con base en el incremento de la eficacia en el consumo energético actual y la transición hacia fuentes alternas de energía renovable como la solar, eólica, geotérmica, entre otras.

Para concluir cabe cuestionarnos si los instrumentos institucionales con los que contamos garantizan las mejores condiciones sociales, si la política pública en materia energética garantiza la salvaguarda del ambiente, bajo mis argumentos planteados ¿es la democracia representativa el mejor ejercicio democrático con el que contamos?

El Estado mexicano, creó la Comisión Nacional de Derechos Humanos para salvaguardar los derechos civiles de los ciudadanos, a pesar de contar con instituciones de procuración de justicia. De la misma forma, para garantizar el derecho a un ambiente sano, se debería crear una Comisión Nacional de los Derechos al Ambiente, bajo el auspicio de la figura de un “Obusman del ambiente”, o como se le quiera llamar, lo que importa es que vele por garantizar 1) la justicia ambiental; 2) el derecho de información; y 3) la democracia ecológica, entendida bajo el supuesto de un incremento en la participación social en el tema, fortalece los nuevos paradigmas que nacen ante la crisis, sin este fortalecimiento social la regulación entre el Estado y el capital, se corre el riesgo de que paradigmas como el descrecimiento se enfrenten a ser absorbidos por viejas practicas institucionales, lo que puede socavar las buenas intenciones de estas propuestas, condenando sus viabilidad paradigmática.

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[1] Al respecto véase el texto de Ernest Mandel sobre la interpretación marxista de las ondas largas del capital (Mandel, 1973).

[2] Por definición del concepto de desarrollo me inscribo en la propuesta por Sergue Latouche en el sentido de que éste no es otra cosa que la colonización del mundo por Occidente, la guerra económica y el saqueo de la naturaleza (Latouche, 2002).

[3] Por ejemplo para el año 2003, sólo 250 personas ganaban tanto dinero comparado con el 65 por ciento de la población mundial (Jean Robert y Valentina Borremans, 2006: 18).

[4] Al respecto Adam Przeworski (1998) ha señalado que por primera vez en la historia el capitalismo se adopta como la aplicación de una doctrina y no como un proceso de evolución histórica ya que la ideología neoliberal difundida por Estados Unidos y sus agencias multinacionales mantienen la creencia de las virtudes de los mercados y la propiedad privada en donde se pone a la eficiencia por encima de la distribución, a las consideraciones económicas por encima de las sociales y cualquier oposición es minimizada por egoísta o populista sin dar oportunidad a nuevas propuestas de democracia (Przeworski, 1998: 13).

[5] Al respecto véase los informes del grupo Forrester y Meadows sobre límites del crecimiento (1972) y más allá de los límites del crecimiento (1992) y el Segundo Informe del Club de Roma de Mesarovic y Pestel sobre Mankind at the turning point. (1974).

[6] Este pensamiento remonta sus orígenes a los filósofos Francis Bacon y René Descartes, quienes suponían que el desarrollo de las tecnologías surgidas de la ciencia serían la clave para el bienestar y grandeza del género humano.

[7] Este pensamiento ha tenido sus detractores en la historia, desde Thomas Maltus hasta John Stuart Mill, más reciente Iván Illich, Ignacy Sachs, René Dumont; E.F. Schumacher, por citar algunos.

[8] Sobre el tema de los instrumentos ideológicos del poder me refiero a los argumentos de Nicos Poulanzas sobre el tema de las instituciones del Estado para el control social como la iglesia, la escuela, la televisión entre y ahora el Internet entre otros.

Miguel Valencia: LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO: HACIA LA ERA POSTPETROLERA.

Miguel Valencia Mulkay

Ponencia para el Quinto Coloquio de Descrecimiento- 24 de julio de 2008

Muy malas noticias hemos recibido en los últimos años, la mayor parte ligadas al consumo de petróleo que no por esperadas resultan menos ominosas. Más de un millón de personas han sido asesinadas en Irak y Afghanistan, por la invasión estadounidense; la desaparición de grandes porciones de los glaciares de la Antártica; la duplicación o triplicación de los precios mundiales de los cereales; el disparo mundial de las cifras de la violencia contra las mujeres, los niños, los ancianos y los emigrantes; los costos sin precedente de la destrucción causada por los huracanes, tifones, inundaciones, sequías, incendios forestales; 54 países son ahora más pobres que en 1990; mil millones de personas no tienen acceso al agua potable; este verano el polo norte aparece sin hielo. La era del petróleo empieza a enseñar su peor cara: el desplome, derrumbe o desfondamiento ecológico, social y político del mundo que conocemos; pero, no se trata del fin del mundo sino del fin de un mundo: el mundo del petróleo barato en el que hemos vivido desde hace muchos años.

La era del petróleo iniciada al final del Siglo 19 ha sido una época de horror, marcada por guerras sin paralelo en la historia, por la rápida destrucción de culturas, identidades, especies, habitats, ríos, mares, lagos; por el explosivo crecimiento de la población, del consumo, de la producción de basura y residuos peligrosos, y de la urbanización; por la destrucción del tejido social; por la emergencia de una tiranía mundial basada en la ciencia y la tecnología y por la aparición de amenazas apocalípticas, como las fallas nucleares, la nube nano tecnológica o el descontrol genético, además de las amenazas gemelas: el Pico del Petróleo y el Cambio Climático. La era del petróleo ha destruido virtualmente toda capacidad local de autosuficiencia y autonomía, ha concentrado en pocas manos los hilos del poder mundial y ha centralizado las decisiones importantes como nunca en la historia, con lo cual ha generado tales adicciones y dependencias sociales que ahora resulta muy difícil pensar en una transición energética que no sea catastrófica o apocalíptica. No hay manera de ignorar estos escenarios, los que deben ser la principal consideración social, económica y política con relación a la transición energética.

Otras noticias también nos hacen pensar que el final de la era del petróleo se acerca: la extracción de petróleo en aguas profundas o en el Ártico; el rápido crecimiento de la industria de agrocombustibles; la febril construcción de plantas hidroeléctricas, de granjas solares y de postes eólicos; la creciente presión política a favor de la energía nuclear; las declaraciones del Panel Científico Internacional con relación al calentamiento global; la declinación de la industria automotriz; la radicalización del militarismo y la lucha contra el terrorismo; la proliferación de grupos de estudio y acción social y política en torno a la energía, el medio ambiente y el descrecimiento, y desde luego: las tendencias de los precios mundiales del petróleo y la decadencia de EUA, como potencia mundial, como señales o indicios del principio de una transición energética mundial. La declive de México en los últimos 25 años, su enorme dependencia cultural, económica y política, su excesiva devastación ecológica y social, su polarización política, su guerra en aumento contra el narcotráfico, el desquiciamiento de PEMEX en los últimos 10 años, entre otros aspectos, podemos reconocerlos como efectos regionales del final de la era del petróleo y del principio de la transición energética en nuestro país. El gran debate nacional sobre la reforma petrolera en 2008, es sin lugar a dudas una consecuencia de los efectos mundiales de la cuestión energética.

Sin embargo, el final definitivo de la era del petróleo puede resultar de colapsos bastante más graves a los que ahora vemos. Pocos en el mundo se dan cuenta de cuánto dependemos del petróleo para sobrevivir y pocos inversionistas y políticos se atreven a reconocer en público la posibilidad de un colapso mundial a causa de la producción pico del petróleo. Debido a la excesiva manipulación gubernamental y empresarial de la información y la opinión, y a la extrema falta de conciencia de la gran mayoría de la población mundial, con respecto al tema energético, se puede provocar un final abrupto y catastrófico de la era del petróleo. En pocas semanas, se puede desatar un pánico nunca visto en la historia humana que puede acabar con todos los sistemas que conocemos. Puede ser que en esos días nos sea muy difícil conseguir alimentos para nuestras familias, debido al colapso de la producción y la distribución, a causa de los precios prohibitivos del petróleo. Pueden derrumbarse en pocas semanas gobiernos, instituciones, valores y símbolos dominantes. Repentinamente el dinero, la propiedad y el empleo pueden servir de muy poco en esas circunstancias.

El consumo de energía, después de cierto umbral, como dijo Ivan Illich, destruye la relación entre los seres humanos. La convivencia humana desaparece cuando hay un exceso en el consumo de energía; la persona humana se desquicia: la toxicomanía, el alcoholismo, la huida en lo virtual, los deportes violentos, revelan la existencia de este consumo excesivo de energía. Podemos agregar que este consumo también destruye las bases de nuestra supervivencia: arruina los dones de la naturaleza y degrada totalmente el medio ambiente. Estados Unidos rebasó este umbral, probablemente desde el Siglo 19: en justicia, debería reducir sus consumos de energía al menos unas diez veces. Europa los debería reducir unas siete veces; la clase media mexicana los debería reducir al menos a la cuarta parte, para frenar el desastre que se nos viene encima. Me parece por lo tanto perentorio que los ciudadanos mexicanos empiecen a tomar conciencia de los terribles peligros y calamidades que acarrea el consumo del petróleo que es el fundamento de los excesivos consumos de energía. Es el momento de iniciar una gran movilización nacional para REDUCIR RADICALMENTE EL CONSUMO DE PETRÓLEO, PARA REDUCIR RADICALMENTE EL CONSUMO DE ENERGÍA, como la principal propuesta política, económica y social frente a las amenazas del fin de la era del petróleo y del cambio climático. Tenemos muy poco tiempo para reaccionar.

Es apremiante que abandonemos el uso frecuente de automóviles, aviones o trenes rápidos; que dejemos de consumir alimentos, vestimentas y útiles importados; que evitemos utilizar demasiados equipos e instrumentos para subsistir; que dependamos menos del Estado y del Mercado. Es urgente que denunciemos a la Economía y a la Tecnociencia, como cultos perniciosos para la humanidad; que terminemos ya con la ideología del progreso, del desarrollo y de la modernidad; que nos liberemos de la megamáquina que nos convierte en un engrane del sistema; que nos alejemos de la sociedad de consumo y del trabajo. Es perentoria una relocalización generalizada de la política, de las formas de vida y de las economías; que nos acerquemos al campo y a las actividades manuales; que volvamos a la frugalidad y a la diversidad cultural; que reaprendamos la gratuidad, la naturaleza y reencontremos la autenticidad de la vida; que tenga para nosotros otro sentido el tiempo y el espacio. Es indispensable cambiar radicalmente las instituciones modernas y cambiar nuestra visión del mundo: es necesario resimbolizar al mundo, adoptar otros valores. Es apremiante: Revalorizar, Reconceptualizar, Reestructurar, Redistribuir, Relocalizar, Reducir, Reutilizar, Reciclar, Rehabilitar, Reinventar, Ralentizar, Restituir, Recomprar, Renunciar, entre las muchas Rs que se han propuesto en el mundo. Tienen que decrecer aquellos que más huella ecológica tienen en nuestra sociedad mexicana. Descrecimiento equitativo y radical.

No sólo el cambio en nuestra forma de vida es indispensable para hacer frente a la amenaza del Pico del Petróleo y del Cambio Climático; es necesario también resistir los embates del Sistema-Mundo; del Sistema Norte América o TLC; del Sistema Nacional y del Sistema Local. Es necesaria la resistencia social y política frente aquellos que quieren negar o minimizar la importancia de la reducción radical en el consumo de petróleo y de la energía en general; frente aquellos que creen en las soluciones científicas y tecnológicas; frente aquellos que creen que la transición energética consiste en impulsar la adopción de las energías renovables, como Mario Molina, Greenpeace y la mayor parte de los ambientalistas. Los nichos de negocio que abre el final de la era del petróleo sólo sirven para evadir el predicamento principal: el despilfarro de energía que caracteriza a esta depredadora era de petróleo barato. Ni la ecoeficiencia preconizada por los empresarios, ni las fuentes renovables de energía, sirven para enfrentar a las amenazas gemelas.

Para hacer frente a la transición energética en México, es indispensable impulsar la movilización nacional por el descrecimiento en el consumo de petróleo y de energía en general; una movilización de conciencias, para conjurar la gran probabilidad que existe de una catástrofe humanitaria en nuestro país: Hay que dejar atrás al petróleo, por medio de una vida frugal y austera; por medio de actividades convivenciales. Es necesario organizar grupos de descrecimiento en comunidades, instituciones y ciudades. ¡DESCRECIMIENTO O BARBARIE!


Miguel Valencia Mulkay


sábado, 19 de julio de 2008

Árboles talados en Benito Juárez: biofobia y eucaliptos

Es muy doloroso confirmar que los derribos masivos que se están dando a todo lo largo del país, sólo pone de manifiesto que estamos a años luz de una civilidad cercana a la de los países nórdicos, donde un árbol es un individuo importante.

En México, unos arguyen hipócritamente que se tienen que derribar los árboles porque representan un grave peligro para las personas al desgajarse y caer; pero si realmente les preocupara la integridad física de los ciudadanos comenzarían por quitar los espectaculares, que esos si han matado gente; pero como éstos producen ingresos a los publicistas y a las autoridades vía permisos y corrupción, pues todos contentos.

Otros argumentan insensiblemente que los árboles susceptibles de derribo es porque son viejos, sin tomar en cuenta que los árboles viejos son verdaderos monumentos vivientes; además de demostrar su vigor para sobrevivir, no obstante las pésimas condiciones para su desarrollo: contaminación; nulo mantenimiento; ausencia de tratamiento fitosanitario; falta de agua en el estío; demasiada agua en tiempos de lluvia; vandalismo de vecinos que les estorba el follaje del árbol o sus raíces; frecuente ahorcamiento del árbol para colgarle publicidad, diablitos, enseres de los ambulantes, etc. También, se nos olvida que los árboles viejos con su imponente follaje nos dan paz interior, nos remiten a momentos felices del pasado, nos dan certeza de permanencia al lugar.

¿Cuándo habrá en México una verdadera Norma Verde que garantice el desarrollo, salud y respeto a los árboles? Quizás, sólo, cuando logremos ser un país culto.

Cunde el pánico entre los funcionarios públicos y los biofóbicos de la ciudad, debido a los autos aplastados por árboles caídos en las lluvias y ventarrones, en los últimos años: cada día son más apreciados los autos y menos los árboles. Existe una instrucción secreta entre los medios gubernamentales de todo tipo: derribar a cualquier árbol del que se tenga la menor sospecha de su debilidad estructural.
Los árboles caen en la Ciudad de México entre otras razones: debido a los ataques crecientes que sufren por parte de autoridades, comerciantes y vecinos que ahogan a los árboles con concreto, con sustancias químicas y con otros medios mecánicos; debido al total abandono de las autoridades en el mantenimiento de los árboles: sólo podan lo que estorba a los espectaculares, a los comercios y servicios y a los vecinos afectados por la biofobia: prefieren talar los árboles sospechosos que darles mantenimiento preventivo; debido a que las plagas se han extendido por la mayor parte de los árboles de la ciudad a causa del abandono de muchos años en su tratamiento: prácticamente no hay presupuesto para el cuidado fitosanitario en la Ciudad de México desde hace muchos años.
Si aceptamos la tala del eucalipto en el Bosque de Chapultepec o Aragón o en el cerro Zacatepetl o en muchos otros lugares, pronto tendremos en esos sitios un cambio en el uso del suelo: pavimentaciones para estacionamientos; edificaciones, canchas de juego, oficinas delegacionales, depósitos de materiales y maquinarias. El gobierno del DF, al igual que el gobierno federal, es inveteradamente incapaz de realizar forestaciones o reforestaciones exitosas.
La Secretaria del Medio Ambiente del DF es la primera entidad interesada en el derribo de árboles, para salvar a los sacrosantos automóviles y espectaculares, para salvar sus chambas: cualquier árbol denunciado ante sus muy letrados técnicos por la causa que sea es inmediatamente condenado al derribo: nadie pone en riesgo su chamba en esa secretaría, sea por miles, cientos, decenas de árboles, mucho menos por cualquier árbol. La "limpieza étnica" del eucalipto les permite demostrar sus grandes conocimiento científicos en arboricultura o silvicultura .
A este paso, la tala de árboles públicos en la Ciudad de México irá en aumento: ha llegado al poder la generación que fue educada en patios de concreto y dentro de casas y departamentos; la generación que de funcionarios públicos con biofobia.

Eucaliptos, centralización y crisis ecológica

Hace ya más de ocho años que participamos en el debate de los eucaliptos en México, especie introducida en nuestro país hace más de un siglo al parecer por un gran cientifico: Miguel Angel de Quevedo y utilizada por más de medio siglo por los políticos, para sus rápidas forestaciones o reforestaciones. Ciertamente es un árbol exotico, como tantos otros, introducidos a la ligera por expertos gubernamentales. El problema es que un gran numero de bosques y arbolados en México son principalmente de eucaliptos y su rápida eliminación sólo nos puede traer más pavimentación y urbanización en esos sitios, ya que todos los gobiernos en México son estructuralmente incapaces de hacer reforestaciones exitosas. Los riesgos del eucalipto pueden ser reducidos al minimo si se hacen podas preventivas adecuadas; pero, la tala del eucalipto en gran escala, como "limpieza étnica", puede hacernos un gran daño al medio ambiente. El ambientalismo gubernamental se inclina por las medidas simples y enemigas del medio ambiente: la tala indiscriminada del eucalipto en la que se hizo famoso Fedro Guillen en el sexenio pasado.
La única manera de descentralizar la ciudad consiste en descentralizar el poder politico que es la causa de fondo del desastre ecologico, urbano, social, economico y politico de México: conseguir la autonomía municipal y estatal: el Distrito Federal debe estar en el Zocalo, en San Lazaro y en algunas manzanas a su alrededor.; el resto de la zona urbana debe pasar a formar parte de un nuevo estado, junto con los municipios del conurbado en el Valle de México.

miércoles, 16 de julio de 2008

¡CUIDADO CON LOS EXPERTOS!

¡CUIDADO CON LOS EXPERTOS!

Desesperados por las presiones y amenazas que implican las acciones gubernamentales, ciudadanos del campo y la ciudad recurren frecuentemente a expertos en diversos temas que están plagados de tecnicismos perversos, como es el caso del urbanismo, el transporte y el medio ambiente. Para hacer valer sus opiniones, los expertos complican tanto como les es posible los asuntos que manejan, lo que los obliga a tener dos caras: una para el poder al que sirven fielmente y otra para los ciudadanos a los que fingen ayudar, asesorar o defender. Esta condición les permite transitar del gobierno a la oposición y de la oposición al gobierno según sean las circunstancias. La expertocracia consigue así mediatizar luchas vecinales y debilitar movimientos ciudadanos, en su beneficio y el de los poderosos.

Para mi sorpresa, este sábado 12 de julio, asistí junto con María Luisa Arias, Mauricio Villegas y Jesús Antonio Rojas al foro organizado por ciudadanos de Tlahuac, con el fin de resistir al proyecto de la Línea Dorada: la nueva línea 12 del Metro a Tlahuac y me encuentro entre los oradores principales en este acto al Arq. Jorge Legorreta y a la urbanista Elizabeth Anaya. El enemigo en casa: dos viejos defensores de las grandes infraestructuras de transporte "aconsejando" a los rebeldes ciudadanos de Tlahuac.

Hacia 1995, Jorge Legorreta y yo fuimos invitados como oradores principales en una gran reunión vecinal en contra del proyecto de la entonces llamada Línea 10 o B del Metro, de la colonia Santa María la Ribera a Ciudad Azteca, en el jardín de esa colonia. Legorreta manifestó en esa reunión su rechazo a la construcción de la terminal de esa línea en la colonia Santa María la Ribera, pero, apoyó con vigor la construcción de la línea de Metro que hoy ha ayudado a convertir a Ecatepec en una de las ciudades de mayor crecimiento en el país; por mi parte, hice una relación de motivos por los cuales debería ser rechazado ese proyecto: los vecinos me dieron mayoritariamente la razón y exigieron No a la Línea B del Metro. En 1997, Legorreta fue designado Delegado en Cuauhtémoc, por el nuevo Jefe de Gobierno: Cuauhtémoc Cárdenas. Meses después de su designación, organizó en un cine de la colonia una consulta sobre el proyecto del Metro: la mayor parte de los más de 50 vecinos que hablaron se manifestaron en contra del proyecto; semanas después, Legorreta hizo pública una encuesta en la que mostraba que cerca de un 80% de los vecinos de la colonia aprobaban el proyecto y se instaló como un gran defensor de la Linea B, a pesar de las protestas subsiguientes. Años después, en el Foro del Ajusco del Colegio de México, Legorreta no sólo defendió los proyectos del Metro sino que me señaló ante los asistentes como opositor a estos proyectos del Metro, poco informado o mal intencionado, e impidió que hiciera una réplica a sus señalamientos. Cuando en 1995 conoció nuestra denuncia popular ante la PROFEPA, contra el Sistema Cutzamala y los conceptos sanitarios utilizados en la Ciudad de México, decidió convertirse en experto en asuntos del agua, pues antes de ello se ostentaba como experto en transporte urbano. Fue vecino de nuestra colonia Hipódromo.

Hacia 1997, Elizabeth Anaya fue designada Directora General de Desarrollo Urbano del DF, por Cuauhtémoc Cárdenas, probablemente a propuesta de Roberto Eibenschtuz, recién nombrado secretario de Desarrollo Urbano y Vivienda del DF. Mientras fue alta funcionaria de la SEDUVI, fue una implacable defensora de los peores conceptos urbanísticos, apoyó la construcción de megaproyectos de transporte, fortaleció a la expertocracia y fue muy poco sensible a las demandas de los grupos vecinales que tuvimos la necesidad de recurrir a ella, como fueron los casos de los programas parciales de desarrollo urbano de la Nápoles y de otras colonias. La urbanista Anaya es emblemática de la tecnocracia que tanto daño ha hecho a la calidad de vida y los dones de la naturaleza en la Ciudad de México. Ahora es al parecer asesora de desarrollo urbano en el Congreso de la Unión.

A pregunta expresa de nuestra amiga María Luisa Arias, en el foro por medio del micrófono, sobre si la urbanista Anaya estaba a favor o en contra de la Línea 12 del Metro a Tlahuac, la urbanista respondió que sólo estaba en contra de la estación en Tlahuac y otros asuntos menores, pero, no estaba en contra de todo el proyecto de esta línea. María Luisa Arias recibió un caluroso aplauso de los asistentes en el foro, más de doscientos, tan pronto terminó de formular su pregunta. Resulta que los asesores vinieron a exponer sus conocimiento técnicos, pero, están a favor del megaproyecto de transporte a Tlahuac. Con estos amigos para que quieren enemigos los vecinos de Tlahuac.! Cuidado con los expertos!

viernes, 11 de julio de 2008

QUINTO COLOQUIO: LA TRANSICION ENERGÉTICA EN MEXICO: HACIA LA ERA POSTPETROLERA.

QUINTO COLOQUIO: LA TRANSICION ENERGÉTICA EN MEXICO: HACIA LA ERA POSTPETROLERA.

TENEMOS EL GUSTO DE INVITARLE AL

QUINTO COLOQUIO DEL CICLO

"LA APUESTA POR EL DESCRECIMIENTO"

LA TRANSICION ENERGÉTICA: HACIA LA ERA POSTPETROLERA

Que tendrá lugar el jueves 24 de julio de 2008, a partir de las 4.30 p.m. , en el sexto piso Medellín 202, esquina Chiapas, colonia Roma Sur (salón PAOT), con la participación de Enrique Leff, investigador del Instituto de Investigaciones Sociales de la UNAM; Américo Saldívar, investigador de la Facultad de Economía de la UNAM; René Torres Bejarano, ex director de Planeación del IPN y ex director de la ESIME; Rafael Huacuz, del Colegio de México; Miguel Valencia, coordinador general de ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México.

TEMÁTICA: Revisaremos brevemente la situación del Pico del Petróleo, el Cambio Climático, las Energías Renovables. Las mejores propuestas para reducir el consumo de petróleo, para reducir el consumo de energía; cómo relocalizar el funcionamiento de la economía mexicana: cómo fomentar la desglobalización; cómo redistribuir los beneficios y revalorizar a la naturaleza y al ser humano. ¿Por qué descrecer? ¿ Por qué la sociedad de crecimiento es insostenible e indeseable? ¿ cuáles son los argumentos de los gobiernos a favor de la conciliación del crecimiento y la defensa del medio ambiente( el desarrollo sustentable)? ¿por qué el PIB o PNB es un índice fetiche del bienestar moderno que conduce al desastre social y ambiental? ¿ por qué los índices cuantitativos fortalecen el crecimiento económico? ¿ por qué el descrecimiento no significa retroceso?

CONVOCAN: ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México; EDENAT: En Defensa de la Naturaleza en la Cuenca del Valle de México; PAOT: Procuraduría Ambiental y del Ordenamiento Territorial del DF; Centro de Estudios Urbanos y Ambientales, CEDUA, del Colegio de México; Programa de Energía y Programa de Educación Ambiental de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México; Departamento de Medio Ambiente de la UAM Azcapotzalco; Departamento de Postgrados de la Facultad de Arquitectura de la UNAM; Promoción del Desarrollo Popular AC; Revista Teorema Ambiental; Pacto de Grupos Ecologistas ; Asociación de Tecnología Apropiada AC; Ecoactivistas de la Magdalena Mixihuca AC; Asociación de Pequeños Propietarios, Ejidatarios y Residentes de Tlaltenco AC (Tlahuac)

No tiene costo alguno. Cupo Muy Limitado: Es indispensable hacer reservación a la brevedad posible: pocos lugares disponibles. Se requiere identificación para entrar. Mayor información: 5212-1886; 5553-23-40; 5395-7336