martes, 18 de noviembre de 2008
PLAN DEL G-20
martes, 14 de octubre de 2008
LAS ENERGÍAS RENOVABLES COMO UNA TRAMPA AMBIENTALISTA
Se multiplican las campañas ambientalistas que insisten en exagerar las ventajas y beneficios de las llamadas " fuentes renovables de energía" ( solar, eólica, geotermia, biomasa, hidráulica, hidrógeno, entre otras), para hacer frente a las amenazas del agotamiento del petróleo barato y el cambio climático: se les presenta como la gran solución a nuestros problemas energéticos. Miles de ponencias, declaraciones y estudios académicos se producen cada año, en demanda de legislaciones, subsidios, grandes presupuestos, normatividades y costosas investigaciones científicas para impulsar a las "renovables". Destacados científicos, empresarios, políticos y ambientalistas realizan considerables esfuerzos para convencer a los gobiernos, a los legisladores y a la sociedad de las bondades de las energías renovables: existe hoy en día una poderosa presión internacional en favor de su uso intensivo; incluso las transnacionales se declaran muy interesadas por las "fuentes renovables". ¿por qué han cambiado de opinión?
Numerosos analistas del tema petrolero advierten del agotamiento del petróleo que se puede obtener a bajos costos; hablan de Pico o Cenit del Petróleo; es decir, del inicio de la época del petróleo de gran costo; sitúan este momento de ruptura con el pasado en los próximos años, entre el 2010 y el 2015. Esta ruptura puede tener efectos catastróficos en el sistema económico y político mundial. Por otra parte, el cambio climático inquieta cada día más a los empresarios, políticos y académicos del mundo entero: aumentan los datos que confirman los peligros del aumento de la temperatura, para la salud, la alimentación y la economía de los pueblos; para la subsistencia de la humanidad. El cambio climático es ya la primera preocupación mundial. La emergencia de estas amenazas mundiales desata una gran controversia en torno a las acciones que se deben realizar para enfrentarlas. Las "renovables" quieren instalarse como la solución principal, a pesar de sus grandes fallas.
Ciertamente, estas "fuentes renovables" pueden ayudar un poco en la reducción de las emisiones de efecto de invernadero, pero, están lejos de ser la solución principal en los asuntos energéticos. Las "fuentes renovables" no responden en absoluto a la causa principal del agotamiento del petróleo y del cambio climático que es el CONSUMO EXCESIVO DE ENERGÍA, inherente al consumo y a la producción moderna; concomitante al Libre Comercio y a la Globalización; relacionado al transporte y a los servicios modernos de salud y educación: las "renovables" sólo se ocupan de los efectos y no de las causas que generan estas amenazas. El consumo excesivo de energía es la causa principal del desquiciamiento ambiental, cultural, económico y político del mundo moderno; es la causa principal de los riesgos de extinción de la humanidad. El consumo excesivo de energía funciona como una droga que altera la conducta de los ciudadanos: vuelve violentas a las sociedades que se hacen adictas. Las "renovables" ayudan muy poco en la reducción del despilfarro energético, sin embargo, contribuyen a conservar la ilusión de que podemos continuar con el aumento en la demanda energética y en el crecimiento económico; engañan a los que creen que ayudan a la defensa de la Tierra; apoyan al sistema económico que destruye rápidamente los dones de la naturaleza y las culturas. Son muy pocas las contribuciones científicas, empresariales y políticas que argumentan sobre la necesidad de transitar a una sociedad de bajo consumo energético. No hay popularidad en esta posición.
Las "fuentes renovables", antigua propuesta ecologista, se han convertido hoy en día en una alta tecnología al servicio de las transnacionales y han perdido su condición original, su condición ecologista, como una ecotécnica al alcance de la comunidad, descentralizada, altamente participativa y de pequeña escala; han dejado de ser fuentes creadoras de autonomía, para convertirse en apoyo a la dependencia de un sistema central. Las grandes instalaciones solares, eólicas, geotérmicas e hidráulicas de las transnacionales, centralizan y concentran la generación de electricidad: tienen un enorme impacto ambiental y social: debilitan a las comunidades antiguas y tienen un muy alto costo energético de fabricación y de desecho: son ya un gran negocio industrial que privatiza bienes públicos y socializa costos privados. Las "renovables" son ahora un gran negocio transnacional, político y académico: son un ardid neoliberal.
La Tierra,
nos dice Paul Aries, no puede absorber más de tres mil millones de toneladas equivalentes de carbono, mientras ya emitíamos seis mil hacia 1990. Si tomamos en serio nuestros propios valores como la igualdad, sabiendo que seremos nueve mil millones de personas hacia el 2050, esto no da una cuota de carbón equivalente por persona de quinientos kg., al año, lo que significa menos del 10% de las emisiones de los estadounidenses. Habrá que dividir entre doce el consumo de un estadounidense, entre seis el de un europeo, etc. Esta preocupación igualitaria nos conduce, por otro lado, a que un hindú pueda consumir 120% de lo que consume actualmente; un pakistaní podría multiplicar por dos su consumo y un nepalés hacerlo por veinte. Estas cifras nos permiten darnos cuenta de la enormidad del esfuerzo que debe realizarse para preservar la viabilidad del planeta. Se percibe, además, que no se trata de reducir simplemente el consumo sino de cambiar radicalmente el modo de vida. Debemos simplemente salir de la sociedad de consumo.Detrás de las campañas ambientalistas a favor de las "fuentes renovables", se encuentra una trampa neoliberal, desarrollista y cientificista que sirve para impulsar ingentes negocios transnacionales que, además, ayudan a confundir, desorientar y paralizar a la opinión pública, con relación al tema energético y ecológico; que trivializa la soluciones, adormece la conciencia y desalienta la acción ciudadana, con respecto a las posibles soluciones frente al Pico del Petróleo o el cambio climático. Las campañas por las "renovables" sirven especialmente para evadir el tema de la reducción radical en el consumo de energía o el cambio profundo en el modo de vida; sirven para mediatizar las acciones importantes frente al agotamiento de petróleo y el cambio climático; se utilizan para favorecer el relanzamiento de la energía nuclear, como la gran solución al problema energético.
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Miguel Valencia
martes, 5 de agosto de 2008
Miguel Valencia: LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO: HACIA LA ERA POSTPETROLERA.
Ponencia para el Quinto Coloquio de Descrecimiento- 24 de julio de 2008
Muy malas noticias hemos recibido en los últimos años, la mayor parte ligadas al consumo de petróleo que no por esperadas resultan menos ominosas. Más de un millón de personas han sido asesinadas en Irak y Afghanistan, por la invasión estadounidense; la desaparición de grandes porciones de los glaciares de
La era del petróleo iniciada al final del Siglo
Otras noticias también nos hacen pensar que el final de la era del petróleo se acerca: la extracción de petróleo en aguas profundas o en el Ártico; el rápido crecimiento de la industria de agrocombustibles; la febril construcción de plantas hidroeléctricas, de granjas solares y de postes eólicos; la creciente presión política a favor de la energía nuclear; las declaraciones del Panel Científico Internacional con relación al calentamiento global; la declinación de la industria automotriz; la radicalización del militarismo y la lucha contra el terrorismo; la proliferación de grupos de estudio y acción social y política en torno a la energía, el medio ambiente y el descrecimiento, y desde luego: las tendencias de los precios mundiales del petróleo y la decadencia de EUA, como potencia mundial, como señales o indicios del principio de una transición energética mundial. La declive de México en los últimos 25 años, su enorme dependencia cultural, económica y política, su excesiva devastación ecológica y social, su polarización política, su guerra en aumento contra el narcotráfico, el desquiciamiento de PEMEX en los últimos 10 años, entre otros aspectos, podemos reconocerlos como efectos regionales del final de la era del petróleo y del principio de la transición energética en nuestro país. El gran debate nacional sobre la reforma petrolera en 2008, es sin lugar a dudas una consecuencia de los efectos mundiales de la cuestión energética.
Sin embargo, el final definitivo de la era del petróleo puede resultar de colapsos bastante más graves a los que ahora vemos. Pocos en el mundo se dan cuenta de cuánto dependemos del petróleo para sobrevivir y pocos inversionistas y políticos se atreven a reconocer en público la posibilidad de un colapso mundial a causa de la producción pico del petróleo. Debido a la excesiva manipulación gubernamental y empresarial de la información y la opinión, y a la extrema falta de conciencia de la gran mayoría de la población mundial, con respecto al tema energético, se puede provocar un final abrupto y catastrófico de la era del petróleo. En pocas semanas, se puede desatar un pánico nunca visto en la historia humana que puede acabar con todos los sistemas que conocemos. Puede ser que en esos días nos sea muy difícil conseguir alimentos para nuestras familias, debido al colapso de la producción y la distribución, a causa de los precios prohibitivos del petróleo. Pueden derrumbarse en pocas semanas gobiernos, instituciones, valores y símbolos dominantes. Repentinamente el dinero, la propiedad y el empleo pueden servir de muy poco en esas circunstancias.
El consumo de energía, después de cierto umbral, como dijo Ivan Illich, destruye la relación entre los seres humanos. La convivencia humana desaparece cuando hay un exceso en el consumo de energía; la persona humana se desquicia: la toxicomanía, el alcoholismo, la huida en lo virtual, los deportes violentos, revelan la existencia de este consumo excesivo de energía. Podemos agregar que este consumo también destruye las bases de nuestra supervivencia: arruina los dones de la naturaleza y degrada totalmente el medio ambiente. Estados Unidos rebasó este umbral, probablemente desde el Siglo 19: en justicia, debería reducir sus consumos de energía al menos unas diez veces. Europa los debería reducir unas siete veces; la clase media mexicana los debería reducir al menos a la cuarta parte, para frenar el desastre que se nos viene encima. Me parece por lo tanto perentorio que los ciudadanos mexicanos empiecen a tomar conciencia de los terribles peligros y calamidades que acarrea el consumo del petróleo que es el fundamento de los excesivos consumos de energía. Es el momento de iniciar una gran movilización nacional para REDUCIR RADICALMENTE EL CONSUMO DE PETRÓLEO, PARA REDUCIR RADICALMENTE EL CONSUMO DE ENERGÍA, como la principal propuesta política, económica y social frente a las amenazas del fin de la era del petróleo y del cambio climático. Tenemos muy poco tiempo para reaccionar.
Es apremiante que abandonemos el uso frecuente de automóviles, aviones o trenes rápidos; que dejemos de consumir alimentos, vestimentas y útiles importados; que evitemos utilizar demasiados equipos e instrumentos para subsistir; que dependamos menos del Estado y del Mercado. Es urgente que denunciemos a
No sólo el cambio en nuestra forma de vida es indispensable para hacer frente a la amenaza del Pico del Petróleo y del Cambio Climático; es necesario también resistir los embates del Sistema-Mundo; del Sistema Norte América o TLC; del Sistema Nacional y del Sistema Local. Es necesaria la resistencia social y política frente aquellos que quieren negar o minimizar la importancia de la reducción radical en el consumo de petróleo y de la energía en general; frente aquellos que creen en las soluciones científicas y tecnológicas; frente aquellos que creen que la transición energética consiste en impulsar la adopción de las energías renovables, como Mario Molina, Greenpeace y la mayor parte de los ambientalistas. Los nichos de negocio que abre el final de la era del petróleo sólo sirven para evadir el predicamento principal: el despilfarro de energía que caracteriza a esta depredadora era de petróleo barato. Ni la ecoeficiencia preconizada por los empresarios, ni las fuentes renovables de energía, sirven para enfrentar a las amenazas gemelas.
Para hacer frente a la transición energética en México, es indispensable impulsar la movilización nacional por el descrecimiento en el consumo de petróleo y de energía en general; una movilización de conciencias, para conjurar la gran probabilidad que existe de una catástrofe humanitaria en nuestro país: Hay que dejar atrás al petróleo, por medio de una vida frugal y austera; por medio de actividades convivenciales. Es necesario organizar grupos de descrecimiento en comunidades, instituciones y ciudades. ¡DESCRECIMIENTO O BARBARIE!
Miguel Valencia Mulkay
jueves, 5 de junio de 2008
BAJARLE YA, A LA EXTRACCIÓN DE PETRÓLEO EN MEXICO!
La reforma petrolera de Felipe Calderón, es no sólo privatizadora y por lo mismo violatoria de la Constitución Mexicana, sino sobretodo es enemiga feroz de la defensa de la Naturaleza y de la protección del Medio Ambiente. Ignora la contribución central del consumo de petróleo en la aparición del Desastre Climático Global, y desconoce totalmente la gravedad de este fenómeno ominoso. Revela un gran desprecio por los asuntos ecológicos; muestra la precariedad de la Cultura Ecológica en el seno del gobierno federal. Con esta iniciativa confirmamos la vaciedad de las declaraciones de Felipe Calderón, con relación al calentamiento global y a la protección del Medio Ambiente.
El rechazo a considerar la gravedad del cambio climático proviene principalmente del Gobierno de EUA y de las empresas transnacionales, en particular de las petroleras como EXXON, SCHELL, CHEVRON, REPSOL y de las contratistas internacionales, como Halliburton y Brown and Root y otras. Este conjunto de intereses es el que resultaría beneficiado por la reforma petrolera de Felipe Calderón y el que presentaría la mayor resistencia al cumplimiento de acuerdos mundiales suscritos por México con respecto al cambio climático y al cumplimiento de normas ambientales. Entregar a empresas privadas la refinación, el transporte y almacenamiento del petróleo, implicaría no sólo una enorme pérdida de soberanía, implicaría sobretodo la emergencia de un desastre ambiental, social, económico y político en México; equivaldría a una ocupación militar del país.