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martes, 18 de noviembre de 2008

PLAN DEL G-20

PLAN DEL G-20
Al terminar su reunión en Washington, el G-20 declaró:
Estamos determinados a reforzar nuestra cooperación y a trabajar en conjunto para restaurar el crecimiento mundial y realizar las reformas necesarias en los sistemas financieros del mundo.
Las fuerzas políticas más poderosas de la Tierra están decididas a hacer todo lo contrario de lo que necesita la Tierra y la humanidad: no quieren alejarse del crecimiento, de la creación de empleo y del consumo de petróleo. No reconocen que el crecimiento económico es el problema de fondo en el mundo moderno.
Los precios del petróleo, en una época cercana al Pico del Petróleo, reflejan la enormidad del colapso financiero y de la pérdida de empleos que se espera. Los colapsos apenas empiezan. Es necesario explicar por qué la pérdida de empleos puede ser una bendición. Por qué dejar morir a la General Motors es una buen decisión.
Ahora la "sustentabilidad" se entiende como la permanencia del viejo sueño americano, de las viejas practicas administrativas, de los viejos conceptos de la economía, como la economía de mercado, la innovación industrial, el empleo, la reducción de la pobreza.

martes, 14 de octubre de 2008

LAS ENERGÍAS RENOVABLES COMO UNA TRAMPA AMBIENTALISTA

Caminos hacia el Descrecimiento

Se multiplican las campañas ambientalistas que insisten en exagerar las ventajas y beneficios de las llamadas " fuentes renovables de energía" ( solar, eólica, geotermia, biomasa, hidráulica, hidrógeno, entre otras), para hacer frente a las amenazas del agotamiento del petróleo barato y el cambio climático: se les presenta como la gran solución a nuestros problemas energéticos. Miles de ponencias, declaraciones y estudios académicos se producen cada año, en demanda de legislaciones, subsidios, grandes presupuestos, normatividades y costosas investigaciones científicas para impulsar a las "renovables". Destacados científicos, empresarios, políticos y ambientalistas realizan considerables esfuerzos para convencer a los gobiernos, a los legisladores y a la sociedad de las bondades de las energías renovables: existe hoy en día una poderosa presión internacional en favor de su uso intensivo; incluso las transnacionales se declaran muy interesadas por las "fuentes renovables". ¿por qué han cambiado de opinión?

Numerosos analistas del tema petrolero advierten del agotamiento del petróleo que se puede obtener a bajos costos; hablan de Pico o Cenit del Petróleo; es decir, del inicio de la época del petróleo de gran costo; sitúan este momento de ruptura con el pasado en los próximos años, entre el 2010 y el 2015. Esta ruptura puede tener efectos catastróficos en el sistema económico y político mundial. Por otra parte, el cambio climático inquieta cada día más a los empresarios, políticos y académicos del mundo entero: aumentan los datos que confirman los peligros del aumento de la temperatura, para la salud, la alimentación y la economía de los pueblos; para la subsistencia de la humanidad. El cambio climático es ya la primera preocupación mundial. La emergencia de estas amenazas mundiales desata una gran controversia en torno a las acciones que se deben realizar para enfrentarlas. Las "renovables" quieren instalarse como la solución principal, a pesar de sus grandes fallas.

Ciertamente, estas "fuentes renovables" pueden ayudar un poco en la reducción de las emisiones de efecto de invernadero, pero, están lejos de ser la solución principal en los asuntos energéticos. Las "fuentes renovables" no responden en absoluto a la causa principal del agotamiento del petróleo y del cambio climático que es el CONSUMO EXCESIVO DE ENERGÍA, inherente al consumo y a la producción moderna; concomitante al Libre Comercio y a la Globalización; relacionado al transporte y a los servicios modernos de salud y educación: las "renovables" sólo se ocupan de los efectos y no de las causas que generan estas amenazas. El consumo excesivo de energía es la causa principal del desquiciamiento ambiental, cultural, económico y político del mundo moderno; es la causa principal de los riesgos de extinción de la humanidad. El consumo excesivo de energía funciona como una droga que altera la conducta de los ciudadanos: vuelve violentas a las sociedades que se hacen adictas. Las "renovables" ayudan muy poco en la reducción del despilfarro energético, sin embargo, contribuyen a conservar la ilusión de que podemos continuar con el aumento en la demanda energética y en el crecimiento económico; engañan a los que creen que ayudan a la defensa de la Tierra; apoyan al sistema económico que destruye rápidamente los dones de la naturaleza y las culturas. Son muy pocas las contribuciones científicas, empresariales y políticas que argumentan sobre la necesidad de transitar a una sociedad de bajo consumo energético. No hay popularidad en esta posición.

Las "fuentes renovables", antigua propuesta ecologista, se han convertido hoy en día en una alta tecnología al servicio de las transnacionales y han perdido su condición original, su condición ecologista, como una ecotécnica al alcance de la comunidad, descentralizada, altamente participativa y de pequeña escala; han dejado de ser fuentes creadoras de autonomía, para convertirse en apoyo a la dependencia de un sistema central. Las grandes instalaciones solares, eólicas, geotérmicas e hidráulicas de las transnacionales, centralizan y concentran la generación de electricidad: tienen un enorme impacto ambiental y social: debilitan a las comunidades antiguas y tienen un muy alto costo energético de fabricación y de desecho: son ya un gran negocio industrial que privatiza bienes públicos y socializa costos privados. Las "renovables" son ahora un gran negocio transnacional, político y académico: son un ardid neoliberal.

La Tierra,

nos dice Paul Aries, no puede absorber más de tres mil millones de toneladas equivalentes de carbono, mientras ya emitíamos seis mil hacia 1990. Si tomamos en serio nuestros propios valores como la igualdad, sabiendo que seremos nueve mil millones de personas hacia el 2050, esto no da una cuota de carbón equivalente por persona de quinientos kg., al año, lo que significa menos del 10% de las emisiones de los estadounidenses. Habrá que dividir entre doce el consumo de un estadounidense, entre seis el de un europeo, etc. Esta preocupación igualitaria nos conduce, por otro lado, a que un hindú pueda consumir 120% de lo que consume actualmente; un pakistaní podría multiplicar por dos su consumo y un nepalés hacerlo por veinte. Estas cifras nos permiten darnos cuenta de la enormidad del esfuerzo que debe realizarse para preservar la viabilidad del planeta. Se percibe, además, que no se trata de reducir simplemente el consumo sino de cambiar radicalmente el modo de vida. Debemos simplemente salir de la sociedad de consumo.

Detrás de las campañas ambientalistas a favor de las "fuentes renovables", se encuentra una trampa neoliberal, desarrollista y cientificista que sirve para impulsar ingentes negocios transnacionales que, además, ayudan a confundir, desorientar y paralizar a la opinión pública, con relación al tema energético y ecológico; que trivializa la soluciones, adormece la conciencia y desalienta la acción ciudadana, con respecto a las posibles soluciones frente al Pico del Petróleo o el cambio climático. Las campañas por las "renovables" sirven especialmente para evadir el tema de la reducción radical en el consumo de energía o el cambio profundo en el modo de vida; sirven para mediatizar las acciones importantes frente al agotamiento de petróleo y el cambio climático; se utilizan para favorecer el relanzamiento de la energía nuclear, como la gran solución al problema energético.


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Miguel Valencia

martes, 5 de agosto de 2008

Miguel Valencia: LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO: HACIA LA ERA POSTPETROLERA.

Miguel Valencia Mulkay

Ponencia para el Quinto Coloquio de Descrecimiento- 24 de julio de 2008

Muy malas noticias hemos recibido en los últimos años, la mayor parte ligadas al consumo de petróleo que no por esperadas resultan menos ominosas. Más de un millón de personas han sido asesinadas en Irak y Afghanistan, por la invasión estadounidense; la desaparición de grandes porciones de los glaciares de la Antártica; la duplicación o triplicación de los precios mundiales de los cereales; el disparo mundial de las cifras de la violencia contra las mujeres, los niños, los ancianos y los emigrantes; los costos sin precedente de la destrucción causada por los huracanes, tifones, inundaciones, sequías, incendios forestales; 54 países son ahora más pobres que en 1990; mil millones de personas no tienen acceso al agua potable; este verano el polo norte aparece sin hielo. La era del petróleo empieza a enseñar su peor cara: el desplome, derrumbe o desfondamiento ecológico, social y político del mundo que conocemos; pero, no se trata del fin del mundo sino del fin de un mundo: el mundo del petróleo barato en el que hemos vivido desde hace muchos años.

La era del petróleo iniciada al final del Siglo 19 ha sido una época de horror, marcada por guerras sin paralelo en la historia, por la rápida destrucción de culturas, identidades, especies, habitats, ríos, mares, lagos; por el explosivo crecimiento de la población, del consumo, de la producción de basura y residuos peligrosos, y de la urbanización; por la destrucción del tejido social; por la emergencia de una tiranía mundial basada en la ciencia y la tecnología y por la aparición de amenazas apocalípticas, como las fallas nucleares, la nube nano tecnológica o el descontrol genético, además de las amenazas gemelas: el Pico del Petróleo y el Cambio Climático. La era del petróleo ha destruido virtualmente toda capacidad local de autosuficiencia y autonomía, ha concentrado en pocas manos los hilos del poder mundial y ha centralizado las decisiones importantes como nunca en la historia, con lo cual ha generado tales adicciones y dependencias sociales que ahora resulta muy difícil pensar en una transición energética que no sea catastrófica o apocalíptica. No hay manera de ignorar estos escenarios, los que deben ser la principal consideración social, económica y política con relación a la transición energética.

Otras noticias también nos hacen pensar que el final de la era del petróleo se acerca: la extracción de petróleo en aguas profundas o en el Ártico; el rápido crecimiento de la industria de agrocombustibles; la febril construcción de plantas hidroeléctricas, de granjas solares y de postes eólicos; la creciente presión política a favor de la energía nuclear; las declaraciones del Panel Científico Internacional con relación al calentamiento global; la declinación de la industria automotriz; la radicalización del militarismo y la lucha contra el terrorismo; la proliferación de grupos de estudio y acción social y política en torno a la energía, el medio ambiente y el descrecimiento, y desde luego: las tendencias de los precios mundiales del petróleo y la decadencia de EUA, como potencia mundial, como señales o indicios del principio de una transición energética mundial. La declive de México en los últimos 25 años, su enorme dependencia cultural, económica y política, su excesiva devastación ecológica y social, su polarización política, su guerra en aumento contra el narcotráfico, el desquiciamiento de PEMEX en los últimos 10 años, entre otros aspectos, podemos reconocerlos como efectos regionales del final de la era del petróleo y del principio de la transición energética en nuestro país. El gran debate nacional sobre la reforma petrolera en 2008, es sin lugar a dudas una consecuencia de los efectos mundiales de la cuestión energética.

Sin embargo, el final definitivo de la era del petróleo puede resultar de colapsos bastante más graves a los que ahora vemos. Pocos en el mundo se dan cuenta de cuánto dependemos del petróleo para sobrevivir y pocos inversionistas y políticos se atreven a reconocer en público la posibilidad de un colapso mundial a causa de la producción pico del petróleo. Debido a la excesiva manipulación gubernamental y empresarial de la información y la opinión, y a la extrema falta de conciencia de la gran mayoría de la población mundial, con respecto al tema energético, se puede provocar un final abrupto y catastrófico de la era del petróleo. En pocas semanas, se puede desatar un pánico nunca visto en la historia humana que puede acabar con todos los sistemas que conocemos. Puede ser que en esos días nos sea muy difícil conseguir alimentos para nuestras familias, debido al colapso de la producción y la distribución, a causa de los precios prohibitivos del petróleo. Pueden derrumbarse en pocas semanas gobiernos, instituciones, valores y símbolos dominantes. Repentinamente el dinero, la propiedad y el empleo pueden servir de muy poco en esas circunstancias.

El consumo de energía, después de cierto umbral, como dijo Ivan Illich, destruye la relación entre los seres humanos. La convivencia humana desaparece cuando hay un exceso en el consumo de energía; la persona humana se desquicia: la toxicomanía, el alcoholismo, la huida en lo virtual, los deportes violentos, revelan la existencia de este consumo excesivo de energía. Podemos agregar que este consumo también destruye las bases de nuestra supervivencia: arruina los dones de la naturaleza y degrada totalmente el medio ambiente. Estados Unidos rebasó este umbral, probablemente desde el Siglo 19: en justicia, debería reducir sus consumos de energía al menos unas diez veces. Europa los debería reducir unas siete veces; la clase media mexicana los debería reducir al menos a la cuarta parte, para frenar el desastre que se nos viene encima. Me parece por lo tanto perentorio que los ciudadanos mexicanos empiecen a tomar conciencia de los terribles peligros y calamidades que acarrea el consumo del petróleo que es el fundamento de los excesivos consumos de energía. Es el momento de iniciar una gran movilización nacional para REDUCIR RADICALMENTE EL CONSUMO DE PETRÓLEO, PARA REDUCIR RADICALMENTE EL CONSUMO DE ENERGÍA, como la principal propuesta política, económica y social frente a las amenazas del fin de la era del petróleo y del cambio climático. Tenemos muy poco tiempo para reaccionar.

Es apremiante que abandonemos el uso frecuente de automóviles, aviones o trenes rápidos; que dejemos de consumir alimentos, vestimentas y útiles importados; que evitemos utilizar demasiados equipos e instrumentos para subsistir; que dependamos menos del Estado y del Mercado. Es urgente que denunciemos a la Economía y a la Tecnociencia, como cultos perniciosos para la humanidad; que terminemos ya con la ideología del progreso, del desarrollo y de la modernidad; que nos liberemos de la megamáquina que nos convierte en un engrane del sistema; que nos alejemos de la sociedad de consumo y del trabajo. Es perentoria una relocalización generalizada de la política, de las formas de vida y de las economías; que nos acerquemos al campo y a las actividades manuales; que volvamos a la frugalidad y a la diversidad cultural; que reaprendamos la gratuidad, la naturaleza y reencontremos la autenticidad de la vida; que tenga para nosotros otro sentido el tiempo y el espacio. Es indispensable cambiar radicalmente las instituciones modernas y cambiar nuestra visión del mundo: es necesario resimbolizar al mundo, adoptar otros valores. Es apremiante: Revalorizar, Reconceptualizar, Reestructurar, Redistribuir, Relocalizar, Reducir, Reutilizar, Reciclar, Rehabilitar, Reinventar, Ralentizar, Restituir, Recomprar, Renunciar, entre las muchas Rs que se han propuesto en el mundo. Tienen que decrecer aquellos que más huella ecológica tienen en nuestra sociedad mexicana. Descrecimiento equitativo y radical.

No sólo el cambio en nuestra forma de vida es indispensable para hacer frente a la amenaza del Pico del Petróleo y del Cambio Climático; es necesario también resistir los embates del Sistema-Mundo; del Sistema Norte América o TLC; del Sistema Nacional y del Sistema Local. Es necesaria la resistencia social y política frente aquellos que quieren negar o minimizar la importancia de la reducción radical en el consumo de petróleo y de la energía en general; frente aquellos que creen en las soluciones científicas y tecnológicas; frente aquellos que creen que la transición energética consiste en impulsar la adopción de las energías renovables, como Mario Molina, Greenpeace y la mayor parte de los ambientalistas. Los nichos de negocio que abre el final de la era del petróleo sólo sirven para evadir el predicamento principal: el despilfarro de energía que caracteriza a esta depredadora era de petróleo barato. Ni la ecoeficiencia preconizada por los empresarios, ni las fuentes renovables de energía, sirven para enfrentar a las amenazas gemelas.

Para hacer frente a la transición energética en México, es indispensable impulsar la movilización nacional por el descrecimiento en el consumo de petróleo y de energía en general; una movilización de conciencias, para conjurar la gran probabilidad que existe de una catástrofe humanitaria en nuestro país: Hay que dejar atrás al petróleo, por medio de una vida frugal y austera; por medio de actividades convivenciales. Es necesario organizar grupos de descrecimiento en comunidades, instituciones y ciudades. ¡DESCRECIMIENTO O BARBARIE!


Miguel Valencia Mulkay


jueves, 5 de junio de 2008

BAJARLE YA, A LA EXTRACCIÓN DE PETRÓLEO EN MEXICO!


5 de junio de 2008, Día Mundial del Medio Ambiente

La reforma petrolera de Felipe Calderón, es no sólo privatizadora y por lo mismo violatoria de la Constitución Mexicana, sino sobretodo es enemiga feroz de la defensa de la Naturaleza y de la protección del Medio Ambiente. Ignora la contribución central del consumo de petróleo en la aparición del Desastre Climático Global, y desconoce totalmente la gravedad de este fenómeno ominoso. Revela un gran desprecio por los asuntos ecológicos; muestra la precariedad de la Cultura Ecológica en el seno del gobierno federal. Con esta iniciativa confirmamos la vaciedad de las declaraciones de Felipe Calderón, con relación al calentamiento global y a la protección del Medio Ambiente.

La rápida elevación de la temperatura atmosférica, treinta veces más rápida que cualquier otra en la historia, al decir de algunos científicos, amenaza el futuro de la humanidad: una elevación mayor a cuatro grados centígrados en la temperatura de la atmósfera puede desquiciar la vida en la Tierra; desconocemos los umbrales de ruptura. En este campo no puede haber respuesta científica segura. Se trata del más grande problema que haya enfrentado la humanidad. El clamor mundial por el cambio climático exige una reducción radical en la emisión de gases de invernadero, generados en gran medida por la quema de combustibles fósiles, de petróleo.( Kyoto- Copenhague) Es imprescindible reducir en su mayor parte el consumo de petróleo en el mundo, a la brevedad posible, para enfrentar la terrible amenaza del cambio climático. ÉL PETRÓLEO DEBE SER CONSIDERADO YA, COMO UN SÍMBOLO DE MUERTE.

El rechazo a considerar la gravedad del cambio climático proviene principalmente del Gobierno de EUA y de las empresas transnacionales, en particular de las petroleras como EXXON, SCHELL, CHEVRON, REPSOL y de las contratistas internacionales, como Halliburton y Brown and Root y otras. Este conjunto de intereses es el que resultaría beneficiado por la reforma petrolera de Felipe Calderón y el que presentaría la mayor resistencia al cumplimiento de acuerdos mundiales suscritos por México con respecto al cambio climático y al cumplimiento de normas ambientales. Entregar a empresas privadas la refinación, el transporte y almacenamiento del petróleo, implicaría no sólo una enorme pérdida de soberanía, implicaría sobretodo la emergencia de un desastre ambiental, social, económico y político en México; equivaldría a una ocupación militar del país.

Aumentan cada año los datos que hablan del final de petróleo barato ( Cenit o Pico del Petróleo): no se registran en el mundo importantes yacimientos nuevos de petróleo en tierra firme o en aguas someras ; la extracción en aguas profundas no ofrece importantes caudales seguros a bajo precio, en cambio, los gobiernos ricos impulsan con grandes subsidios la producción de agrocombustibles. El petróleo puede registrar escaladas de precios muy importantes en los próximos años; se vislumbra el barril a 200 dólares, antes del 2010. Hemos regalado el petróleo del Cantarell hasta hace pocos años, a menos de 15 dólares el barril. La exportación de petróleo es y ha sido un pésimo negocio para México: vendemos muy barato lo que nos costará muy caro en pocos años. Nuestro gobiernos están sometidos a los intereses privados. Es necesario exigir una reducción radical de las exportaciones de petróleo, para proteger el futuro de los mexicanos.

Con relación al petróleo mexicano, no enfrentamos un problema nacional de tecnología o eficiencia o financiamiento, enfrentamos en la realidad un problema mundial de subsistencia de las bases de la vida en la Tierra; de la subsistencia de las especies y los ecosistemas que permiten la vida de la humanidad; enfrentamos el problema de la subsistencia de la humanidad, hoy en peligro. Enfrentamos en México, con la privatización: la amenaza de la guerra, de la militarización de la vida, de las migraciones masivas, de la violación sistemática de los derechos humanos, de las pandemias y del desfondamiento de la sociedad y de la persona humana. Atrás de todos estos problemas está la extracción de petróleo, creadora de la economía destructiva.

La mejor contribución que podemos hacer a la permanencia de la vida en la Tierra, a la humanidad y a las futuras generaciones de mexicanos, es la de exigir con todas nuestras fuerzas:
¡BAJARLE YÁ, A LA EXTRACCIÓN DE PETRÓLEO EN MÉXICO!
EL PETRÓLEO ES UN SÍMBOLO DE MUERTE.
Miguel Valencia
Del grupo ¡Descrecimiento o Colapso!