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domingo, 8 de noviembre de 2015

Un imperativo, la reducción radical de nuestro consumo energético personal, si nos consideramos parte de las clases sociales que tienen un modo de vida moderno; también del consumo energético de las 30 mayores entidades de los países de América Latina, en el menor tiempo posible.

Ponencia presentada en el 3er. Coloquio de Energía, realizado del 2-4 de septiembre de 2015 en la Universidad Autónoma de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
La transición energética que vivimos magnifica  la incertidumbre económica, la confusión política, los riesgos financieros y los peligros de todo tipo en los países vulnerables, como lo son los países de América Latina ¿Cuál es entonces la mejor opción de estos países frente a la amenaza que representan el agotamiento de los regalos de la Naturaleza, como los hidrocarburos, el carbón, el uranio, etc. y el desastre climático y ambiental producido por seis décadas de desarrollo y muy elevados consumos de energía? ¿Qué hacer ante un parteaguas energético que anuncia el fin de la era del petróleo de bajo costo de extracción y la entrada del gas y petróleo extremo o no convencional que tiene al menos diez veces mayor costo socio ambiental ? ¿Cómo enfrentar las conmociones energéticas, los shocks petroleros, las caídas o elevaciones abruptas en los precios del petróleo o de la economía mundial? ¿Cómo enfrentar el rechazo social a las contaminaciones por la quema de hidrocarburos o por el desplazamiento de pueblos o actividades creado por la introducción de hidroeléctricas, grandes eólicas o solares, o por el encarecimiento de los alimentos básicos en la producción de agrocombustibles, o por la emisión de gases que dañan el clima de la Tierra, o por la construcción o el funcionamiento de centrales nucleares, o por el alza de las tarifas eléctricas o los precios de las gasolinas?   
Responder a estas preguntas exige una visión global del tema energético, no sólo por el lado de la oferta de energía, sino de la demanda de energía que incluya el estudio de factores ecológicos, sociales, históricos, antropológicos, filosóficos, económicos y políticos. Analizar las ligas que tienen entre sí  los colapsos del clima, del agua, de la producción petrolera, de la biodiversidad, de la limpia, de la producción de alimentos, de la sociedad, de la economía, de la política, entre otros; las formas en las que se retroalimentan entre sí estos colapsos mundiales. Hago aquí por lo tanto un planteamiento ecologista, tanto ético como político en defensa de las bases de la vida en la Tierra: Si nos consideramos parte de las clases sociales que en nuestros países tienen un modo de vida moderno, es imperativo reducir radicalmente, en el menor tiempo posible, nuestro consumo energético personal: reducir el uso del auto y del avión. Además, debemos exigir la reducción radical en el consumo de energía de las 30 entidades más importantes de cada país de América Latina: gobierno y grandes empresas e instituciones. Pedir reducciones en el consumo de energía de los pobres en nuestros países es un evidente absurdo.  Sustento este planteamiento en el agotamiento de los regalos de la Naturaleza, en el desastre climático y ambiental global, en el creciente rechazo social a las contaminaciones, en el fracaso del modo de vida de los países desarrollados y en los efectos sicológicos, culturales, económicos y políticos que tiene el consumo de energía después de cierto umbral.   
La era petrolera, muy especialmente las seis décadas de desarrollo( 1950- 2010), se ha caracterizado por el muy rápido crecimiento de la población humana: al menos siete veces desde 1880 a nuestros días; por los genocidios, los ecocidios, la asfixia de la convivencia humana, la miseria de la mayor parte de la población, la concentración del poder en muy pocas manos, el desquiciamiento climático, ambiental, social, económico, político y simbólico; por la degradación de los gobiernos y las instituciones, de los valores y de la cultura; por el muy extendido culto a la ciencia y la tecnología y el predominio de la religión de la economía.  Tal vez la peor consecuencia de la era del petróleo de bajo costo de extracción ha sido la creación del modo de vida de los países desarrollados, muy particularmente del modo de vida de los estadounidenses, el peor modo de vida del mundo, si se toma en cuenta la depredación ecológica y social que imponen al mundo sus excesivos consumos de energía, agua y otras materias primas. Si por motivos de equidad se quisiera generalizar este deplorable modo de vida al resto de la población humana necesitaríamos los recursos naturales de siete planetas Tierra. Sin embargo, el  mayor daño que hace a la sociedad el modo de vida de los países desarrollados consiste en la colonización que hace del imaginario social de los demás países: la mayor parte de los pobres del mundo aspiran a tener un modo de vida igual, por lo que migran a los países desarrollados o hacen todo lo posible por imitarlo en su pueblo o ciudad y abandonan rápidamente sus saberes, sus tradiciones ancladas en la historia, el clima y las condiciones de su región ecológica. La pérdida de la autonomía de los pueblos, ejidos, colonias, barrios y ciudades es la consecuencia de la colonización del imaginario social y la industrialización de la vida de los países no desarrollados.  
Los métodos que hoy se utilizan para producir energía, en su gran mayoría agotan los regalos de la Naturaleza, contaminan el ambiente, destruyen el clima de la Tierra y atentan contra la existencia de las culturas del mundo, el tejido social y el equilibrio de la persona humana. No existen formas industriales de producir energía que sean aceptables desde el punto de vista del mediano y largo plazo,  de la ecología y de la Paz o la no violencia.  Al ritmo actual de su utilización, el carbón, el petróleo, el gas natural, el uranio, accesibles, se consumirán dentro del horizonte temporal de dos a tres décadas. El auge de la extracción de gas y petróleo no convencional; es decir: del gas y petróleo shale y de aguas profundas, de muy alto costo de extracción y excesivo impacto climático, ambiental y social, confirma rotundamente que el gas y el petróleo convencional-de bajo costo de extracción y mucho menor impacto ambiental- se agota rápidamente en el mundo y crea así, una muy riesgosa situación política, económica y energética para los próximos años, especialmente para los muy vulnerables países de América Latina: incertidumbre, shocks petroleros, recesiones económicas, como los que empezamos a sufrir con mayor frecuencia. Se trata de un hecho geológico mundial de consecuencias trascendentales.  
Termina la era del gas y petróleo de bajo costo de extracción y de menor impacto social y ambiental. Comienza la era del gas y petróleo extremo o no convencional cuya extracción implica un intolerable aumento en la depredación climática- la producción de metano es muy elevada con la tecnología del fracking – y la ambiental es muy superior a la del gas y petróleo de bajo costo de extracción, por el enorme consumo de agua y el uso de sustancias químicas cancerígenas o muy venenosas. Los derrames de petróleo en aguas profundas tienen impactos excesivos, inaceptables bajo cualquier criterio ecológico.  No hay justificación alguna para la introducción de estas tecnologías. La extracción de petróleo a partir de arenas bituminosas en Canadá, o por medio de la tecnología del fracking en EU, o los proyectos de extracción en zonas de alta vulnerabilidad ecológica, como el Ártico, la selva amazónica, las costas de California, así como el repunte en la construcción de nuevas centrales nucleares, la producción de agrocombustibles a partir de caña de azúcar, maíz y otras plantas y el auge en la construcción de grandes eólicas y solares, confirman también el agotamiento del petróleo convencional y la entrada de la era del Petróleo Extremo o petróleo de alto riesgo ecológico y económico.
La economía mundial crece con mayor dificultad desde el momento en que comienza la caída en las reservas del petróleo barato, convencional, anunciada desde hace décadas. En México este agotamiento fue advertido hace algunos lustros por muchas voces, pero, fue negado rotundamente por el Estado; ahora es  ya evidente, pero el gobierno federal y el Estado aun niegan en su “reforma energética” el reconocimiento de las consecuencias económicas, ecológicas, políticas y sociales que tiene este hecho.  Estos límites geológicos que descubre ahora la extracción de combustibles fósiles debería ser razón suficiente para adoptar un cambio radical en la extracción de gas y petróleo en los países de América Latina: hasta el momento su dependencia de los combustibles fósiles es demasiado alta y por lo mismo demasiado riesgosa. Rechazar la extracción de gas y petróleo no convencional, dejar el gas y el petróleo shale en el subsuelo y el carbón en el hoyo, es la mejor apuesta que pueden hacer los países de América Latina. Aceptar la dureza de esta apuesta puede ahorrar muchos sufrimientos al país.
La producción de electricidad basada en combustibles fósiles es un factor central en la emergencia  del desastre climático y el desastre ecológico de los diversos territorios del mundo; las protestas de las comunidades cercanas a las plantas de generación de electricidad por medio de carbón o productos del petróleo se dan crecientemente en muchos países del mundo, desde Chicago hasta Durban, en Sudáfrica debido a los daños que producen en la salud de los vecinos, la flora y la fauna. Hace algunos días, miles de personas ocuparon el sitio Garzweiler, cerca del río Rin, en Alemania, donde se realiza la más grande explotación de carbón a tajo abierto del mundo  y suspendieron las operaciones un fin de semana al grito de “Fin a las emisiones de CO2” “Ende Gelande”(¡Hasta aquí y no más lejos!). En las últimas cumbres del clima arrecian las protestas de las organizaciones indígenas, campesinas, sindicales, urbanas, ecologistas, de derechos humanos que participan en los foros paralelos a las cumbres del clima de la Tierra, las COP o conferencias de las partes. En la cumbre del clima de Copenhague en 2009, más de 150,000 personas provenientes de muchos países, en su mayor parte europeos, marcharon al grito de “Cambiemos el sistema no el clima”. Las organizaciones sociales del mundo preparan ahora muy diversos y masivos actos de desobediencia civil hacia la mega cumbre del clima en París, la COP-21. Lamentablemente, es muy poco lo que puede esperarse de la COP-21 de Paris y de cualquier cumbre climática. Los gobiernos son parte del problema climático, energético, ambiental del mundo.
En su gran mayoría, los científicos del mundo reconocen inequívocamente el calentamiento del sistema climático de la Tierra y de acuerdo con el Quinto Informe de Evaluación del  IPCC o Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático, aprobado en 2013, nos dicen “ Desde la década de 1950 muchos de los cambios observados no han tenido precedente en los últimos milenios” “Cada uno de los tres últimos decenios ha sido sucesivamente más cálido en la superficie de la Tierra  que cualquier decenio anterior desde 1850” “la principal contribución al cambio climático proviene del aumento en la concentración de CO2 en la atmósfera que se viene produciendo desde 1750” “Es sumamente probable que la influencia humana haya sido la causa dominante del  calentamiento observado desde mediados del Siglo XX” “Es probable que para fines del siglo XXI la temperatura global en superficie sea superior a 2 grados” … en varios escenarios. No obstante, varios grupos de científicos de países desarrollados no son tan conservadores como el muy hostigado IPCC y pronostican 4 y hasta 6 grados de aumento de la temperatura en este siglo, lo que provocaría catástrofes inenarrables. La reducción radical de emisiones que dañan el clima es un asunto  extrema urgencia en todo el mundo.  
El despilfarro energético es muy evidente en los países que se llaman a sí mismos “desarrollados”: en sus sistemas urbanos e industriales, hay un gran fracaso energético, como lo es el transporte cotidiano que consume no sólo hasta cuatro horas diarias de la gran mayoría de los trabajadores, sino ingentes cantidades de electricidad y gasolinas. La velocidad promedio en la ciudad de México no excede en la mayor parte día a los 12 km por hora; la bicicleta hace mejores tiempos y ahorra muchas muertes y energía. Se mueve absurdamente a las personas y a las cosas.  El bombeo de agua muestra también una gran irracionalidad en estos países, pues se aceptan excesivos consumos de agua, especialmente en la industria, como la de alimentos y los servicios, como los campos de golf. Se desperdician, debido a la producción industrial, más del 35 % de los alimentos. La agroindustria moderna es otra gran fuente de despilfarro  energético, tanto en bombeo de agua, como en el uso de fertilizantes, pesticidas y transportes. En la construcción de vivienda también hay un enorme despilfarro energético inherente a su producción industrial. Las llamadas economías de escala funcionan en contra de las economías ecológicas y energéticas: son insostenibles. Los países de América Latina adoptan habitualmente las peores tecnologías de los países poderosos, por lo que su despilfarro energético a veces supera al de estos países.  Existe en América Latina un gran potencial de reducción en el consumo de energía debido a las grandes desigualdades sociales.
Ciertamente es una buena noticia encontrar señales en el horizonte que revelan no sólo el final de la época petrolera, sino el final de la era del desarrollo iniciada después de la Segunda Guerra Mundial. Espero que también termine pronto la sociedad de crecimiento que tanto daño hace a la humanidad y a los seres vivos no humanos. La era petrolera, muy especialmente las seis décadas de desarrollo( 1950- 2010), se caracterizan por el uso irracional del transporte, en especial por  el uso abusivo del auto, el avión y los trenes rápidos; por el uso irracional de fertilizantes, pesticidas, maquinaria  y tecnologías altamente depredadoras para producir alimentos; por el irracional bombeo, mal uso y contaminación del agua; por la producción desmedida de residuos sólidos, tóxicos, peligrosos, por las descargas de aguas envenenadas en ríos, lagos, mares, por la emisión descomunal de gases que dañan el clima de la Tierra; por el  uso excesivo del aire acondicionado, la calefacción, la iluminación; por el consumo excesivo de energía de sectores privilegiados de la sociedad, como lo son la industria y los servicios; por el auge de las falsas soluciones al problema del agotamiento de los dones de la Naturaleza, como el fracking, extracción en aguas profundas, energía nuclear, agrocombustibles, biomasa, grandes eólicas y solares; por la creciente falta de ética de científicos, técnicos, expertos; por el predominio de la tecnocracia y la muerte de la democracia; por el predominio de una escolarización, unas televisoras y un consumo de tecnologías que colonizan profundamente el imaginario social y promueven el consumismo más degradante posible y la mercantilización de todo lo habido y por haber, la omnimercantilización de la vida.  
A mayor consumo de energía per cápita, mayor violencia social y mayor destrucción ecológica; mayor angustia, stress y destrucción del tejido social.  La especie humana puede desaparecer toda o en su mayor parte debido al excesivo consumo de energía y al consumo de carbón y petróleo. Los altos consumos de energía tienen efectos sicológicos y sociales devastadores: destruyen la convivencia humana, la autonomía de las personas y las comunidades, la equidad en la participación del poder y la soberanía de los países empobrecidos por la economía moderna globalizada. El consumo de energía, después de cierto umbral, corrompe al cuerpo social y degrada a la persona humana. Tolerar la contaminación de los suelos, los subsuelos, los ríos, los lagos, los mares, la atmosfera implica colonización de la mente por ideas económicas impuestas por quienes viven en la miseria moral; implica un suicidio colectivo. Reitero Si nos consideramos parte de las clases sociales que en nuestros países tienen un modo de vida moderno, es imperativo reducir radicalmente, en el menor tiempo posible, nuestro consumo energético personal: reducir el uso del auto y del avión. Además, debemos exigir la reducción radical en el consumo de energía de las 30 entidades más importantes de cada país de América Latina: gobierno y grandes empresas e instituciones. Pedir reducciones en el consumo de energía de los pobres en nuestros países es un evidente absurdo.  
Miguel Valencia Mulkay
ECOMUNIDADES
Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México





domingo, 14 de agosto de 2011

Logros de la Red en defensa de la Ciudad de Mèxico

VICTORIAS, LOGROS, CONQUISTAS SOCIALES CONSEGUIDAS POR LA RED EN DEFENSA DE LA CIUDAD DE MÉXICO ENTRE 2008 Y 2011

http://redendefensadelaciudaddemexico.blogspot.com/2011/08/victorias-logros-conquistas-sociales.html

viernes, 13 de mayo de 2011

Biblioteca Digital Descrecimiento


martes, 6 de julio de 2010

Nuevo libro de Jean Robert


LA CRISIS EL DESPOJO IMPUNE
DE: Jean ROBERT
Editorial: ED JUS (MEXICO)
Año de Edic: 2010
Colección: CONSPIRATIO
Formato: RUSTICA
ISBN: 9786074120639
Edición: 1
Páginas: 224
Precio $159


Lector de Karl Polanyi, Jean Robert actualiza su teoría de los mercados de mercancías ficticias. Estas son realidades sociales o naturales no producidas que son tratadas como si fueran mercancías: el dinero, la tierra, su renta, el trabajo y el salario. Este ensayo desmonta el mercado de la mercancía ficticia en el momento mismo de su crisis más aguda. Analiza la puesta en venta de deudas, de "riesgos de no reposición" y otros derivados volátiles y denuncia el cinismo financiero de quienes, por un lado, venden viento a los pequeños ahorradores y, por otro, intentan escapar a todo control social y político mediante la huida hacia la desmesura y la pérdida de toda proporción. Advierte de los peligros de la crisis para la economía popular pero, más aún, de la amenaza letal que los pretendidos remedios a la crisis representan para la subsistencia, un concepto que tiene cada día menos que ver con lo que los economistas llaman "economía". La rabia -que espera digna- del autor contra la arrogante actuación de quienes fueron sus patrones entra en resonancia con sus recuerdos de hace más de cuarenta años,cuando dedicaba sus horas perdidas entre dos bancos a debatir con ellos, inútilmente.


Jean Robert fue el arquitecto de la estructura administrativa de varios bancos en Holanda y Suiza. Desde muy joven anhelaba hacer algo más inteligente que servir al capitalismo. Vive en México desde 1972, donde construye excusados ecológicos seceo en lugar de bancos. Es un filósofo desprofesionalizado y ha sido autor de incontables libros y colaborador y amigo de Iván Illich, Majid Rahnema, Jean-Pierre Dupuy y Serge Latouche, entre otros lúcidos pensadores marginales, como él mismo.


Introducción
Capítulo I. Una revolución de los ricos contra los pobres
Capítulo II. Modos de representación. Investigaciones epistémicas sobre lo que
hizo posible el despojo llamado "crisis financiera"
Capítulo III. ¿Más fraudes impunes u otro mundo?
Capítulo IV. La guerra moderna contra la subsistencia
Capítulo V. Negación y redescubrimiento de la cultura material
Epílogo
--
Miguel Valencia
ECOMUNIDADES

martes, 8 de diciembre de 2009

[Eduardo Galeano: Cuatro frases que hacen crecer la nariz de Pinocho]


3 Diciembre 2009

La salud del mundo está hecha un asco. 'Somos todos responsables', claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie lo es.
  29-11-2009
www.kaosenlared.net/noticia/cuatro-frases-hacen-crecer-nariz-pinocho

1 Somos todos culpables de la ruina del planeta.

La salud del mundo está hecha un asco. 'Somos todos responsables', claman las voces de la alarma universal, y la generalización absuelve: si somos todos responsables, nadie lo es. Como conejos se reproducen los nuevos tecnócratas del medio ambiente. Es la tasa de natalidad más alta del mundo: los expertos generan expertos y más expertos que se ocupan de envolver el tema en el papel celofán de la ambigüedad. Ellos fabrican el brumoso lenguaje de las exhortaciones al 'sacrificio de todos' en las declaraciones de los gobiernos y en los solemnes acuerdos internacionales que nadie cumple. Estas cataratas de palabras -inundación que amenaza convertirse en una catástrofe ecológica comparable al agujero del ozono- no se desencadenan gratuitamente. El lenguaje oficial ahoga la realidad para otorgar impunidad a la sociedad de consumo, a quienes la imponen por modelo en nombre del desarrollo y a las grandes empresas que le sacan el jugo. Pero las estadísticas confiesan. Los datos ocultos bajo el palabrerío revelan que el 20 por ciento de la humanidad comete el 80 por ciento de las agresiones contra la naturaleza, crimen que los asesinos llaman suicidio y es la humanidad entera quien paga las consecuencias de la degradación de la tierra, la intoxicación del aire, el envenenamiento del agua, el enloquecimiento del clima y la dilapidación de los recursos naturales no renovables. La señora Harlem Bruntland, quien encabeza el gobierno de Noruega, comprobó recientemente que si los 7 mil millones de pobladores del planeta consumieran lo mismo que los países desarrollados de Occidente, "harían falta 10 planetas como el nuestro para satisfacer todas sus necesidades". Una experiencia imposible. Pero los gobernantes de los países del Sur que prometen el ingreso al Primer Mundo, mágico pasaporte que nos hará a todos ricos y felices, no sólo deberían ser procesados por estafa. No sólo nos están tomando el pelo, no: además, esos gobernantes están cometiendo el delito de apología del crimen. Porque este sistema de vida que se ofrece como paraíso, fundado en la explotación del prójimo y en la aniquilación de la naturaleza, es el que nos está enfermando el cuerpo, nos está envenenando el alma y nos está dejando sin mundo.

2 Es verde lo que se pinta de verde.

Ahora, los gigantes de la industria química hacen su publicidad en color verde, y el Banco Mundial lava su imagen repitiendo la palabra ecología en cada página de sus informes y tiñendo de verde sus préstamos. "En las condiciones de nuestros préstamos hay normas ambientales estrictas", aclara el presidente de la suprema banquería del mundo. Somos todos ecologistas, hasta que alguna medida concreta limita la libertad de contaminación. Cuando se aprobó en el Parlamento del Uruguay una tímida ley de defensa del medio ambiente, las empresas que echan veneno al aire y pudren las aguas se sacaron súbitamente la recién comprada careta verde y gritaron su verdad en términos que podrían ser resumidos así: "los defensores de la naturaleza son abogados de la pobreza, dedicados a sabotear el desarrollo económico y a espantar la inversión extranjera". El Banco Mundial, en cambio, es el principal promotor de la riqueza, el desarrollo y la inversión extranjera. Quizás por reunir tantas virtudes, el Banco manejará, junto a la ONU, el recién creado Fondo para el Medio Ambiente Mundial. Este impuesto a la mala conciencia dispondrá de poco dinero, 100 veces menos de lo que habían pedido los ecologistas, para financiar proyectos que no destruyan la naturaleza. Intención irreprochable, conclusión inevitable: si esos proyectos requieren un fondo especial, el Banco Mundial está admitiendo, de hecho, que todos sus demás proyectos hacen un flaco favor al medio ambiente. El Banco se llama Mundial, como el Fondo Monetario se llama Internacional, pero estos hermanos gemelos viven, cobran y deciden en Washington. Quien paga, manda, y la numerosa tecnocracia jamás escupe el plato donde come. Siendo, como es, el principal acreedor del llamado Tercer Mundo, el Banco Mundial gobierna a nuestros países cautivos que por servicio de deuda pagan a sus acreedores externos 250 mil dólares por minuto, y les impone su política económica en función del dinero que concede o promete. La divinización del mercado, que compra cada vez menos y paga cada vez peor, permite atiborrar de mágicas chucherías a las grandes ciudades del sur del mundo, drogadas por la religión del consumo, mientras los campos se agotan, se pudren las aguas que los alimentan y una costra seca cubre los desiertos que antes fueron bosques.

3 Entre el capital y el trabajo, la ecología es neutral.

Se podrá decir cualquier cosa de Al Capone, pero él era un caballero: el bueno de Al siempre enviaba flores a los velorios de sus víctimas... Las empresas gigantes de la industria química, petrolera y automovilística pagaron buena parte de los gastos de la Eco 92. La conferencia internacional que en Río de Janeiro se ocupó de la agonía del planeta. Y esa conferencia, llamada Cumbre de la Tierra, no condenó a las transnacionales que producen contaminación y viven de ella, y ni siquiera pronunció una palabra contra la ilimitada libertad de comercio que hace posible la venta de veneno. En el gran baile de máscaras del fin de milenio, hasta la industria química se viste de verde. La angustia ecológica perturba el sueño de los mayores laboratorios del mundo, que para ayudar a la naturaleza están inventando nuevos cultivos biotecnológicos. Pero estos desvelos científicos no se proponen encontrar plantas más resistentes a las plagas sin ayuda química, sino que buscan nuevas plantas capaces de resistir los plaguicidas y herbicidas que esos mismos laboratorios producen. De las 10 empresas productoras de semillas más grandes del mundo, seis fabrican pesticidas (Sandoz, Ciba- Geigy, Dekalb, Pfiezer, Upjohn, Shell, ICI). La industria química no tiene tendencias masoquistas. La recuperación del planeta o lo que nos quede de él implica la denuncia de la impunidad del dinero y la libertad humana. La ecología neutral, que más bien se parece a la jardinería, se hace cómplice de la injusticia de un mundo donde la comida sana, el agua limpia, el aire puro y el silencio no son derechos de todos sino privilegios de los pocos que pueden pagarlos. Chico Mendes, obrero del caucho, cayó asesinado a fines del 1988, en la Amazonía brasileña, por creer lo que creía: que la militancia ecológica no puede divorciarse de la lucha social. Chico creía que la floresta amazónica no será salvada mientras no se haga la reforma agraria en Brasil. Cinco años después del crimen, los obispos brasileños denunciaron que más de 100 trabajadores rurales mueren asesinados cada año en la lucha por la tierra, y calcularon que cuatro millones de campesinos sin trabajo van a las ciudades desde las plantaciones del interior.Adaptando las cifras de cada país, la declaración de los obispos retrata a toda América Latina. Las grandes ciudades latinoamericanas, hinchadas a reventar por la incesante invasión de exiliados del campo, son una catástrofe ecológica: una catástrofe que no se puede entender ni cambiar dentro de los límites de la ecología, sorda ante el clamor social y ciega ante el compromiso político.

4 La naturaleza está fuera de nosotros.

En sus 10 mandamientos, Dios olvidó mencionar a la naturaleza. Entre las órdenes que nos envió desde el monte Sinaí, el Señor hubiera podido agregar, pongamos por caso: "Honrarás a la naturaleza de la que formas parte". Pero no se le ocurrió. Hace cinco siglos, cuando América fue apresada por el mercado mundial, la civilización invasora confundió a la ecología con la idolatría. La comunión con la naturaleza era pecado. Y merecía castigo. Según las crónicas de la Conquista., los indios nómadas que usaban cortezas para vestirse jamás desollaban el tronco entero, para no aniquilar el árbol, y los indios sedentarios plantaban cultivos diversos y con períodos de descanso, para no cansar a la tierra. La civilización que venía a imponer los devastadores monocultivos de exportación no podía entender a las culturas integradas a la naturaleza, y las confundió con la vocación demoniaca o la ignorancia. Para la civilización que dice ser occidental y cristiana, la naturaleza era una bestia feroz que había que domar y castigar para que funcionara como una máquina, puesta a nuestro servicio desde siempre y para siempre. La naturaleza, que era eterna, nos debía esclavitud. Muy recientemente nos hemos enterado de que la naturaleza se cansa, como nosotros, sus hijos, y hemos sabido que, como nosotros, puede morir asesinada. Ya no se habla de someter a la naturaleza, ahora hasta sus verdugos dicen que hay que protegerla. Pero en uno u otro caso, naturaleza sometida y naturaleza protegida, ella está fuera de nosotros. La civilización que confunde a los relojes con el tiempo, al crecimiento con el desarrollo y a lo grandote con la grandeza, también confunde a la naturaleza con el paisaje, mientras el mundo, laberinto sin centro, se dedica a romper su propio cielo.

miércoles, 21 de octubre de 2009

Conferencia: "Ecologismo de los pobres en America Latina"

El Programa Universitario de Medio Ambiente y el Centro
de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y
Humanidades de la Universidad Nacional Autónoma de México
(UNAM) invitan a la Conferencia Magistral "Ecologismo de
los pobres en América Latina" que impartirá el Dr. Joan
Martínez Alier (Catedrático de la Universidad Autónoma
de Barcelona), el martes 03 de noviembre del 2009 a las
18:00 horas en el Auditorio Narciso Bassols (Edificio B,
Facultad de Economía, Ciudad Universitaria), en México
(Distrito Federal).

Pida informes a:
Ana Beristain anab@sid.unam.mx

viernes, 15 de agosto de 2008

Documentos de Ecomunidades: ACCIÓN LOCAL y ACCIÓN INTERNACIONAL

ECOMUNIDADES: ACCIÓN LOCAL

ECOMUNIDADES ofrece apoyo técnico- cultural a los ciudadanos de la Cuenca del Valle de México que quieren defender los recursos naturales y la cultura local; que quieren defender sus comunidades territoriales; que quieren el Cambio Cultural en sus localidades.

Ofrece apoyo general en los asuntos del:

· Agua

· Energía

· Bosques y Áreas Verdes

· Desechos

· Urbanización

· Comercio alternativo

· Cambio Cultural

Ofrece apoyo particular en los asuntos de:

· Movilidad urbana

· Uso del Suelo

· Vivienda y edificación

· Estudios de Impacto Urbano, Social y Ambiental

Ofrece apoyo en los asuntos de organización, acción ciudadana y gestión autónoma; apoyo a las resistencias locales, a los movimientos sociales. Ofrece apoyo en la crítica ciudadana del Estado y del Mercado; de la Economía y de la Ciencia y la Tecnología. Ofrece apoyo en Descrecimiento, pensamiento ecologista y pensamiento frente al progreso, el desarrollo y la modernidad.

Ofrece charlas, conferencias y seminarios sobre diversos aspectos de la ecología.


Agosto de 2008

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ECOMUNIDADES: ACCIÓN INTERNACIONAL

ECOMUNIDADES mantiene relaciones con organizaciones internacionales por el cambio cultural y la acción frente al Pico del Petróleo y el Cambio Climático.

Publica en inglés y en español en el sito de Culture Change.org, con relación a asuntos ambientales y culturales de México; mantiene relaciones con el grupo Gestión y Estudios Ambientales de Madrid, GEA 21, con Serge Latouche, en París, por los asuntos de la hipótesis del Descrecimiento y con el Foro Mundial Alternativo del Agua. Se publican sus textos en diversos sitios de internet de España y América del Sur.

Participa en el Comité Promotor México del Foro Social Mundial y en las redes nacionales con contacto internacional: Asamblea por la Defensa del Agua, En Defensa de la Naturaleza, EDENAT ; participa, por medio de Adriana Matalonga, en el Consejo para el Desarrollo Sustentable de la Región Centro de la SEMARNAT.

Agosto de 2008


martes, 5 de agosto de 2008

René Torres Bejarano: LO PEQUEÑO, SENCILLO, NO COSTOSO Y NO VIOLENTO, ES HERMOSO

LO PEQUEÑO, SENCILLO, NO COSTOSO Y NO VIOLENTO, ES HERMOSO

René Torres Bejarano

En septiembre del 2005, para adherirme a la “Sexta Declaración de la Selva Lacandonae incorporarme a la “Otra Campaña”, envié a los zapatistas una carta en la, entre otras cosas les decía lo siguiente:

Me han dicho por ahí que, aparte de hablar, escuchar, criticar al Peje, hacer ‘declaraciones’, ‘otras campañas’, caminar y andar a salto de mata, ustedes, como nosotros, también comen, toman agua, cocinan, lavan la ropa, duermen, se bañan (a veces), hacen trutrú, pipí, popó, chacachaca (cada quien su modo), se guarecen, se cobijan, se visten, calzan, se comunican, cantan, bailan, trabajan la tierra, cortan y acarrean leña, cosechan y procesan sus productos, transportan mercancías, comercian, etc., etc.-. Es por todo esto que yo quiero aprovechar la oportunidad para platicarles sobre tecnología y sobre un señor: Don Ernst ‘Fritz’ Schumacher (Good Work, Small Is Beautyful, etc.), un cuáquero economista (pero no economita) inglés de origen alemán, que como un moderno Casandra del siglo XX, predijo un mal y muy cercano fin para la sociedad industrial moderna y hasta singularizó la fecha, el 6 de Octubre de 1973, como el inicio de esta debacle (El 6 de Octubre de 1973 fue la fecha en que se inició la cuarta guerra Arabe-Israelí y fue también cuando el Rey Faisal de Arabia Saudita amenazó con una reducción de entre el 5 y 10% mensual, la extracción de su petróleo).

En esta carta les comentaba también a los hermanos zapatistas:

Esta sociedad industrial moderna, decía Schumacher, solo ha sido posible a partir del petróleo abundante y barato. La agricultura moderna, basada en la introducción excesiva de energía, en la mecanización y en los fertilizantes químicos e insecticidas inorgánicos que envenenan nuestros alimentos; las ciudades monstruos –megalopolitanas les llamó- de hoy que son en si mismas máquinas gigantescas que, para respirar adecuadamente, requieren de una entrada continua de energía, es decir, petróleo; la producción masiva o ‘para las masas’ (no por las masas como diría Gandhi) en la que todo está saliendo de una sola línea de producción; los alienantes modos de producción actuales que afectan no solo los estándares de vida sino la vida misma de la gente; y la tecnología, dirigida a que todo sea cada vez más grande, más complejo, más costoso y más destructor de la naturaleza, son, todos ellos, el resultado directo de los precios casi de regalo de esos combustibles fósiles. Entonces, dijo Schumacher, ¡¡Esta fiesta se acabó!!, pues, a partir de entonces, se inició, y ya no tiene para cuando parar la carrera al alza de los precios y el agotamiento del petróleo y con ella el acercamiento de la debacle de la sociedad industrial moderna.

Pero Schumacher no solo hacía predicciones. Con respecto a la tecnología, decía: “Pocas personas niegan que el cambio tecnológico traiga consigo consecuencias políticas; pero también muy pocas personas parecen darse cuenta que el “sistema” actual, en el sentido más amplio, es el producto de la tecnología y, por tanto, no puede sufrir cambios significativos mientras que la tecnología no sea cambiada. No conozco una mejor manera de cambiar al ‘sistema’ que la de implantar en el mundo un nuevo tipo de tecnología _tecnología por medio de la cual la gente pequeña pueda hacerse productiva y relativamente independiente. Sugiero entonces que aquellos que deseen promover una mejor sociedad, lograr un mejor sistema, no deben confinar sus actividades en intentar cambiar la ‘superestructura’ _leyes, reglas, acuerdos, impuestos, bienestar, seguridad social, salud, educación, etcétera. Los gastos en que se incurren al tratar de “comprar” una nueva sociedad pueden ser equivalentes a tratar de llenar de agua un ‘barril sin fondo’. Si no hay un cambio en la base _es decir, en la tecnología_ es muy poco probable que exista un cambio real en la superestructura.”

Schumacher decía por allá del 72 del siglo pasado: “Bajo la influencia de los combustibles fósiles a precios casi de regalo, la tecnología ha tomado el camino erróneo, yo sugiero, en cuatro direcciones: Primero, existe una tendencia para que todo sea cada vez más grande (esto se llama ‘economía de escala’). La segunda tendencia es que las cosas se están convirtiendo, se están haciendo, cada vez más complejas. El tercer punto está conectado con el primero y el segundo: las cosas se han hecho tan costosas que uno debe ser rico y poderoso para poder hacer algo. El cuarto criterio de este desarrollo tecnológico, yo lo llamaría, una creciente violencia contra la naturaleza.“

Schumacher, por aquellos tiempos, también dijo:

“La experiencia nos muestra que siempre que podamos lograr la pequeñez, la simplicidad, lo no costoso, y la no-violencia, o, siquiera solo alguno de estos objetivos, se crean nuevas posibilidades para la gente, individual o colectivamente, para la autoayuda, y que los patrones que resultan de tales tecnologías, son más humanos, más ecológicos, menos dependientes de los combustibles fósiles, y más cercanos a las necesidades humanas que los patrones (o estilos de vida) creados por las tecnologías que buscan el gigantismo, la complejidad, el capital intensivo, y la violencia.”

“. . .Empecemos con las necesidades básicas del ser humano. Y aquí no puedo ver nada que el hombre necesite que no pueda ser producido de una manera muy simple, muy eficientemente, muy viable a una escala pequeña con una tecnología radicalmente simplificada, con muy poco capital inicial, de tal manera que aún la gente pequeña pueda conseguirla.”

Tomando como base estas ideas, desde 1962 en la India, Schumacher planteó el concepto de “tecnología intermedia” (una tecnología que aprovecha las ventajas de la tecnología antigua, pero adaptando la tecnología avanzada a los requerimientos de la gente) y en 1965 fundó el Grupo de Desarrollo de Tecnología Intermedia (ITDG por sus siglas en inglés). A partir de entonces, existe un buen número de grupos en Inglaterra, en EEUU (El Village Technology Group de la Universidad del Estado de Colorado), en Kenya, Australia, Nicaragua, Colombia, Perú (en Perú hay una representación del ITDG), etcétera. En México también existe un buen número de grupos y personas que estamos trabajando, un poco desorganizados y un mucho desconectados, en este concepto de tecnología. Todos estos grupos estamos desarrollando e intercambiando diseños de herramientas, artefactos, dispositivos, procedimientos y procesos tecnológicos pequeños, simples, no costosos y que no son violentos con la naturaleza (como insiste Schumacher), pero, lo que se considera más importante, es que se adaptan a las necesidades, habilidades y capacidades de la gente pobre. Ya existe un muy buen número de soluciones tecnológicas intermedias o ‘apropiadas’ (como se les llama ahora) para las actividades diarias que realiza la gente en las áreas rurales de todo el mundo. En la India han llevado este concepto hasta el desarrollo de plantas de procesos de la caña de azúcar, del cemento, los textiles, etcétera a “pequeña escala”, con alto contenido de mano de obra, es decir, no la ‘producción en masa’ o ‘para las masas’, sino la ‘producción por las masas’.

Este nombre de tecnología ‘apropiada’ se da por dos razones, primero porque se considera que las soluciones tecnológicas que se ofrecen son las más adecuadas o más apropiadas para el problema que se trata de resolver (esta solución generalmente queda como dice Schumacher en algún punto ‘intermedio’ entre la tecnología más atrasada y la tecnología más avanzada). La otra razón por la que se le llama ‘apropiada’ es por la facilidad con que la gente la puede aplicar y ‘apropiarse’ de ella pues no requiere de conocimientos técnicos o científicos especiales y podría desarrollarse en cualquier taller rural y con herramientas mínimas.

En la carta a los zapatistas prosigo:

A propósito de esto último, a esa ‘tecnología apropiada’ que varias veces he mencionado, yo le llamo ‘tecnología zapatista’ o ‘tecnología zapatera’. Primero porque creo que son precisamente ustedes los que podrían adoptarla y aplicarla con facilidad ya que, les aseguro, aportaría grandes beneficios para las comunidades en que ustedes se desarrollan y, con su ejemplo, promover su aplicación en otras comunidades a lo largo y ancho de nuestra República. Esta tecnología permitiría a muchos mexicanos un estilo de vida más humano, más sencillo, más ecológico, menos dependiente de los combustibles fósiles, menos costoso y más cercano a sus necesidades, que los patrones creados por las tecnologías que buscan el gigantismo, la complejidad, el capital intensivo y la violencia contra la naturaleza. La tecnología apropiada, capacitándolos para hacer cosas pequeñas, simples, no costosas, ecológicas, etcétera, les permitiría también reforzar la autonomía tan deseada tanto por ustedes como por todos nosotros.

El motivo por el cual yo llamo tecnología ‘zapatera’ a la tecnología apropiada es en honor del mismo Schumacher (que en Alemán significa, ‘zapatero’), tantas veces citado, y que, entre otras cosas, dijo: “Con un nombre como el mío, encuentro fácil comprender que para ser un buen zapatero no es suficiente saber mucho sobre el oficio de hacer zapatos; uno debe también conocer bastante sobre los pies de las personas. El zapato hecho para las personas grandes, no se puede ajustar al pie de las personas pequeñas. Un pie pequeño necesita un zapato diferente, no un zapato inferior, sino un zapato del tamaño correcto. La tecnología moderna, simbólicamente hablando, solo hace zapatos para pies grandes. Está especialmente engranada para la producción en masa; es altamente sofisticada y enormemente costosa. Por tanto, no se ajusta a todos los lugares sino únicamente en o cerca de las grandes ciudades o de las áreas megalopolitanas.”

Pero Yo, y aquí termino el comentario sobre mi carta a los hermanos zapatistas, no vine aquí a convencerlos a ustedes de estas cosas. Yo creo que la mayoría, si no es que todos, de los presentes, estamos bien conscientes de lo que está sucediendo en nuestra sociedad. Por algo estamos aquí. Yo vine a invitarlos a voltear nuestra mirada y nuestras acciones hacia sectores de la población donde las condiciones reinantes de pobreza y explotación los hayan ya llevado a un nivel de consciencia tal que las ‘soluciones’ que propongamos, tengan mayores posibilidades de ser aceptadas. Olvidémonos ya de los funcionarios y de los políticos partidistas, esos solo nos darán ‘el avión’ pero pronto harán sus cálculos y se darán cuenta de que esto no les significará ningún negocio ni les atraerá muchos votos, entonces, pronto dejará de interesarles, al menos hasta que se acerquen las nuevas elecciones. Olvidémonos también de los académicos y científicos, ellos están muy ocupados correteando los ‘tortibonos’ académicos (becas y niveles del SNI) que les ofrece la “tecnología de puntos” (que no de punta), como para preocuparse de ‘cacharros’ de tecnología ‘arcaica’ que, según ellos, es la tecnología apropiada. Olvidémonos de los citadinos, especialmente los ‘megalopolitanos’, ellos están demasiado absortos en su adoración a ‘Su Majestad’ el automóvil, los ejes viales de alta velocidad, el metro y el metrobús; aparte de reírse de nosotros a carcajadas, nos acusarán a todos de locos. Olvidémonos incluso de los pobres de la ciudad, estos están también muy ocupados y compitiendo a brazo partido con los citadinos ‘no tan pobres’ tratando de alcanzar los tortibonos, la leche de liconsa, la leche ‘betty’, etcétera, que les ofrecen el gobierno y los clientelares partidos políticos. Olvidémonos, por lo pronto, hasta de los pobres rurales, especialmente de los que se les denomina ‘el voto verde’, no podríamos competir con los ‘procedes’, ‘pronasoles’, ‘contigos’ y ‘méxicos mejores’, u otras ‘zanahorias’ de viejo y de nuevo cuño, que mantienen a la mayoría de estos mexicanos como votos cautivos de los partidos en el gobierno en turno.

Acudamos mejor a las comunidades indígenas de varias regiones del país (Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Sonora, etcétera) que, esas sí, orilladas por cientos de años de despojos y agresiones, están ahora en la posibilidad no solo de captar nuestros mensajes, de aceptar nuestro apoyo y solidaridad en defensa de sus recursos, su cultura y su propia vida, sino hasta de enseñarnos como poner en práctica, desde abajo, diferentes procesos de autonomía que ellos han estado practicando ya desde hace muchos años. Entre ellos encontraremos a muchos mexicanos valiosos, como ustedes, que, estoy seguro, comparten nuestras preocupaciones y con los cuales podríamos unir nuestros esfuerzos.

Atentamente

René Torres Bejarano

Profesor Investigador SEPI-ESIME-IPN.

Miguel Valencia: LA TRANSICIÓN ENERGÉTICA EN MÉXICO: HACIA LA ERA POSTPETROLERA.

Miguel Valencia Mulkay

Ponencia para el Quinto Coloquio de Descrecimiento- 24 de julio de 2008

Muy malas noticias hemos recibido en los últimos años, la mayor parte ligadas al consumo de petróleo que no por esperadas resultan menos ominosas. Más de un millón de personas han sido asesinadas en Irak y Afghanistan, por la invasión estadounidense; la desaparición de grandes porciones de los glaciares de la Antártica; la duplicación o triplicación de los precios mundiales de los cereales; el disparo mundial de las cifras de la violencia contra las mujeres, los niños, los ancianos y los emigrantes; los costos sin precedente de la destrucción causada por los huracanes, tifones, inundaciones, sequías, incendios forestales; 54 países son ahora más pobres que en 1990; mil millones de personas no tienen acceso al agua potable; este verano el polo norte aparece sin hielo. La era del petróleo empieza a enseñar su peor cara: el desplome, derrumbe o desfondamiento ecológico, social y político del mundo que conocemos; pero, no se trata del fin del mundo sino del fin de un mundo: el mundo del petróleo barato en el que hemos vivido desde hace muchos años.

La era del petróleo iniciada al final del Siglo 19 ha sido una época de horror, marcada por guerras sin paralelo en la historia, por la rápida destrucción de culturas, identidades, especies, habitats, ríos, mares, lagos; por el explosivo crecimiento de la población, del consumo, de la producción de basura y residuos peligrosos, y de la urbanización; por la destrucción del tejido social; por la emergencia de una tiranía mundial basada en la ciencia y la tecnología y por la aparición de amenazas apocalípticas, como las fallas nucleares, la nube nano tecnológica o el descontrol genético, además de las amenazas gemelas: el Pico del Petróleo y el Cambio Climático. La era del petróleo ha destruido virtualmente toda capacidad local de autosuficiencia y autonomía, ha concentrado en pocas manos los hilos del poder mundial y ha centralizado las decisiones importantes como nunca en la historia, con lo cual ha generado tales adicciones y dependencias sociales que ahora resulta muy difícil pensar en una transición energética que no sea catastrófica o apocalíptica. No hay manera de ignorar estos escenarios, los que deben ser la principal consideración social, económica y política con relación a la transición energética.

Otras noticias también nos hacen pensar que el final de la era del petróleo se acerca: la extracción de petróleo en aguas profundas o en el Ártico; el rápido crecimiento de la industria de agrocombustibles; la febril construcción de plantas hidroeléctricas, de granjas solares y de postes eólicos; la creciente presión política a favor de la energía nuclear; las declaraciones del Panel Científico Internacional con relación al calentamiento global; la declinación de la industria automotriz; la radicalización del militarismo y la lucha contra el terrorismo; la proliferación de grupos de estudio y acción social y política en torno a la energía, el medio ambiente y el descrecimiento, y desde luego: las tendencias de los precios mundiales del petróleo y la decadencia de EUA, como potencia mundial, como señales o indicios del principio de una transición energética mundial. La declive de México en los últimos 25 años, su enorme dependencia cultural, económica y política, su excesiva devastación ecológica y social, su polarización política, su guerra en aumento contra el narcotráfico, el desquiciamiento de PEMEX en los últimos 10 años, entre otros aspectos, podemos reconocerlos como efectos regionales del final de la era del petróleo y del principio de la transición energética en nuestro país. El gran debate nacional sobre la reforma petrolera en 2008, es sin lugar a dudas una consecuencia de los efectos mundiales de la cuestión energética.

Sin embargo, el final definitivo de la era del petróleo puede resultar de colapsos bastante más graves a los que ahora vemos. Pocos en el mundo se dan cuenta de cuánto dependemos del petróleo para sobrevivir y pocos inversionistas y políticos se atreven a reconocer en público la posibilidad de un colapso mundial a causa de la producción pico del petróleo. Debido a la excesiva manipulación gubernamental y empresarial de la información y la opinión, y a la extrema falta de conciencia de la gran mayoría de la población mundial, con respecto al tema energético, se puede provocar un final abrupto y catastrófico de la era del petróleo. En pocas semanas, se puede desatar un pánico nunca visto en la historia humana que puede acabar con todos los sistemas que conocemos. Puede ser que en esos días nos sea muy difícil conseguir alimentos para nuestras familias, debido al colapso de la producción y la distribución, a causa de los precios prohibitivos del petróleo. Pueden derrumbarse en pocas semanas gobiernos, instituciones, valores y símbolos dominantes. Repentinamente el dinero, la propiedad y el empleo pueden servir de muy poco en esas circunstancias.

El consumo de energía, después de cierto umbral, como dijo Ivan Illich, destruye la relación entre los seres humanos. La convivencia humana desaparece cuando hay un exceso en el consumo de energía; la persona humana se desquicia: la toxicomanía, el alcoholismo, la huida en lo virtual, los deportes violentos, revelan la existencia de este consumo excesivo de energía. Podemos agregar que este consumo también destruye las bases de nuestra supervivencia: arruina los dones de la naturaleza y degrada totalmente el medio ambiente. Estados Unidos rebasó este umbral, probablemente desde el Siglo 19: en justicia, debería reducir sus consumos de energía al menos unas diez veces. Europa los debería reducir unas siete veces; la clase media mexicana los debería reducir al menos a la cuarta parte, para frenar el desastre que se nos viene encima. Me parece por lo tanto perentorio que los ciudadanos mexicanos empiecen a tomar conciencia de los terribles peligros y calamidades que acarrea el consumo del petróleo que es el fundamento de los excesivos consumos de energía. Es el momento de iniciar una gran movilización nacional para REDUCIR RADICALMENTE EL CONSUMO DE PETRÓLEO, PARA REDUCIR RADICALMENTE EL CONSUMO DE ENERGÍA, como la principal propuesta política, económica y social frente a las amenazas del fin de la era del petróleo y del cambio climático. Tenemos muy poco tiempo para reaccionar.

Es apremiante que abandonemos el uso frecuente de automóviles, aviones o trenes rápidos; que dejemos de consumir alimentos, vestimentas y útiles importados; que evitemos utilizar demasiados equipos e instrumentos para subsistir; que dependamos menos del Estado y del Mercado. Es urgente que denunciemos a la Economía y a la Tecnociencia, como cultos perniciosos para la humanidad; que terminemos ya con la ideología del progreso, del desarrollo y de la modernidad; que nos liberemos de la megamáquina que nos convierte en un engrane del sistema; que nos alejemos de la sociedad de consumo y del trabajo. Es perentoria una relocalización generalizada de la política, de las formas de vida y de las economías; que nos acerquemos al campo y a las actividades manuales; que volvamos a la frugalidad y a la diversidad cultural; que reaprendamos la gratuidad, la naturaleza y reencontremos la autenticidad de la vida; que tenga para nosotros otro sentido el tiempo y el espacio. Es indispensable cambiar radicalmente las instituciones modernas y cambiar nuestra visión del mundo: es necesario resimbolizar al mundo, adoptar otros valores. Es apremiante: Revalorizar, Reconceptualizar, Reestructurar, Redistribuir, Relocalizar, Reducir, Reutilizar, Reciclar, Rehabilitar, Reinventar, Ralentizar, Restituir, Recomprar, Renunciar, entre las muchas Rs que se han propuesto en el mundo. Tienen que decrecer aquellos que más huella ecológica tienen en nuestra sociedad mexicana. Descrecimiento equitativo y radical.

No sólo el cambio en nuestra forma de vida es indispensable para hacer frente a la amenaza del Pico del Petróleo y del Cambio Climático; es necesario también resistir los embates del Sistema-Mundo; del Sistema Norte América o TLC; del Sistema Nacional y del Sistema Local. Es necesaria la resistencia social y política frente aquellos que quieren negar o minimizar la importancia de la reducción radical en el consumo de petróleo y de la energía en general; frente aquellos que creen en las soluciones científicas y tecnológicas; frente aquellos que creen que la transición energética consiste en impulsar la adopción de las energías renovables, como Mario Molina, Greenpeace y la mayor parte de los ambientalistas. Los nichos de negocio que abre el final de la era del petróleo sólo sirven para evadir el predicamento principal: el despilfarro de energía que caracteriza a esta depredadora era de petróleo barato. Ni la ecoeficiencia preconizada por los empresarios, ni las fuentes renovables de energía, sirven para enfrentar a las amenazas gemelas.

Para hacer frente a la transición energética en México, es indispensable impulsar la movilización nacional por el descrecimiento en el consumo de petróleo y de energía en general; una movilización de conciencias, para conjurar la gran probabilidad que existe de una catástrofe humanitaria en nuestro país: Hay que dejar atrás al petróleo, por medio de una vida frugal y austera; por medio de actividades convivenciales. Es necesario organizar grupos de descrecimiento en comunidades, instituciones y ciudades. ¡DESCRECIMIENTO O BARBARIE!


Miguel Valencia Mulkay


jueves, 29 de mayo de 2008

Descrecimiento: BOLETÍN DE PRENSA- 28 de mayo de 2008. Consenso ecologista

BOLETÍN DE PRENSA- 28 de mayo de 2008

CONSENSO ECOLOGISTA AMBIENTALISTA: PEMEX – DESCRECIMIENTO

28 de mayo de 2008

Desde hace casi un año, en ECOMUNIDADES (Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México), se efectuaron varios coloquios y otras reuniones para debatir la alternativa política-económica de La Apuesta por el Descrecimiento.
Esta consigna tiene el propósito de cuestionar y denunciar la ideología que está detrás del afán de crecimiento económico a toda costa y sus nocivos efectos en el mundo actual. El sólo aumento del PIB conduce hoy en día al desquiciamiento social y ambiental global y nos lleva a una inminente catástrofe planetaria. Esta consigna se apoya en análisis como el de los "Límites del Crecimiento" (del Club de Roma) y otras propuestas que han realizado en el último medio siglo por destacados críticos del espejismo del progreso materialista, de la quimera y las falacias del desarrollo, como de la modernidad misma, como fue el caso de Ivan Illich, Schumacher, Arne Naess, Jacques Ellul, Jeremy Rifkin, Sergue Latouche, entre otros. Ahora, quienes en México hemos seguido y también generado estas ideas: ecologistas, ambientalistas, académicos y activistas sociales, decidimos crear un grupo basado en esta consigna política, ecológica y ética, que hemos denominado: ¡Descrecimiento o Colapso!.

El actual debate nacional por la llamada "Reforma Energética" (que en realidad sólo lo es de la legislación relacionada con PEMEX y que inició a principios de este año), suscitó en el seno de nuestro grupo un intenso debate y la necesidad de aplicar en este tema trascendental la consigna del Descrecimiento. En reuniones del grupo realizadas entre febrero y marzo se produjo lo que llamamos: EL CONSENSO ECOLOGISTA-AMBIENTALISTA: PEMEX Y EL DESCRECIMIENTO, documento que a nuestro juicio contiene las premisas globales y nacionales prioritarias en el tema y la propuesta concreta de nuestro grupo con relación a los hidrocarburos mexicanos. (Adjuntamos dicho documento).
Queremos destacar que este Consenso, ofrece un enfoque muy especial con respecto al tema del petróleo, en varios aspectos muy distinto al que ofrecen los estudios y las propuestas que dominan el actual debate nacional con relación a PEMEX; se trata de una perspectiva política virtualmente única en México, ya que coloca a los grandes temas esenciales -tanto nacionales como globales de largo plazo-, por encima de cualquier otra consideración; instala en primer lugar el cambio climático, el pico del petróleo, a las crisis ecológica y alimentaría globales y al futuro de la humanidad y sus generaciones futuras, así como a la geopolítica –que son los grandes ausentes de un debate casi pueblerino-, en el centro de las preocupaciones prioritarias con relación al petróleo y los problemas de la energía en general. Señala la urgencia mundial de reducir radicalmente el consumo de energía, en especial de los combustibles fósiles y no renovables como son los hidrocarburos por sus altamente negativos efectos ambientales, sociales, económicos y políticos; alerta sobre probables próximos aumentos drásticos en el precio del petróleo, advierte sobre profundos cambios políticos y económicos debido al final del petróleo y la energía baratos; indica una ruta a seguir en la defensa de los recursos naturales; y prescribe, para un país hoy tan vulnerable como México, una política energética alternativa responsable y prudente.
Proponemos una política energética con los siguientes objetivos estratégicos:

1. La reducción paulatina pero sustantiva de la extracción de petróleo en México.

2. Cero exportaciones de petróleo a mediano plazo.

3.- La reducción radical del consumo interno de petróleo.

Proponemos en el corto plazo:

1. La realización de una consulta nacional sobre la reforma energética que incorpore los aspectos ambientales.

2. La reestructuración total de PEMEX y el resto del sector energético del país.

3. Una Reforma Energética Integral que priorice la transición hacia formas de vida de bajo consumo de energía y energía renovable.

Estos formidables objetivos estratégicos sólo pueden ser logrados por medio de amplios esfuerzos de los actores políticos y sociales con una clara visión del mediano y largo plazo; por la intensa y sostenida acción de las organizaciones sociales, de los académicos y estudiosos comprometidos de los temas ambientales, energéticos y sociales, por el estudio profundo de los efectos sociales, políticos, sicológicos, ecológicos y económicos del desmedido consumo energético (en especial del petróleo y los otros energéticos no renovables). No obstante, es indispensable iniciar ya el largo camino que nos permita alcanzar, más temprano que tarde, estos objetivos que pueden salvar a nuestros hijos y a la humanidad. Es imperativa y urgente la difusión de los datos que concienticen de la liga que existe entre el uso y abuso del automóvil, del avión y del transporte en general con el calentamiento global; que aclaren la vinculación que existe entre el Libre Comercio y del crecimiento per se con el cambio climático; y que adviertan de la conexión entre consumo de petróleo y militarismo, violencia, consumismo, adicción y desquiciamiento social. Ante la perspectiva próxima probable del precio del petróleo superior a doscientos dólares por barril o más, la pertinencia de esta propuesta es de la mayor importancia, cuya atención no puede soslayarse.

Nuestro grupo ¡Descrecimiento o Colapso! inicia con esta conferencia ante los medios de comunicación, una intensa labor en defensa del nuestro petróleo ante la ambición de propios y extraños. En las próximas semanas buscaremos los espacios, apoyos, lugares, foros, medios, los micrófonos y las cámaras, para difundir nuestras ideas y el nuevo paradigma del Descrecimiento en la coyuntura actual del petróleo en nuestra sociedad y para conseguir que nuestras premisas y propuestas sean efectivamente tomadas en cuenta tanto por la sociedad como por los legisladores, sus partidos y los gobernantes. Así iniciamos la lucha política, ambiental y moral por el Descrecimiento, la equidad y la sustentabilidad.

¡Descrecimiento o Colapso!

Voceros oficiales:

Américo Saldívar

5211-0055

americo@servidor.unam.mx

americo@oikos.unam.mx

José Árias

55797060

ppariasx@hotmail.com

Miguel Valencia

5212-1886

vammulkay@gmail.com

Rafael Huacuz

(55)13776366

huacuz@yahoo.com

Rene Torres B.

57296000 (ext.54592)

retobe@gmail.com


ADRIANA MATALONGA, AMERICO SALDIVAR, AZAEL FERNANDEZ, CARLOS COVÍAN, CLAUDIA GOMEZ - PORTUGAL, ISABEL MENDEZ, JORGE LOPEZ MORA, JOSE ARIAS, JOSE MANUEL SANCHEZ, JUAN VAZQUEZ, JUVENTINO BALDERAS, MAURICIO VILLEGAS, MANUEL VALENCIA, MIGUEL VALENCIA, MIGUEL ANGEL ROSAS, RAFAEL HUACUZ, RAYMUNDO LOREA, RAQUEL RODRÍGUEZ, RENE TORRES BEJARANO, RICARDO OCHOA, ROBERTO VILLA, YOLANDA TRAPAGA.

Américo Saldivar V.

Profesor investigador del Posgrado la Facultad de Economía de la UNAM, especialista en economía de los recursos naturales y el Desarrollo sustentable.

Miguel Valencia M.

Promotor de los Coloquios La Apuesta por el Descrecimiento 2007-2008; Coordinador General de ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México

José Arias Ch.
Investigador del Programa de Energía de la Universidad Autónoma de la Ciudad de México. Miembro del Pacto de Grupos Ecologistas y EDENAT. Ingeniero Civil.

René Torres B.

Maetsro de la ESIME, de la cual fue su Director. Ex Director de Planeación del Instituto Politécnico Nacional.

Rafael Huacuz E.

Maestro en Estudios Urbanos y Ambientales y Maestro en Desarrollo Municipal; Doctorante del Programa en Estudios Urbanos y Ambientales del Colegio de México y Profesor de la Facultad de Arquitectura de la Universidad Autónoma del Estado de México


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Miguel Valencia