viernes, 5 de febrero de 2016

Mercaderes de la duda: Exxon et al: escándalo del siglo XXI.- John Saxe-Fernandez

Exxon et al: escándalo del siglo XXI
John Saxe-Fernández


El procurador general de Nueva York ejerció acción sobre ExxonMobil, la mayor petrolera en capitalización de mercado, para que entregue toda comunicación acumulada durante los últimos 40 años de sus investigaciones sobre el calentamiento global (CG) vinculado a las emisiones de gases con efecto invernadero, GEI (dióxido de carbono, metano, etcétera) por la combustión de fósiles. Tanto Los Angeles Times como el WSJ y el NYT destacaron la noticia. Según D. Hasemyer y J.H. Curshman (Inside Climate News-ICN-, 22/10/15) interesa al procurador saber cuánto del conocimiento generado transmitió Exxon a sus inversionistas, así como la duplicidad de incluir ese conocimiento en sus cálculos de negocios, liderando en la investigación sobre el CG, para luego, con sus dividendos en mente, sembrar dudas por décadas sobre la ciencia climática, frenando la acción contra el CG y alentando con decenas de millones de dólares, los cofres de negacionistas del fenómeno.

Advertida la demora por la Organización Meteorológica Mundial (WMOen inglés) y por los mismos científicos de Exxony dadas sus catastróficas consecuencias en el control de las emisiones de GEI, es crucial, en lo judicial, lo político y atmosférico transparentar las operaciones y la propaganda de Exxon et al, para desactivar iniciativas con el fin de controlar esos gases. Transformaron las incertidumbres propias del conocimiento científico, en armas masivas de confusión como ironiza ICN, sembrando dudas sobre la ciencia climática e impulsando la negación del CG asociado a la combustión de carbón, gas y petróleo. Exxon, con los petroleros Bush-Cheney en el bolsillo, en los inicios de ese gobierno (2001) exigió una purga de personal afin al consenso científico sobre el clima dentro y fuera de la presidencia, incluidos aquellos que conducían la relación de EU con el Panel Inter-gubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC en inglés), el cuerpo que define el consenso científico sobre el calentamiento global (que hoy es de 97 por ciento) que luego es transmitido a los gobiernos del mundo.

En su lugar Exxon impulsó a quienes disputaban los fundamentos de ese consenso, enfatizando la duda para desarticular la regulación de emisiones de GEI, gases que acompañan a las ganancias de la industria fósil, hoy en colapso moral y de precios, pese a ser, desde la Revolución Industrial, el combustible de la acumulación capitalista. Se indica que tras bambalinas Exxon interfirió con, y como se supo después, premió la censura de documentos científicos internos del gobierno.

Charles MacCracken, alto cargo sobre el clima en el Departamento de Energía y en la Casa Blanca, quien de los 70 a 1990 había colaborado con las investigaciones climáticas de Exxon, advirtió que el giro de la firma no se reduce a su actuación fuera del consenso científico, porque "oponerse a los hallazgos científicos más importantes (de la ciencia climática) es en verdad algo espantoso (appalling)". En efecto, al tomar Bush-Cheney el poder, Randy Randol, principal cabildero de Exxon, se quejó en memo ante la Casa Blanca de los correveidiles del pasado, con agendas agresivasde combate al CG, que influían al IPCC en sus preparativos sobre el próximo consenso científico sobre el clima. Exigió la renuncia o el control de la influencia de MacCracken de cualquier decisión mientras "la contribución de EU al IPCCdebía retrasarse". El éxito del cabildo fósil, con el retiro de EU, Canadá y Australia del Acuerdo de Kyoto tuvo el efecto esperado: desarticuló, desmoralizó y demoró el esfuerzo por el control de los GEI. Aún así, el cabildo fósil acentuó duda y negacionismo como se hizo con el humo del tabaco, el DDT y la lluvia ácida (ver Oreskes y Conway Merchants of Doubt ).

A fines de los 70 los científicos de Exxon Research & Engineering (ER&E) reconocían que la causa más probable del calentamiento global (CG) se vincula a las emisiones de CO2. En su primer informe (1990) el IPCC asentó la certidumbre del CG y la necesidad de profundas reducciones en los GEI para aminorar la crisis a futuro. Los expertos del ER&E informaron a la cúpula de Exxon que era urgente enfrentar el problema a la brevedad, pero fue entonces que Exxon et al,mientras usaban la climatología para calcular los costos o beneficios del derretimiento polar en sus inversiones en el Ártico, atacaban iniciativas para regular los GEI. Hoy la WMO dice que en 2014 las concentraciones de GEI llegaron a un nivel récord (Greenhouse Gas Bulletin 9/11/15). Su secretario general, Michel Jarraud, dijo a Reuters que "las emisiones pasadas, presentes y futuras tendrán un impacto cumulativo en el calentamiento global y en la acidificación oceánica… más eventos extremos: olas de calor e inundaciones, derretimiento del hielo, niveles oceánicos al alza… Esto ocurre ahora. Hemos ingresado a territorio desconocido y a una velocidad que asusta".

La acción de Exxon et al es espantosa e imperdonable.

jsaxef.blogspot.com

#Ecomunidades -- Reforma política antidemocrática, para confundir y manipular a una ciudad demócrata, democratizadora, como la ciudad de México

Reforma política antidemocrática, para confundir y manipular a una ciudad demócrata, democratizadora, como la ciudad de México 

Los partidos dominantes- PRI, PAN y PRD, con Peña Nieto y Mancera a la cabeza, enemigos históricos de la democracia y de la ciudad de México, aprueban recientemente una reforma política que en apariencia pretende democratizar a la ciudad de México. En los hechos quieren descarriar y diferir viejas aspiraciones y demandas democratizadoras de la sociedad organizada de esta entidad; quieren cambios para que todo quede igual, como es su costumbre. Cuidaron mucho que la sociedad organizada de la ciudad de México, afectada por esta reforma, no participara en momento alguno en su aprobación. La democratización de un territorio nunca proviene de las cúpulas políticas nacionales.

En las ultimas décadas, la ciudad de México realiza grandes contribuciones a la democratización del país, elevando su intervención en los asuntos públicos en momentos históricos de gran importancia, como lo fueron:  la gran movilización de los vecinos afectados por el sismo del 19 de septiembre de 1985; la movilización ciudadana contra el PRI-gobierno entre 1986 y 1988 que permitió a Cuauhtémoc Cárdenas ganar la presidencia de la Republica en 1988 y perderla inmediatamente por el golpe de estado perpetrado por Salinas de Gortari, con la ayuda de los grandes empresarios : la presentación de propuestas muy valiosas en la Mesa de Concertación convocada en 1992 por el Regente Manuel Camacho Solís y operada por Ignacio Marban que condujeron a la organización del Plebiscito del 21 de marzo de 1993- nuestro Foro Ecologista del Valle de México presentó formalmente en octubre de 1992 la propuesta de organizar este famoso plebiscito-y de grandes cambios, como la elección del Jefe de Gobierno y los Delegados y la creación de la Asamblea Legislativa; la rebelión en 1993-94 de los vecinos de varias colonias de Norponiente(Irrigación, Polanco, Anzures, Periodista, Satélite y otras) por la construcción del Tren Elevado  que finalmente fue cancelado en 1995; la votación arrasadora de julio de 1997 a favor de Cuauhtémoc Cárdenas, como primer Jefe de Gobierno que permitió eliminar desde ese año la influencia dominante del PRI y del PAN en la ciudad de México; la movilización vecinal contra el Segundo Piso en Viaducto y Periférico en 2001-2002; la enorme movilización ciudadana contra la maniobra de Vicente Fox, de desaforar a López Obrador en 2005; la movilización vecinal contra la Autopista Urbana impulsada por  Ebrard en 2008; la gran votación de 2015 que permitió eliminar la influencia dominante del PRD en la ciudad de México; la votación en la consulta de la delegación Cuauhtémoc sobre el segundo piso comercial en la Av. Chapultepec que permitió anular la construcción de este gran negocio privado promovido por Mancera y Simón Levy. Seguramente falta mencionar otras grandes contribuciones ciudadanas o vecinales de la ciudad de México, una ciudad con una gran tradición en la intervención en asuntos públicos.

La democratización de la ciudad de México sólo puede realizarse con la intervención de la sociedad organizada de este territorio. Los gobiernos y los congresos de México están integrados principalmente por falsos representantes de los pueblos, ejidos, barrios y colonias del país.

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Miguel Valencia
ECOMUNIDADES 

martes, 26 de enero de 2016

Aniversarios de #ECOMUNIDADES en 2016

Aniversarios de ECOMUNIDADES en 2016

  • Enero de 1986: lanzamiento de mi campaña para crear un impuesto regional a la venta de gasolinas- 100km a la redonda del Zócalo-, con el fin de reducir su consumo y bajar la contaminación del aire: 30-50% de sobre precio. La campaña de cartas al periódico EXCELSIOR se extendió hasta 1987 y molestó al secretario de Gobernación Bartlet.  Este impuesto fue aprobado por el gobierno de Salinas de Gortari en 1989, en un porcentaje muy reducido: menos del 1% ; estuvo en vigor por algunos años y los fondos recolectados fueron utilizados por la SHCP para la compra de equipos necesarios en la reducción de las emanaciones de gases en las gasolineras del DF. No es una propuesta adecuada para lo que se pretendía lograr: la reducción de la contaminación del aire. Celebro así 30 años de mi ingreso al activismo ecologista.
  • Diciembre de 1991: creación del Foro Regional Ecologista del Valle de México, antecesor de ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México: Celebramos 25 años de labor ecologista en la Cuenca de México.
  • Mayo de1996: creación de la Red Interdelegacional por el Rescate del Arraigo en el Distrito Federal, con el apoyo del Foro Regional Ecologista del Valle de México, para influir en la integración el Programa General de Desarrollo Urbano Metropolitano y Programas Delegacionales, sometido desde marzo de 1996 a consulta pública por la Secretaría de Desarrollo Urbano y Vivienda . El 13 de agosto de 1996, la Red Interdelegacional entrega a la SEDUVI  la Propuesta Colectiva, Alternativa a la Gubernamental y la Académica, con relación a este Programa General de Desarrollo Urbano, con el apoyo de grupos vecinales del DF. En noviembre de 1996, la Red Interdelegacional convoca el Segundo Foro La Ciudad que Queremos" a realizarse en enero de 1997. Este foro continúa el debate iniciado en el Primer Foro del mismo nombre que organizó en mayo de1994 la Unión Vecinal Independiente, UVI, cuando se constituye esta primera red que unifica movimientos vecinales de varias delegaciones del DF, una red que consiguió en 1995 la cancelación del Tren Elevado Bellas Artes-Santa Mónica.
  • Noviembre de 2001: publicación del primer pronunciamiento de organizaciones ecologistas y ambientalistas contra el proyecto de Segundo Piso en el Viaducto y el Periférico anunciado semanas antes por López Obrador .
  • Marzo de 2006: presentación de la Petitoria contra el Trasvase del Cutzamala ante el jurado del Tribunal Latinoamericano del Agua que sesiona en la Ciudad de México en el marco de la celebración de las actividades alternativas al 3er. Foro Mundial del Agua.
  • Abril de 2011: presentación de la tesis: Las Trampas de la Velocidad: ecología del tiempo y el lugar en el Seminario Transporte, Ciudad y Cambio Climático del Centro de Investigaciones Interdisciplinarias en Ciencias y Humanidades de la UNAM. Junio de 2011, Concierto por la vida y mesa redonda Reflexionando sobre Japón y Laguna Verde, a raíz del accidente de Fukushima, en el Multi Foro Alicia, con el apoyo del Colectivo japonés Monoke.

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Miguel Valencia
ECOMUNIDADES 
Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México

[Red-Ecomunidades] Importante comentario de Jean Robert en el conversatorio del 14 de enero de 2016: el libro de Julien Demade

Importante comentario de Jean Robert en el conversatorio del 14 de enero de 2016: el libro de  Julien Demade
Julien Demade, destacado historiador e investigador del Centro Nacional de la Investigación Científica de Francia, publica recientemente el libro Les embarras de París o l'ilusión tecniciste de la politique parisienne du deplacements (Los congestionamientos de París o la ilusión tecnicista de la política parisiense de los desplazamientos), L' Harmattan, septiembre de 20155,  que revela tendencias sorprendentes en los desplazamientos cotidianos de esa ciudad.

Los parisienses renuncian cada vez más al uso del auto ante la evidente imposibilidad de adaptar la ciudad al auto. A consecuencia de esta tendencia, el Metro de esa ciudad se ha saturado sin remedio posible. El sistema de transportes de París se encuentra en un estado de alteración tan profunda que parece ya irrecuperable.  A pesar de que los parisienses utilizan cada vez menos auto, las autoridades continúan defendiendo el estacionamiento del auto privado como si fuera un derecho sagrado sin tomar en cuenta la realidad social. Demade advierte de la falta de ambición de las autoridades de París en este tema fundamental y su actuación en contra de estas tendencias sociales.

La caminata es con mucho el principal modo de desplazamiento en París, y el uso de la bicicleta (le veló) crece ahora de forma exponencial, a pesar de la acción en contra de esta tendencia de las autoridades parisinas: por cualquier motivo menor se multa al ciclista. Los planes de las autoridades se oponen frontalmente a estas tendencias en los desplazamientos. Todo esto lo documenta Demade, con apoyo en cifras de encuestas clásicas y públicas. Sólo la bicicleta puede rescatar al Metro parisiense del desastre. Hacia 2020 habrá más viajes diarios en bici que en auto aunque no se haga nada al respecto de esta tendencia. En los últimos 20 años ha aumentado 50% el uso del Metro y ha disminuido 55% el uso del auto.

Los cambios benéficos en el modo de vida se hacen a pesar y en contra de las políticas de los gobiernos.
Hacia 1965 el movimiento provo de Ámsterdam, padre y abuelo de muchos movimientos culturales que han venido después, lanzó la defensa del uso de la bicicleta- el Plan Blanco-, para frenar el avance en el uso del auto en esa ciudad lo que consiguió. Jean Robert participó en este movimiento y recuerda la palabra Mokum, otro nombre de Ámsterdam, como refugio, refugio de los peatones y los ciclistas.
Miguel Valencia

Invitación al primer documental del Ciclo de "ECOCINE"

Esta invitaciòn ha llegado a nuestro buzòn de Ecomunidades:
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A todo el público interesado se les hace la cordial invitación para asistir a la proyección del documental titulado "Home", con motivo del "Día de la educación ambiental", el cual se llevará a cabo el día sábado 30 de enero del presente año, a partir de las 13:30 hrs como parte del ciclo de "ECOCINE" en la sala de cine que se ubica al interior de la Biblioteca Vicente Guerrero de la Alameda del Sur (Miramontes y Calz. de Las Bombas).

Contaremos con la presencia de la Bióloga y Mtra. en Educación Ambiental Velina Valdez Cantú, quien al final del documental, hará una breve reflexión sobre lo visto en el documental y la importancia de la educación ambiental.

Agradeciendo su presencia y difusión de la misma, reciban un cordial saludo.

Atentamente.
Rodolfo Buentello - Coordinador del Ciclo de "EcoCine"




Título: Home
Título original: Home
Dirección: Yann Arthus-Bertrand
País: Francia
Año: 2009
Duración: 90 min.
Género: Documental


El documental Home nos muestra a vista de pájaro la belleza de nuestro planeta y el impacto medioambiental que la cultura humana deja en él. Le debemos estas imágenes al fotógrafo Yann-Arthus Bertrand, especializado en tomas aéreas y colaborador habitual de National Geographic.

Estamos viviendo un periodo crucial. Los científicos afirman que solo tenemos 10 años para cambiar nuestro modo de vida, evitar que los recursos naturales se agoten e impedir una evolución catastrófica del clima de la Tierra. Nos jugamos nuestro futuro y el de las siguientes generaciones por lo que cada uno de nosotros debe participar en este esfuerzo colectivo. HOME ha sido creada para hacer llegar este mensaje de movilización a todos los habitantes de nuestro planeta.

lunes, 11 de enero de 2016

¿Por qué un nuevo aeropuerto?- Enrique Calderón Alzati

¿Por qué un nuevo aeropuerto?- Enrique Calderón Alzati

La Jornada, sábado 9 de enero de 2016, Opinión.


Se trata de una pregunta que debiéramos hacernos todos los mexicanos conscientes de los problemas sociales que enfrenta nuestro país, bien sea que habitemos en la ciudad de México o bien en alguna otra parte de su territorio, tomando en cuenta que nuestra economía está vinculada estrechamente con los precios internacionales del petróleo, lo cual representa sin duda un grave problema económico sin que el gobierno haya presentado una propuesta para superarlo.
¿Cuál es la razón de este nuevo aeropuerto, tan sólo a unos cuantos años de la terminación de la millonaria terminal 2 del aeropuerto actual, mientras los presupuestos de salud y educación vienen sufriendo recortes y reducciones ante la falta de recursos económicos para financiar el gasto público? La respuesta oficial la conocemos ya: El México moderno depende de la aviación comercial y el aeropuerto actual está visiblemente saturado. Esto es cierto a primera vista; sin embargo, nadie nos dice que ello se debe a la quiebra fraudulenta de Mexicana de Aviación, que tuvo como motivación y consecuencia la compraventa de las rutas de dicha empresa por el resto de las aerolíneas nacionales, que abandonaron las rutas periféricas que tenían asignadas, en busca de mayores ganancias.
De esta manera, lo que hace unos años era un viaje de Veracruz a Minatitlán, por dar un ejemplo, hoy requiere de dos vuelos: uno de Veracruz al Distrito Federal y otro del Distrito Federal a Minatitlán. Esto se repite con casi todos los orígenes y destinos nacionales, generando un enorme negocio para las líneas de aviación en detrimento del público, que para transportarse de un lugar a otro hoy debe pagar dos boletos en lugar de uno, así como una visita innecesaria al aeropuerto capitalino. ¿Cuál es la cifra de pasajeros visitantes y de ascensos y descensos en la ciudad de México que podríamos ahorrar con un esquema de vuelos más racional? Lejos de contar con un modelo moderno de operación de las líneas aéreas, el gobierno ha seguido una política torpe, que beneficia a las aerolíneas, pero afecta el desarrollo económico nacional, causando como efecto secundario la saturación de los aeropuertos de México, Guadalajara y Monterrey. Lejos de resolver este problema, el nuevo aeropuerto no hará otra cosa que agudizarlo y, desde luego, incrementar las utilidades de las aerolíneas.
Pero ese no será el único efecto negativo de esta obra. Uno mayor que el actual gobierno pareciera no tener la capacidad para comprender es el impacto demográfico que esta construcción tendrá para la capital. Cuando el actual aeropuerto capitalino fue puesto en operación, en 1953, la ciudad de México contaba con una población un poco mayor a 2 millones de habitantes; para 1960 su crecimiento la había llevado a más de 6 millones. El crecimiento demográfico de la ciudad se convirtió en uno de los mayores problemas nacionales, y fueron necesarios varios gobiernos y programas para reducir su tasa de crecimiento. Los análisis que se hicieron encontraron que el efecto que tenía para las empresas el estar en una ciudad bien conectada por vía aérea llevó a la concentración de negocios y plantas industriales en esta ciudad, en virtud de las ventajas que ofrecían las comunicaciones aéreas a las empresas. ¿Existe algún estudio del Inegi para medir el impacto demográfico que tendrá para la capital el nuevo aeropuerto? O es que el crecimiento de la ciudad lo consideren un problema menor. ¿Cuál es el riesgo real de un incremento de otros 15 o 20 millones de habitantes a consecuencia del proyecto? Nada de esto nos ha sido informado.
Por otra parte, la propensión de los funcionarios del actual gobierno por realizar proyectos que representen grandes contratos y negocios para sus amigos es una historia conocida desde los tiempos en que ejercían el poder en el estado de México. De hecho, el proyecto de construir un nuevo aeropuerto para la capital data de esos años, y no es otro que el que entonces causó el descontento y las protestas de amplios sectores de la población; en aquellos años en que San Salvador Atenco se convirtió en símbolo de la lucha popular contra la imposición represiva del gobierno, terminando por imponer la razón a la violencia y a la represión del estado. Hecho olvidado por Peña Nieto cuando visitó la Universidad Iberoamericana y estuvo a punto de perder la Presidencia ante el embate viral que su discurso causó en los jóvenes del movimiento estudiantil Yo soy 132.
¿Cuál es finalmente la razón del interés enfermizo por construir este aeropuerto? ¿Qué representa para ese grupo que manejaba el gobierno del estado de México? ¿Es realmente un interés por la modernización del país? En aquellos años eso no quedaba claro, pero hoy, después de las elecciones de 2012, sí que lo es. El grupo necesitaba entonces contratos que poder inflar y entregar a empresas españolas, para que éstas les financiaran la compra de la Presidencia mediante los famosos monederos de Monex y Soriana. ¿Se trata de repetir la historia para 2018 con este suntuoso proyecto para un país con 50 millones de personas en la miseria? Permitir la construcción del nuevo aeropuerto equivale a darles carta blanca para volver a comprar la Presidencia en 2018 y continuar saqueando al país.
Hoy debemos dar esta batalla, pues todavía hay tiempo para ello: impidamos que los recursos de la nación se utilicen en esta construcción innecesaria. Es tiempo de pedir cuentas al gobierno, en lugar de seguir engañados con las mentiras que han caracterizado a Enrique Peña Nieto y a su administración. En La Jornada hemos abierto una consulta nacional sobre este tema. ¿Qué sucedería si en ella un millón de ciudadanos y ciudadanas definieran su posición contraria a la realización de este proyecto? No se necesita ser clarividente para afirmar que al ser conscientes de nuestro pensamiento colectivo, el pueblo de México volvería a externar su repudio, como hizo hace una década en San Salvador Atenco, porque esta es la fuerza que es posible lograr con el conocimiento que hoy nos empieza a dar esta forma de lucha social totalmente alineada con nuestra Constitución, que dice a la letra del artículo 39: "La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste…" En los próximos días La Jornada colocará una nueva consulta para conocer la opinión del pueblo en torno a los niveles de seguridad que se perciben en el territorio nacional y abrirá una sección de comentarios en torno a las consultas para responder las inquietudes de nuestros lectores.

martes, 5 de enero de 2016

Santa Fe: pasajes a la oquedad- Ilán Semo

Santa Fe: pasajes a la oquedad- Ilán Semo
La Jornada, 2 de enero de 2016

La nueva Santa Fe –la antigua data del siglo XVII– no nació de ningún plan. Ese informe conglomerado de rascacielos-fachada –que se disputan el histrionismo de la sublimación como si estuvieran desfilando en una pasarela–, de edificios de oficinas-marca (el de HP, el de Mercedes Benz, el de BMW) –en Santa Fe la arquitectura es un pretexto de la marca–, de malls construidos con el solo cometido de la ostentación –una rara mezcla entre templos y fortalezas del consumo–, de universidades y colegios que se anuncian como empresas comerciales –hoy el saber ya no se adquiere, se paga–, ese conglomerado –en el sentido estricto de conglomeración, una forma sin forma– cuadriculado por calles deshabitadas y cruzadas tan sólo por automóviles (que circulan casi siempre a gran velocidad o que permanecen inmóviles en las horas del tráfico), nació de la fruición de una élite, a principios de los 90, que se separaba de la ciudad para afirmarse como la depositaria de una nueva teología política y cultural: la seducción de la neomodernidad.

No era una historia nueva. Desde el siglo XIX las élites mexicanas han escapado o francamente huido de la densidad de la ciudad. Acaso para recalcar esa distancia clave del criollismo en la que formar parte no es el equivalente a ser parte del bullicio y la aglomeración de nuestra polis. Durante el Porfiriato se desplazaron, primero, a Tacubaya y, después, a la colonia Roma. En los años 20 y 30 fundaron Las Lomas, con sus metáforas de la casa-hacienda. En los 50 y 60 emigraron hacia Polanco y Tecamachalco. (Ciudad Satélite siempre fue un suplemento, nunca logró ese estatuto). Siempre en dirección poniente. La ciudad de México reproduce sin cesar, a lo largo de su historia más reciente, esa fatal asimetría en que la pobreza y la marginación crecen hacia el oriente, mientras los símbolos de la riqueza y la ostentación se desplazan hacia el poniente.

Santa Fe cuenta ya con sus propias leyendas urbanas. Una de las más recurrentes es que fue planificada sin banquetas para abolir el espacio elemental que define a lo público: el ciudadano de a pie. No es así. Siempre existieron ahí banquetas, sólo que invariablemente estaban deshabitadas. El paisaje material que la constituye y que se atraviesa siempre a velocidad (automóviles, camiones de lujo, gente a pie de prisa) encierra siempre un sentimiento de irreal, porque nadie lo habita; nada vive en él y nada podría vivir en su soledad. Edificios que forman una suerte de desierto, en el que cada quien se siente de alguna manera apartado o exiliado, entre una construcción y otra, entre un mall y otro, entre una propiedad y otra. Lo más sencillo es atribuir esta geografía a la obstinación en el privilegio, pero la razón es mucho más compleja (y sistémica).

Si existió alguna guía en la construcción de Santa Fe, fue la de ser una zona de control, un gigantesco dispositivo del suplemento a lo que Agamben llama el Estado de seguridad. Una zona vedada a la circulación y al encuentro de los cuerpos, a la ocupación de las calles, que es precisamente lo que perturba a las modernas zonas de pacificación de las distopías de lo privado.

Santa Fe está desprovisto de lugares públicos (no me refiero a oficinas gubernamentales, sino a bibliotecas, centros escolares, hospitales, deportivos...), y mucho más de parques y plazas, que representan los lugares elementales del encuentro. Lo público se reduce a una ornamentación de lo privado. ¿Quién se sentaría en una banca frente al centro comercial escrutada por cámaras de vigilancia y policías paseantes?

Hay una sinonimia aquí que ha devenido una realidad nacional. Lo público ha devenido simplemente lo que está vigilado. La zona de una nueva partición social, y –ya sabemos– la vigilancia no se ejerce en favor del ciudadano, sino contra él.

Cada edificio, cada construcción es un mundo absorto en sí. Un microsistema de reclusión, pero la reclusión característica de la sociedad del espectáculo. A lo lejos transcurre la exhibición. Traducido a las aporías del urbanismo actual, se trata de un desastre funcional, en el sentido de que cada una de sus funciones sólo apunta a su propia disfuncionalidad. Si debía ser una ciudad del automóvil, se atraganta de automóviles; si quería convertirse en un emblema de la ostentación, es la inseguridad la que predomina. Si pretendía ser la capital del capital, sus pobladores son oficinistas obligados. Nunca fue un lugar para habitar, y ahora incluso eso está en peligro.

Cuando se derrumbaron las laderas que contenían los cimientos de una de las construcciones, el experto en suelos del Gobierno de la ciudad dijo exactamente lo que tenía que decir: El problema es que es un monte lleno de oquedades: toda la utopía de la neomodernidad sobre pies de arena. Se ha inculpado a la corrupción que ata los lazos elementales de constructores, nuevos ricos y políticos, pero se puede ir más allá. Santa Fe es el emblema de una élite fallida –el salinismo y el neosalinismo– que despobló a la política de su sentido, a la educación de su cometido y, ahora, a sus propios emblemas de ostentación de su eficacia.

miércoles, 9 de diciembre de 2015

[Red-Ecomunidades] La COP21 de París, la mayor Conferencia de Pillos.

La COP21 de París, la mayor Conferencia de Pillos.

Un ministro del Medio Ambiente de Francia comentaba hace más de 30 años que en las cumbres los "responsables" del cambio en el mundo: presidentes de la Republica, ministros o  agrupaciones de empresarios, como el World Business Council for Sustainable Development, muy preocupadas en preservar sus ganancias y el planeta, nos invitan a ser responsables en los asuntos del medio ambiente, sin embargo, entre ellos se encuentran los principales contaminadores del mundo, a los que este ministro no dudaba en calificar como "un club de criminales de cuello blanco" (Yves Cochet, Sauver la Terre).

Activistas, periodistas, academicos en la causa por la Justicia Climática, presentes en la COP21 de París (la mayor "Conference of Poluters"), nos informan en estos días de los sucios acuerdos que quieren imponer al mundo los países desarrollados, con Estados Unidos a la cabeza. Esta cumbre sirve fundamentalmente para que los poderosos del mundo se pongan de acuerdo en las formas que utilizarán en los próximos años, para ocultar o disfrazar la destrucción del clima de la Tierra que quieren realizar: se niegan a acordar cualquier cambio importante en la producción de gases que dañan el clima y en la deforestación acelerada que realizan. Quieren acordar muy refinadas falsas soluciones al desastre climático. Las mentes criminales dominan la COP21 de Paris.   

Las promesas de reducción de emisiones (INDC) que han presentado los países participantes, según los enterados garantizan un aumento en la temperatura de 3 grados Celsius, un aumento que puede costarle la vida a cientos de millones de personas y una vida miserable a la mayor parte de la población humana.   Quieren acordar soluciones que parezcan resolver el desastre climático, como los mecanismos de desarrollo limpio o sustentable y las compensaciones (offsets),o el REDD+ pero, que no pongan en riesgo la economía de sus países. La religión de la economía se impone.  

Además, quieren obligar a los paises débiles, como México, a sobrellevar la principal carga de sacrificios en los asuntos climáticos. Quieren a todo trance obligar a las naciones pobres o vulnerables a comprometerse en París, a no intentar nunca hacerlos legalmente responsables o demandarles una compensación por daños y perjuicios derivados del cambio climático generado principalmente por estos mismos países desarrollados.  

No existe en las negociaciones climáticas traza alguna de solidaridad de los países ricos con los pobres, sólo existen las presiones y los chantajes de los países poderosos contra los débiles. Los países desarrollados se niegan a reconocer la "deuda climática" que tienen con los demás países.

Los asesinatos del viernes 13 de diciembre en París les dieron muy buenos resultados al partido Republicano, las empresas petroleras, los banqueros, las transnacionales y a Obama y Hollande: evitaron las enormes manifestaciones que estaban planeadas en la COP21. Tal vez se produzcan el 12 de diciembre, a pesar de las prohibiciones.  

El acuerdo de París puede resultar más sucio de lo que se temía. Una verdadera Conferencia de Pillos y Criminales de Cuello Blanco, la COP21 de París.

lunes, 16 de noviembre de 2015

#Ecomunidades Organizaciones de México y América Central que impulsan el postdesarrollo y el decrecimiento.

Organizaciones de México y América Central  que impulsan el postdesarrollo y el decrecimiento.  
Costa Rica: Asociación Centroamericana para la Economía, la Salud y el Ambiente (ACEPSA), Fundación para la Paz y la Democracia, Instituto Regional de Estudios en Sustancias Toxicas, Fundación Neotropica, Universidad Earth, Plataforma LedsLac, Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza(UICN),Ministerio del Ambiente. El Salvador: Universidad Centroamericana José Simeón Cañas, Asociación Madre Cría, Red Uniendo Manos, Fundación Salvadoreña de desarrollo y vivienda mínima, CESTA, Centro Salvadoreño de Tecnología Aplicada-Amigos de la Tierra El Salvador, Unidad Ecológica Salvadoreña. Guatemala: ASOREMA, Universidad del Valle de Guatemala, Asociación Sotz'il. Honduras: Alianza Hondureña ante el Cambio Climático, Confederación de Pueblos Autóctonos, Fundación Hondureña de Ambiente y Desarrollo Vida. Nicaragua: Instituto de Promoción Humana (INPRUH), Acción Medica Cristiana, Unión Nacional de Agricultores y Ganaderos, Fundación para el Desarrollo (FUPADE). Panamá: Wetlands International Latinoamérica y el Caribe. México: ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México, Centro de Colaboración Cívica, Equidad de Género, Ciudadanía, Trabajo y Familia, ICLEI-Gobiernos locales por la Sustentabilidad-Secretariado México, Centroamérica y el Caribe, Fundación Desarrollo Sustentable, Grupo de Financiamiento Climático(GFLAC), Klimaforum México, World Life Fund, Universidad del Medio Ambiente
Acuerdos principales de estas organizaciones en el taller Sociedad Civil de México y América Central, Rumbo a COP21 de la Delegación de la Unión Europea en México- 7-9 de octubre de 2015
Realizar acciones en favor de la creación de una sociedad Post Desarrollo:
  •  Suprimir el paradigma del Producto Interno Bruto, PIB y la idea del crecimiento infinito.
  • Renegociar los tratados de libre comercio, con miras a anularlos y cambiarlos por tratados de comercio justo.
  • Impulsar el descrecimiento global, por medio de la vida frugal, con responsabilidad social, justicia ambiental e igualdad de genero.
  • Fomentar la colaboración Sur-Sur.
  •  Anular la deuda externa de América Latina,
entre otros consensos logrados en este taller.

Un insólito consenso de la Sociedad Civil de México y América Central, rumbo a la COP21 de París.   


-- 
Miguel Valencia
ECOMUNIDADES 

domingo, 8 de noviembre de 2015

Un imperativo, la reducción radical de nuestro consumo energético personal, si nos consideramos parte de las clases sociales que tienen un modo de vida moderno; también del consumo energético de las 30 mayores entidades de los países de América Latina, en el menor tiempo posible.

Ponencia presentada en el 3er. Coloquio de Energía, realizado del 2-4 de septiembre de 2015 en la Universidad Autónoma de Chiapas, Tuxtla Gutiérrez, Chiapas.
La transición energética que vivimos magnifica  la incertidumbre económica, la confusión política, los riesgos financieros y los peligros de todo tipo en los países vulnerables, como lo son los países de América Latina ¿Cuál es entonces la mejor opción de estos países frente a la amenaza que representan el agotamiento de los regalos de la Naturaleza, como los hidrocarburos, el carbón, el uranio, etc. y el desastre climático y ambiental producido por seis décadas de desarrollo y muy elevados consumos de energía? ¿Qué hacer ante un parteaguas energético que anuncia el fin de la era del petróleo de bajo costo de extracción y la entrada del gas y petróleo extremo o no convencional que tiene al menos diez veces mayor costo socio ambiental ? ¿Cómo enfrentar las conmociones energéticas, los shocks petroleros, las caídas o elevaciones abruptas en los precios del petróleo o de la economía mundial? ¿Cómo enfrentar el rechazo social a las contaminaciones por la quema de hidrocarburos o por el desplazamiento de pueblos o actividades creado por la introducción de hidroeléctricas, grandes eólicas o solares, o por el encarecimiento de los alimentos básicos en la producción de agrocombustibles, o por la emisión de gases que dañan el clima de la Tierra, o por la construcción o el funcionamiento de centrales nucleares, o por el alza de las tarifas eléctricas o los precios de las gasolinas?   
Responder a estas preguntas exige una visión global del tema energético, no sólo por el lado de la oferta de energía, sino de la demanda de energía que incluya el estudio de factores ecológicos, sociales, históricos, antropológicos, filosóficos, económicos y políticos. Analizar las ligas que tienen entre sí  los colapsos del clima, del agua, de la producción petrolera, de la biodiversidad, de la limpia, de la producción de alimentos, de la sociedad, de la economía, de la política, entre otros; las formas en las que se retroalimentan entre sí estos colapsos mundiales. Hago aquí por lo tanto un planteamiento ecologista, tanto ético como político en defensa de las bases de la vida en la Tierra: Si nos consideramos parte de las clases sociales que en nuestros países tienen un modo de vida moderno, es imperativo reducir radicalmente, en el menor tiempo posible, nuestro consumo energético personal: reducir el uso del auto y del avión. Además, debemos exigir la reducción radical en el consumo de energía de las 30 entidades más importantes de cada país de América Latina: gobierno y grandes empresas e instituciones. Pedir reducciones en el consumo de energía de los pobres en nuestros países es un evidente absurdo.  Sustento este planteamiento en el agotamiento de los regalos de la Naturaleza, en el desastre climático y ambiental global, en el creciente rechazo social a las contaminaciones, en el fracaso del modo de vida de los países desarrollados y en los efectos sicológicos, culturales, económicos y políticos que tiene el consumo de energía después de cierto umbral.   
La era petrolera, muy especialmente las seis décadas de desarrollo( 1950- 2010), se ha caracterizado por el muy rápido crecimiento de la población humana: al menos siete veces desde 1880 a nuestros días; por los genocidios, los ecocidios, la asfixia de la convivencia humana, la miseria de la mayor parte de la población, la concentración del poder en muy pocas manos, el desquiciamiento climático, ambiental, social, económico, político y simbólico; por la degradación de los gobiernos y las instituciones, de los valores y de la cultura; por el muy extendido culto a la ciencia y la tecnología y el predominio de la religión de la economía.  Tal vez la peor consecuencia de la era del petróleo de bajo costo de extracción ha sido la creación del modo de vida de los países desarrollados, muy particularmente del modo de vida de los estadounidenses, el peor modo de vida del mundo, si se toma en cuenta la depredación ecológica y social que imponen al mundo sus excesivos consumos de energía, agua y otras materias primas. Si por motivos de equidad se quisiera generalizar este deplorable modo de vida al resto de la población humana necesitaríamos los recursos naturales de siete planetas Tierra. Sin embargo, el  mayor daño que hace a la sociedad el modo de vida de los países desarrollados consiste en la colonización que hace del imaginario social de los demás países: la mayor parte de los pobres del mundo aspiran a tener un modo de vida igual, por lo que migran a los países desarrollados o hacen todo lo posible por imitarlo en su pueblo o ciudad y abandonan rápidamente sus saberes, sus tradiciones ancladas en la historia, el clima y las condiciones de su región ecológica. La pérdida de la autonomía de los pueblos, ejidos, colonias, barrios y ciudades es la consecuencia de la colonización del imaginario social y la industrialización de la vida de los países no desarrollados.  
Los métodos que hoy se utilizan para producir energía, en su gran mayoría agotan los regalos de la Naturaleza, contaminan el ambiente, destruyen el clima de la Tierra y atentan contra la existencia de las culturas del mundo, el tejido social y el equilibrio de la persona humana. No existen formas industriales de producir energía que sean aceptables desde el punto de vista del mediano y largo plazo,  de la ecología y de la Paz o la no violencia.  Al ritmo actual de su utilización, el carbón, el petróleo, el gas natural, el uranio, accesibles, se consumirán dentro del horizonte temporal de dos a tres décadas. El auge de la extracción de gas y petróleo no convencional; es decir: del gas y petróleo shale y de aguas profundas, de muy alto costo de extracción y excesivo impacto climático, ambiental y social, confirma rotundamente que el gas y el petróleo convencional-de bajo costo de extracción y mucho menor impacto ambiental- se agota rápidamente en el mundo y crea así, una muy riesgosa situación política, económica y energética para los próximos años, especialmente para los muy vulnerables países de América Latina: incertidumbre, shocks petroleros, recesiones económicas, como los que empezamos a sufrir con mayor frecuencia. Se trata de un hecho geológico mundial de consecuencias trascendentales.  
Termina la era del gas y petróleo de bajo costo de extracción y de menor impacto social y ambiental. Comienza la era del gas y petróleo extremo o no convencional cuya extracción implica un intolerable aumento en la depredación climática- la producción de metano es muy elevada con la tecnología del fracking – y la ambiental es muy superior a la del gas y petróleo de bajo costo de extracción, por el enorme consumo de agua y el uso de sustancias químicas cancerígenas o muy venenosas. Los derrames de petróleo en aguas profundas tienen impactos excesivos, inaceptables bajo cualquier criterio ecológico.  No hay justificación alguna para la introducción de estas tecnologías. La extracción de petróleo a partir de arenas bituminosas en Canadá, o por medio de la tecnología del fracking en EU, o los proyectos de extracción en zonas de alta vulnerabilidad ecológica, como el Ártico, la selva amazónica, las costas de California, así como el repunte en la construcción de nuevas centrales nucleares, la producción de agrocombustibles a partir de caña de azúcar, maíz y otras plantas y el auge en la construcción de grandes eólicas y solares, confirman también el agotamiento del petróleo convencional y la entrada de la era del Petróleo Extremo o petróleo de alto riesgo ecológico y económico.
La economía mundial crece con mayor dificultad desde el momento en que comienza la caída en las reservas del petróleo barato, convencional, anunciada desde hace décadas. En México este agotamiento fue advertido hace algunos lustros por muchas voces, pero, fue negado rotundamente por el Estado; ahora es  ya evidente, pero el gobierno federal y el Estado aun niegan en su “reforma energética” el reconocimiento de las consecuencias económicas, ecológicas, políticas y sociales que tiene este hecho.  Estos límites geológicos que descubre ahora la extracción de combustibles fósiles debería ser razón suficiente para adoptar un cambio radical en la extracción de gas y petróleo en los países de América Latina: hasta el momento su dependencia de los combustibles fósiles es demasiado alta y por lo mismo demasiado riesgosa. Rechazar la extracción de gas y petróleo no convencional, dejar el gas y el petróleo shale en el subsuelo y el carbón en el hoyo, es la mejor apuesta que pueden hacer los países de América Latina. Aceptar la dureza de esta apuesta puede ahorrar muchos sufrimientos al país.
La producción de electricidad basada en combustibles fósiles es un factor central en la emergencia  del desastre climático y el desastre ecológico de los diversos territorios del mundo; las protestas de las comunidades cercanas a las plantas de generación de electricidad por medio de carbón o productos del petróleo se dan crecientemente en muchos países del mundo, desde Chicago hasta Durban, en Sudáfrica debido a los daños que producen en la salud de los vecinos, la flora y la fauna. Hace algunos días, miles de personas ocuparon el sitio Garzweiler, cerca del río Rin, en Alemania, donde se realiza la más grande explotación de carbón a tajo abierto del mundo  y suspendieron las operaciones un fin de semana al grito de “Fin a las emisiones de CO2” “Ende Gelande”(¡Hasta aquí y no más lejos!). En las últimas cumbres del clima arrecian las protestas de las organizaciones indígenas, campesinas, sindicales, urbanas, ecologistas, de derechos humanos que participan en los foros paralelos a las cumbres del clima de la Tierra, las COP o conferencias de las partes. En la cumbre del clima de Copenhague en 2009, más de 150,000 personas provenientes de muchos países, en su mayor parte europeos, marcharon al grito de “Cambiemos el sistema no el clima”. Las organizaciones sociales del mundo preparan ahora muy diversos y masivos actos de desobediencia civil hacia la mega cumbre del clima en París, la COP-21. Lamentablemente, es muy poco lo que puede esperarse de la COP-21 de Paris y de cualquier cumbre climática. Los gobiernos son parte del problema climático, energético, ambiental del mundo.
En su gran mayoría, los científicos del mundo reconocen inequívocamente el calentamiento del sistema climático de la Tierra y de acuerdo con el Quinto Informe de Evaluación del  IPCC o Grupo Intergubernamental de Expertos sobre Cambio Climático, aprobado en 2013, nos dicen “ Desde la década de 1950 muchos de los cambios observados no han tenido precedente en los últimos milenios” “Cada uno de los tres últimos decenios ha sido sucesivamente más cálido en la superficie de la Tierra  que cualquier decenio anterior desde 1850” “la principal contribución al cambio climático proviene del aumento en la concentración de CO2 en la atmósfera que se viene produciendo desde 1750” “Es sumamente probable que la influencia humana haya sido la causa dominante del  calentamiento observado desde mediados del Siglo XX” “Es probable que para fines del siglo XXI la temperatura global en superficie sea superior a 2 grados” … en varios escenarios. No obstante, varios grupos de científicos de países desarrollados no son tan conservadores como el muy hostigado IPCC y pronostican 4 y hasta 6 grados de aumento de la temperatura en este siglo, lo que provocaría catástrofes inenarrables. La reducción radical de emisiones que dañan el clima es un asunto  extrema urgencia en todo el mundo.  
El despilfarro energético es muy evidente en los países que se llaman a sí mismos “desarrollados”: en sus sistemas urbanos e industriales, hay un gran fracaso energético, como lo es el transporte cotidiano que consume no sólo hasta cuatro horas diarias de la gran mayoría de los trabajadores, sino ingentes cantidades de electricidad y gasolinas. La velocidad promedio en la ciudad de México no excede en la mayor parte día a los 12 km por hora; la bicicleta hace mejores tiempos y ahorra muchas muertes y energía. Se mueve absurdamente a las personas y a las cosas.  El bombeo de agua muestra también una gran irracionalidad en estos países, pues se aceptan excesivos consumos de agua, especialmente en la industria, como la de alimentos y los servicios, como los campos de golf. Se desperdician, debido a la producción industrial, más del 35 % de los alimentos. La agroindustria moderna es otra gran fuente de despilfarro  energético, tanto en bombeo de agua, como en el uso de fertilizantes, pesticidas y transportes. En la construcción de vivienda también hay un enorme despilfarro energético inherente a su producción industrial. Las llamadas economías de escala funcionan en contra de las economías ecológicas y energéticas: son insostenibles. Los países de América Latina adoptan habitualmente las peores tecnologías de los países poderosos, por lo que su despilfarro energético a veces supera al de estos países.  Existe en América Latina un gran potencial de reducción en el consumo de energía debido a las grandes desigualdades sociales.
Ciertamente es una buena noticia encontrar señales en el horizonte que revelan no sólo el final de la época petrolera, sino el final de la era del desarrollo iniciada después de la Segunda Guerra Mundial. Espero que también termine pronto la sociedad de crecimiento que tanto daño hace a la humanidad y a los seres vivos no humanos. La era petrolera, muy especialmente las seis décadas de desarrollo( 1950- 2010), se caracterizan por el uso irracional del transporte, en especial por  el uso abusivo del auto, el avión y los trenes rápidos; por el uso irracional de fertilizantes, pesticidas, maquinaria  y tecnologías altamente depredadoras para producir alimentos; por el irracional bombeo, mal uso y contaminación del agua; por la producción desmedida de residuos sólidos, tóxicos, peligrosos, por las descargas de aguas envenenadas en ríos, lagos, mares, por la emisión descomunal de gases que dañan el clima de la Tierra; por el  uso excesivo del aire acondicionado, la calefacción, la iluminación; por el consumo excesivo de energía de sectores privilegiados de la sociedad, como lo son la industria y los servicios; por el auge de las falsas soluciones al problema del agotamiento de los dones de la Naturaleza, como el fracking, extracción en aguas profundas, energía nuclear, agrocombustibles, biomasa, grandes eólicas y solares; por la creciente falta de ética de científicos, técnicos, expertos; por el predominio de la tecnocracia y la muerte de la democracia; por el predominio de una escolarización, unas televisoras y un consumo de tecnologías que colonizan profundamente el imaginario social y promueven el consumismo más degradante posible y la mercantilización de todo lo habido y por haber, la omnimercantilización de la vida.  
A mayor consumo de energía per cápita, mayor violencia social y mayor destrucción ecológica; mayor angustia, stress y destrucción del tejido social.  La especie humana puede desaparecer toda o en su mayor parte debido al excesivo consumo de energía y al consumo de carbón y petróleo. Los altos consumos de energía tienen efectos sicológicos y sociales devastadores: destruyen la convivencia humana, la autonomía de las personas y las comunidades, la equidad en la participación del poder y la soberanía de los países empobrecidos por la economía moderna globalizada. El consumo de energía, después de cierto umbral, corrompe al cuerpo social y degrada a la persona humana. Tolerar la contaminación de los suelos, los subsuelos, los ríos, los lagos, los mares, la atmosfera implica colonización de la mente por ideas económicas impuestas por quienes viven en la miseria moral; implica un suicidio colectivo. Reitero Si nos consideramos parte de las clases sociales que en nuestros países tienen un modo de vida moderno, es imperativo reducir radicalmente, en el menor tiempo posible, nuestro consumo energético personal: reducir el uso del auto y del avión. Además, debemos exigir la reducción radical en el consumo de energía de las 30 entidades más importantes de cada país de América Latina: gobierno y grandes empresas e instituciones. Pedir reducciones en el consumo de energía de los pobres en nuestros países es un evidente absurdo.  
Miguel Valencia Mulkay
ECOMUNIDADES
Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México





[Ecomunidades] Se imponen los dólares y la barbarie en la ciudad deportiva de la #Mixhuca

Se imponen los dólares y la barbarie en la ciudad deportiva de la Mixhuca

1 de noviembre de 2015

Mancera inventa una derrama económica de más de mil millones de dólares y más de 500 millones de telespectadores, para justificar el gran daño que ocasiona la celebración del Gran Premio de México-Formula1 en la deportiva de la Mixhuca y en los valores de la sociedad mexicana.  Para Mancera y para Peña, los negocios y la economía están por encima de cualquier consideración social o ambiental. Son los valores que quieren imponer con la Reforma Educativa.

Otra vez, los dólares, el espectáculo, la barbarie, se imponen brutalmente sobre los espacios destinados al deporte llanero, amateur, gracias a la iniciativa del célebre Palillo; sobre el único parque de la zona oriente de la ciudad de México; sobre los más de tres mil árboles de más de 40 años en promedio que hubo que talar para construir centros comerciales disfrazados de graderías de la pista de carreras.  Se arrebata a los pobres la ciudad deportiva de la Mixhuca, para convertirla en un centro de espectáculos de "clase mundial" y en un centro de deportes de "alto rendimiento" (incubadora de gladiadores). La televisión clava sus garras sobre este parque, con miras a explotarlo en futuros grandes espectáculos que puedan reforzar el embrutecimiento y la domesticación de una gran parte de la sociedad; la exaltación de las peores conductas del ser humano. Alianza del poder político y el poder mediático, para controlar a la sociedad levantisca.

¿Qué tipo de personas pagan más de $ 7,000.00 por un boleto de entrada al Gran Premio de México? Deporte muy discutible, las carreras de autos atraen a los que encuentran gran placer en la contemplación de la matanza de personas y animales, de los choques y los grandes destrozos, de la potencia mecánica y la tecnología de la violencia. Atraen a los que encuentran gran placer en la compañía de los asiduos del casino y de los empresarios del crimen.  Todavía nos preguntamos ¿Por qué existen tan altos niveles de violencia en nuestra sociedad y tan grande devastación climática y ambiental?

Se imponen los dólares y la barbarie en la ciudad deportiva de la Mixhuca

Miguel Valencia

jueves, 5 de noviembre de 2015

#Ecomunidades Cambios necesarios en la estructura política del Distrito Federal y de la Cuenca del Valle de México

Cambios necesarios en la estructura política del Distrito Federal y de la Cuenca del Valle de México

Ponencia para el taller de análisis y diseño constitucional del COALT del 28 de septiembre de 2015

Está en marcha un colapso mundial de las instituciones ligado o paralelo a otros colapsos mundiales que se retroalimentan entre sí, como son: el colapso de la persona humana, la sociedad,  la economía, el ambiente, el clima, el agua, la biodiversidad. Colapsa el edificio institucional en el que se ha sustentado la modernidad.  Estamos frente al fin de un mundo, el mundo creado por la economía política y la revolución industrial; del mundo creado por el Estado Nación. Nos encontramos en el mundo líquido que describe Sygmut Baumann, en el que aquello que creíamos sólido y duradero se licua, fluye y desaparece. Las constituciones, los estados nacionales, las democracias se debilitan y mueren ante la presión de una economía mundializada. El final de la era del petróleo barato(convencional) y la entrada del petróleo extremo (no convencional); el desastre climático, el agotamiento de los metales y otras materias primas; la muerte de los mares, glaciares, acuíferos, suelos, ríos, bosques, selvas, especies; los riesgos de ecocidio y genocidio creados por la tecnociencia, como: la energía nuclear, los transgénicos, la nanotecnología, la geoingeniería, el fracking, entre otros, producen un ambiente político y económico de tal complejidad que hacen caducar rápidamente a la mayor parte de las ideas, predicciones y premisas políticas que utilizamos hoy en día. La economía, contenido principal de la política desde hace más de dos siglos, devora las instituciones, las democracias, los países, las comunidades, los imaginarios sociales, los conceptos clásicos de Estado o constitución.

Los dislocamientos mundiales crean condiciones económicas y políticas inéditas de manera que hacen muy incierto el futuro y muy riesgosas las apuestas que no toman en cuenta estos cambios de fondo que sufre la sociedad mundial. El futuro ya no es el que era: puede traernos condiciones políticas y económicas que son impensables hoy en día. Desde 2008 ha sido cada año más difícil hacer predicciones económicas en todo el mundo: hemos entrado a otro mundo.  La tecnocracia se afianza cada día más en un mundo que idolatra a la ciencia y la tecnología.  La tiranía financiera y mediática se fortalecen con la tecnocracia. Las desigualdades van en aumento en el mundo por lo que la miseria moral y física invade al mundo.    Los tratados de libre comercio sustituyen ahora a las constituciones nacionales que  de esta forma se convierten en el escudo que protege los intereses de los inversionistas extranjeros, el saqueo de los regalos de la Naturaleza, la explotación intensiva de los trabajadores y la espada que ataca a quienes se oponen a la explotación intensiva del gas, el petróleo, los metales, las maderas, los suelos, los acuíferos y la imposición de un modo de vida mundializado o se dedican a la defensa de las culturas, las tradiciones, la ecología, los derechos humanos.  La Constitución actual es enemiga de la conservación del agua, la biodiversidad y las reservas de minerales e hidrocarburos; es enemiga de los pueblos, los ejidos, los barrios, las colonias, las ciudades y las culturas.

Desde hace algunas décadas la Constitución mexicana no sirve a los mexicanos; está muy lejos de servirnos para enfrentar los retos y amenazas que entrañan los colapsos mundiales que vivimos y la creciente miseria y devastación ambiental de nuestro territorio.  No obstante, crear una nueva constitución puede requerir algunos pasos previos antes de llegar a discutir su contenido futuro, tales como debatir cuáles son sus principales fallas de origen o adquiridas años después y cómo responder a los nuevos retos y amenazas mundiales y debatir, también, cómo podrían crearse las condiciones políticas que podrían llevar a la creación de una nueva constitución.  Las mejores constituciones son producto de actos revolucionarios. Los colapsos mundiales en curso pueden lo mismo acelerar la creación de una nueva constitución que impedir su existencia en muchos años o para siempre. Grecia adapta hoy en día su constitución y sus leyes a las exigencias de los banqueros alemanes. México no está muy lejos de llegar a una situación parecida. Los defensores del libre comercio y la globalización financiera crean una poderosa trama política mundial que contiene eficazmente hasta el momento el cambio de las constituciones que ellos mismos han reformado, como es el caso de la mexicana.

Indudablemente, la cuestión ecológica es la principal falla de origen y adquirida a lo largo de los años de la Constitución mexicana. Es sin lugar a duda el aspecto principal de cualquier nueva constitución, pues es el tema que más importantes conflictos crea en el mundo moderno y el más ignorado  por las constituciones y jurisprudencias existentes. De la tierra vivimos y sin ella no podremos sobrevivir. El dominio que ha tenido el pensamiento económico en los últimos tres siglos es el responsable de esta falla fundamental y de los colapsos mundiales que asfixian nuestras vidas; por ello hay que considerar primero los sustratos ideológicos economicistas de la Constitución como la idea de progreso, del desarrollo, el culto a la ciencia y la tecnología, la necesidad u obligación de adaptarse a los sistemas, las maquinas y sus evaluaciones, la trampa del consumismo y el trabajo alienado, así como la necesidad de impulsar un crecimiento económico infinito. Todos estos aspectos ideológicos lastran mucho a la Constitución en vigor y deben ser eliminados en cualquier nueva constitución.     

La estructura política del Distrito Federal y sus demarcaciones, así como la de los municipios de la Cuenca del Valle de México tanto en el estado de México como en los estados de Hidalgo y Tlaxcala, territorios sujetos principalmente a los artículos 115, 116 y 122 constitucionales, son paradigmáticos  de las fallas terribles de la Constitución. El país entero está muy afectado por el centralismo excesivo de nuestro sistema político y la escandalosa concentración de facultades en el gobierno federal y de poder económico y político en la Cuenca del Valle de México. Centralismo y concentración de poder y población van juntos. La megalópolis creada alrededor de la ciudad de México, que amenaza absorber a los estados de México, Tlaxcala, Puebla, Morelos y parte de Hidalgo, es la consecuencia concreta de este centralismo constitucional. Existe un proyecto de Peña Nieto  que se llama Megalópolis en el que se consideran los diversos megaproyectos que pueden reforzar la concentración de población y poder político en el estado de México e Hidalgo, como lo son el nuevo aeropuerto en el Lago de Texcoco, las nuevas urbanizaciones al norte de este nuevo aeropuerto, las supercarreteras y otras grandes infraestructuras en el oriente del estado de México. La gigantesca urbanización y gran población del Distrito Federal, así como las conurbaciones nacidas de la expansión de la ciudad de México en los estados vecinos a ella, como un cáncer se extiende por lo que llaman la región centro del país y la "corona" de ciudades. Los habitantes de esta Cuenca sufren una creciente violencia por el tiempo perdido en el transporte, la contaminación del aire, la escasez de agua, la desaparición de los bosques y zonas rurales o campesinas, las fuertes migraciones, la miseria, la falta de empleo,  el despojo de tierras, las desigualdades, la destrucción de las familias y las comunidades. La ciudad de México se asfixia. Es indispensable modificar esta aberrante estructura política que propicia esta situación.

El centralismo y la concentración de población han sido muy acentuados en los países de raíz latina, como lo confirman París, Madrid, Roma, Buenos Aires, Río de Janeiro y en México la existencia de ciudades- estado como Guadalajara y Monterrey y la misma ciudad de México.  La histórica ciudad de México antecede al Distrito Federal que en el siglo XIX se sobrepone a esta urbe con una excesiva extensión territorial. En la segunda década del siglo XX el Distrito Federal queda sin autoridades locales elegidas democráticamente y hasta nuestros días el Congreso de la Unión tutela este territorio.  Al igual que otras naciones no industrializadas, la ciudad de México se industrializa en gran escala después de la Segunda Guerra y crece explosivamente sobre todo en los municipios del estado de México colindantes a ella. La conurbación del estado de México con la ciudad de México se convierte así en el gran negocio del grupo político dominante en ese estado: el Grupo Atracomulco. Tan fuerte se hizo este grupo con la estructura política creada por el centralismo mexicano y la concentración de población en la Cuenca del Valle de México entre 1945 y 1975 que Hank González consigue la Regencia del Distrito Federal en el sexenio de López Portillo y la presidencia de la Republica en 2012, con Peña Nieto. Desde hace varios años, el oriente del estado de México en la Cuenca del Valle de México tiene mayor población que el Distrito Federal y se convierte en la mayor reserva de votos muy comprables del país: el estado de México tiene ahora el control político de México.

Las divisiones políticas establecidas en el siglo XIX son hoy en día un gran problema nacional: no hay manera de resolver o mitigar los problemas del agua y del aire sin asambleas de cuenca, sin reconocer los parteaguas, las conurbaciones, el transporte urbano, la necesidad de desconcentrar población y descentralizar las decisiones. Además, estas divisiones favorecen las aberraciones políticas como lo es la concentración de población en el estado de México y del poder en manos del Grupo Atracomulco. Por otra parte, los colapsos mundiales obligan a la acción local en defensa del territorio y del clima de la Tierra: la comunidad, entidad fundamental en la defensa de la ecología y la cultura, fue la primera víctima de la revolución industrial y la economía política; la introducción del transporte disloca no solo las mercancías o las personas, sino los usos del suelo y las divisiones políticas. Este dislocamiento nos lleva hoy en día a que ninguna localidad en México produce lo que consume ni consume lo que produce, no tiene control sobre su alimentación y así se fortalecen los tratados de libre comercio y las empresas transnacionales. La conservación del agua, los bosques, los suelos limpios exigen la existencia de comunidades vigorosas; de barrios, colonias, ejidos, pueblos y ciudades que cultiven una parte de sus alimentos o produzcan una parte de los elementos necesarios para la vida en la región donde se encuentran, que cosechen y depuren el agua, que cuiden los árboles y los animales de la localidad; hoy en día es indispensable relocalizar la producción y el consumo, por lo que es necesario el fortalecimiento político de las comunidades, especialmente en las grandes zonas urbanas, como lo es la megalópolis de la Cuenca del Valle de México. La Constitución no reconoce el papel trascendental de la comunidad y de sus asambleas. No reconoce, además, los límites de las ciudades; es decir: la tensión que existe entre ciudad y urbanización: después de cierto umbral la urbanización asfixia a la ciudad  y empobrece a la cuenca y al país. Tampoco reconoce la importancia de la cuenca hidrológica como la "casa ecológica" de un país o paisaje o región que tiene más o menos una misma matriz del agua, biodiversidad y gastronomía.   La economía política ha sido la responsable de la desastrosa división política que hoy tenemos. 

La división política vigente de la Cuenca del Valle de México permite el funcionamiento de tres gobiernos estatales en su territorio- estados de México, Hidalgo y Distrito Federal-,  hecho que afecta enormemente a todo el  país y a sus habitantes: permite que un gobierno radicado en otra cuenca- en la ciudad de Toluca-tome el control del gobierno del país entero y de esta cuenca, y de paso asfixie a la ciudad de México. Para enfrentar sus problemas de agua, contaminación del aire, transporte, alimentación, bosques, vida silvestre, población, energía, desastre climático, es indispensable que la Cuenca del Valle de México conforme una asamblea regional o de cuenca en la que deberían participar los representantes de los pueblos, ejidos, colonias, barrios y ciudades de este territorio; que esta asamblea de cuenca designe a ejecutivos que realicen las tareas necesarias para llevar asuntos regionales que no pueden realizar las comunidades, como las relaciones con las asambleas de otras cuencas o regiones ecológicas.  Para que esta asamblea regional sea posible, es necesario por un lado cambiar de sitio al Distrito Federal fuera de esta cuenca o reducir al mínimo el territorio del Distrito Federal, lo suficiente para que tengan asiento las más importantes funciones federales: algunas manzanas del Centro Histórico, y por otro lado, aceptar que son  ciudades por derecho propio la mayor parte de las demarcaciones del Distrito Federal y de los municipios del estado de México más cercanos al Distrito Federal.

Reconocerles el estatuto de ciudades a estas demarcaciones y a estos municipios implica reconocer el gran tamaño de su población y sus problemas urbanos, y concederles la fuerza política que les puede permitir defenderse frente a los embates de los colapsos mundiales  Estas nuevas ciudades de la Cuenca del Valle de México deberían reconocer a su vez la autonomía de los barrios y las colonias, de manera que puedan tomar importantes decisiones sobre el manejo de la urbicultura, la cosecha y depuración del agua, la separación de los residuos y otros aspectos ecológicos y económicos que requieren. Para fortalecerse, la ciudad de México  debe reducir su tamaño a la ciudad histórica; es decir: a la zona urbana que hoy en día es aproximadamente la delegación Cuauhtémoc. Para funcionar adecuadamente, el gobierno federal debería reducir radicalmente su intervención en las formas de vida de las regiones del país y ampliar su función como escudo frente a la violencia militar y financiera internacional y como facilitador de la colaboración con otros países en asuntos para la Paz, los derechos humanos, el desastre climático, la transición energética, entre otros. Necesitamos reducir drásticamente la pesada estructura que nos impone el Estado y el Mercado: adecuar o equilibrar el tamaño de las unidades políticas y económicas.         

El cambio en la estructura política del Distrito Federal y la Cuenca del Valle de México es fundamental, para liberar al país del centralismo y la concentración de población en las grandes megalópolis como Monterrey y Guadalajara. La única manera de desconcentrar la población y el poder reside en descentralizar la construcción de las decisiones de manera que sean realmente democráticas; es decir: que los afectados por las decisiones sean quienes tomen las decisiones. Los pueblos, los ejidos, los barrios, las colonias, las ciudades, elementos fundamentales de la vida de una cuenca o una región o estado, deben ser el locus del poder político o la fuente de las decisiones principales de una sociedad. Las asambleas de estas comunidades ecológicas o ecomunidades deben ser reconocidas por la Constitución como el centro donde se toman las decisiones principales de la cuenca, la región y el país. Las asambleas de cuenca o región ecológica deben servir para ligar a estas entidades entre sí  y establecer vínculos con otras entidades similares de otras naciones, con el fin de crear una autentica representación nacional. La cuenca o la región ecológica y las comunidades ecológicas deberían tener la mayor parte de las facultades que ahora tiene el gobierno federal y así debe ser reconocido en una nueva constitución.         

 La ciudad de México ha sido la primera entidad en rebelarse contra el sistema político creado por la corrupción priista, centralista y concentradora,  y la entidad que logra algunos cambios estructurales en su relación con el Estado. Desde el sismo de 1985, la ciudad de México impulsa cambios fundamentales como la elección de sus gobernantes, tanto al nivel del Distrito Federal como de sus demarcaciones y la expulsión del PRI y del PAN del centro político de esta ciudad. El plebiscito que propusimos en el seminario de 1992 y que fue realizado en 1993, sienta las bases de algunos de estos cambios que se pueden concretar en 1997. Los movimientos vecinales de esta ciudad han ido en aumento desde los años 90 debido a la democratización conseguida después del sismo del 85 y también, por la enorme devastación urbana, social y ambiental que ocasiona la construcción de grandes infraestructuras de transporte y edificación que impulsa la mundialización neoliberal. Estas nuevas condiciones políticas y económicas radicalizan en estos últimos años a los movimientos vecinales de manera que ahora exigen cambios profundos en las leyes de transporte y vialidad, desarrollo urbano y participación ciudadana. La nueva Ley de Movilidad, el cambio de nombre propuesto para la Ley de Desarrollo Urbano, el creciente número de organizaciones políticas de la ciudad de México y el acercamiento de los movimientos locales del oriente del estado de México a los movimientos contra megaproyectos de la ciudad de México, abren la posibilidad de impulsar con mayor fuerza el cambio en la estructura política del Distrito Federal y del gobierno de la Cuenca del Valle de México.  Los movimientos contra la construcción de un nuevo aeropuerto de la ciudad de México en el lago de Texcoco, contra la eliminación del aeropuerto Benito Juárez, contra la construcción del tren interurbano de alta velocidad con Toluca, contra las ZODES, AGES, contra los megaproyectos en general anticipan a otros movimientos mayores. La fuerza destituyente e instituyente de la población del Distrito Federal y del oriente del estado de México  puede impulsar los profundos cambios que se necesitan en esta entidad, en la Cuenca del Valle de México y en el país entero y que podrían ser parte del contenido de una nueva constitución local y nacional.

Miguel Valencia Mulkay 

ECOMUNIDADES, Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México  

martes, 3 de noviembre de 2015

Fundamental, la reducción radical del consumo de los países desarrollados y de las clases altas de los demás países, para poder recuperar a las comunidades campesinas y la buena alimentación. #decrecimiento

Fundamental, la reducción radical del consumo de los países desarrollados y de las clases altas de los demás países, para recuperar  el vigor de las comunidades campesinas y la buena alimentación.  

Fragmento de la conferencia sobre descrecimiento presentada el 16 de octubre de 2015 en la licenciatura en Nutrición de la Universidad Autónoma de Querétaro. Por el Día Mundial de la Alimentación2015.

El exceso en el consumo funciona como una droga en razón no de la calidad de los productos que se consumen, sino de su cantidad. Invadidos por los objetos, los habitantes del mundo desarrollado poseen en promedio 10,000 de ellos contra los 236 que tienen los indios navajos. En los grandes supermercados están disponibles para su compra más de 10,000 artículos. Es así que Wal-Mart, con sus más de 8,000 tiendas, sus más de 300 mil millones de dólares de venta anual y sus 1.3 millones de empleados (en Estados Unidos, con salarios medios inferiores al umbral de pobreza), se convierte en la primera empresa mundial. Los más de 3,000 mensajes publicitarios cotidianos  que reciben los habitantes de los países desarrollados están hechos para impulsarlos a comprar lo que sea. Los consumidores de esos países tiran a la basura cantidades increíbles de productos en todos los estadios del ciclo, desde los rechazos de la gran distribución hasta los desechos domésticos. En Italia, 15% de la comida y 10% del pan y las pastas acaban en el basurero, lo que representa para el pan tirar 1600 toneladas por día o 6 millones de toneladas al año y 2 millones de toneladas para las pastas (datos de 2005, The Guardian). Una encuesta realizada en Inglaterra sobre la totalidad de la cadena alimentaria, del productor al consumidor pasando por la distribución, concluye que la tercera parte de los alimentos producidos, distribuidos y comprados en el Reino Unido terminan en el basurero (The Guardian, 2005).

Aún si llegamos al extremo de considerar que el consumo medio de alimentos de los países desarrollados y de las clases altas y medias de los países emergentes no tiene nada de excesivo, la reducción del consumo de esos países y estas clases sociales es un imperativo ético, tanto por razones de justicia social que de justicia ecológica y climática. La reducción de la bulimia individual no puede sino arrastrar la reducción de la obesidad colectiva y por lo mismo de la huella ecológica. Los grandes consumos individuales degradan a la sociedad en su conjunto: imponen un imaginario social que destruye los valores climáticos y ambientales.  Comer menos cárnicos- sabiendo que son necesarias entre 8 y 10 calorías vegetales para producir una caloría animal -y transportarse menos corresponde a la regla gandhiana: vivir simplemente para que los  demás puedan simplemente vivir. El desperdicio de alimentos es inherente a la forma de producción y consumo de la era moderna; es consustancial a la sociedad industrial cuya economía de crecimiento produce la miseria y la riqueza insultante que nos agobian. El evangelio productivista de los banqueros podría resumirse así: "Haceos la vida imposible los unos a los otros hasta que se extinga la especie humana". Según Serge Latouche "cada 10 segundos pasa un camión de Francia a España por los Pirineos y se espera que antes de 15 años sea un camión de cada cinco segundos", y nos dice "La globalización lleva al paroxismo esta lógica de la masacre social y ecológica. En Europa, desde hace algunos años los bienes de consumo tienen incorporados más de 6,000 km de transporte; los alimentos  de cualquier comida han viajado al menos 2,500 km antes de llegar a los labios del consumidor. Se calculó hace algunos años (Wuppertal Institut, 1993) que un yogurt de fresa vendido en Stuttgart había recorrido 9,115 km si se toma en cuenta el viaje de la leche, el de las fresas cultivadas en Polonia, el del aluminio de la etiqueta, la distancia de la distribución, etc. Los absurdos de la economía globalizada son legión. Hace unos 10 años los británicos importaban 61,400 toneladas de pollo provenientes de los Países Bajos mientras exportaban 33,100 toneladas de pollo a los mismos Países Bajos".

"El cálculo en términos de kilómetros-alimento, medida que encapsula la distancia entre el bieldo y el tenedor, ofrece resultados asombrosos. El carnero congelado de Nueva Zelanda viaja casi 19,000 km por avión refrigerado para llegar a la Gran Bretaña. Las lechugas de California llegan a las escaleras de Washington después de 5,000 km de viaje consumiendo 36 veces más petróleo del que contiene en calorías, mientras las lechugas que llegan finalmente a Londres han consumido 127 veces más de energía de la que contienen y este volumen de perecederos que atraviesan los mares crece a 4% al año. El kétchup que termina en las mesas de los suecos recorre una odisea de 52 etapas de transformaciones y transportes. Todo esto se prestaría a la risa si nuestros pulmones, nuestra salud, la existencia de las generaciones futuras y la supervivencia del planeta no pagaran la factura  de semejante locura económica"[1].  No solamente los transportes agotan rápidamente el petróleo, un regalo de la naturaleza no renovable, sino que emiten gases tóxicos como el monóxido de carbono,  gases de efecto de invernadero como el CO2 que provocan el desastre climático que padecemos y metales pesados cancerígenos como el plomo y el cadmio.

Una reducción radical en el uso de los transportes es absolutamente necesaria para frenar la rápida muerte de especies vegetales y animales, detener los colapsos ecológico y climático mundiales y recomponer las comunidades campesinas. La desconexión del gran mercado mundial se vuelve imperativa: el libre comercio se convierte en la fuerza principal de creación de miseria y devastación climática y ecológica del mundo.  La comida local se impone para recomponer los desastres creados por el libre comercio y la sociedad de crecimiento. No obstante, se programa exactamente lo contrario. Se prevé un aumento considerable del trafico transfronterizo en los años que vienen. Todos los planes a nivel mundial y en México parten del desarrollo de infraestructuras de transporte: puertos, aeropuertos, carreteras, supercarreteras, túneles, puentes,  más grandes y más numerosos. En México, el poco conocido proyecto Megalópolis de Peña Nieto considera diversos megaproyectos de transporte en la región centro de México, en los estados de México, Morelos, Puebla, Tlaxcala, Hidalgo y Querétaro: la construcción del tercer aeropuerto más grande del mundo sobre el Lago de Texcoco, el tren de alta velocidad México-Toluca, el tren de alta velocidad México-Querétaro y la ampliación y construcción de diversas supercarreteras, arcos, autopistas urbanas, segundos pisos, distribuidores viales.

Está por aprobarse, también, el nuevo tratado de libre comercio llamado Acuerdo Transpacífico, ATP, en el que participa el gobierno mexicano y que trata no solo de eliminar todas las barreras al comercio internacional, sino también las leyes que garantizan la calidad y sanidad de los alimentos, la protección de la agricultura y la privacidad de la información de los ciudadanos, privilegiando la agenda corporativa. Organizaciones de defensa del consumidor con sede en Estados Unidos, como Public Citizen señalan que con el ATP podrían crearse un tribunal secreto en el que las empresas demandarán a los gobiernos ante paneles de arbitraje integrados por abogados corporativos que eviten los tribunales nacionales y que anulen las decisiones de los parlamentos en caso de no ser favorecidos por éstos.  Acompañan a los tratados de libre comercio, acuerdos que dan ventajas a los productores internacionales sobre los productores locales lo que impone tecnologías internacionales de alto riesgo e impacto socio ambiental, como son los monocultivos o "desiertos verdes" que funcionan por el uso intensivo de fertilizantes y de pesticidas como el famoso Roundup de Monsanto al que se le atribuyen grandes riesgos para la salud humana y muy ligados a ello, la introducción de semillas genéticamente modificadas o transgénicas. Se radicaliza así la sobrexplotación de los suelos, la eliminación del pequeño productor y la muerte de las comunidades campesinas. El consumo excesivo de energía, alimentos y otras materias primas, característico del modo de vida de los países desarrollados y de las clases altas y medias de los países emergentes, está en el origen del desastre climático, ecológico, social, económico, político y simbólico del mundo.  Por el bien de todos, debe eliminarse el consumo excesivo, conspicuo, que impulsan los países desarrollados, especialmente Estados Unidos, y las clases altas y medias de los demás países.

Miguel Valencia

¡Descrecimiento o colapso!



[1] La Pari de la decroissance, Serge Latouche, Fayard, 2006