miércoles, 26 de febrero de 2014

A diez años de la propuesta ecologista, al fin una Ley de la Movilidad Sustentable del DF

A diez años de la propuesta ecologista,  al fin una Ley de la Movilidad Sustentable del DF

En estos días se sube por fin al pleno de la ALDF un dictamen de la nueva Ley de Movilidad del DF revisado por todas las fracciones parlamentarias que al parecer será aceptado por una mayoría. Esta nueva Ley tiene como origen  la Propuesta ecologista de Ley de la Movilidad Sustentable del DF presentada en 2004 en la Asamblea Legislativa; se trata de la primera propuesta que exige formalmente un cambio en el nombre de la Ley de Transporte y Vialidad, con el argumento de que  esta ley ignora y destruye cada segundo a la movilidad metabólica, autónoma, sustentable; es decir: la caminata y la bicicleta; y en contrapartida, da prioridad en las superficies públicas a los motores, al transporte. Para sustituir el título existente, propone introducir la palabra movilidad  que permite reconocer en la Ley a todas las formas de movilidad en la vía pública, como lo es la movilidad que se realiza con energía metabólica, sustentable, la forma de movilidad que respeta a la naturaleza y a la sociedad.  Por su perversa concepción, la Ley de Transporte y Vialidad del DF  es responsable de la atroz situación que ha vivido la ciudad de México desde hace más de 20 años en los asuntos del transporte urbano, la movilidad en general, el  uso del suelo y la urbanización. Con esta ley se instaló la hipermovilidad –tiempo excesivo dedicado diariamente al transporte.  Sólo por medio de la eliminación de esta ley aberrante se podrá reducir: el tiempo que diariamente perdemos en el transporte urbano- vivir para moverse; la accidentalidad-una guerra de baja intensidad en nuestras calles; la segregación espacial- todo cada vez más lejos; la discriminación social-no todos motorizados; la seguridad- el transporte, gran apoyo del crimen organizado; también: el desastre climático, la contaminación del aire, el ruido, la ocupación del suelo y otros efectos simbólicos, económicos y políticos derivados del uso de motores.   

La Propuesta demanda la inversión de las prioridades existentes en la Ley del DF y en la vía pública, lo que significa: colocar a la movilidad metabólica muy por encima de la movilidad motorizada, tanto en las superficies públicas que se les asignan para su circulación como en las inversiones y gastos que se presupuestan para su funcionamiento.  En estos años se dedica una cantidad excesiva de dinero en inversiones y gastos, en la construcción y mantenimiento de infraestructura para la movilidad motorizada mientras se realizan inversiones y gastos insignificantes en la construcción y gastos para la movilidad autónoma o sustentable.  Correlativamente, la Propuesta también demanda una moratoria a la construcción de nuevas infraestructuras para la circulación de la movilidad motorizada: segundos pisos, distribuidores viales, nuevas líneas radiales de Metro, ampliación o creación de nuevas superficies pavimentadas, y una reconversión de las infraestructuras existentes, para reducir sus capacidades.  Sólo así se puede llegar a conseguir una mejoría en los asuntos de la movilidad urbana en la ciudad de México. En la medida en que esta inversión en las prioridades se logre nos acercaremos a la movilidad óptima.

 El auto produce una violencia excesiva en muchas dimensiones de la vida de la ciudad: frena a las demás formas de movilidad, altera el uso del suelo, disloca el tiempo y el espacio: representa la forma de transporte más insustentable sobre el pavimento público; sin embargo, el transporte en todos sus tipos es también una actividad altamente insustentable, inclusive los denominados como “verdes” o “sustentables” (lavado verde).  El cambio de prioridades tiene como propósito reducir radicalmente la movilidad motorizada en este territorio: reducir el uso del auto y del transporte en general, por medio de diversas restricciones que ya se aplican exitosamente en diversas partes del mundo. Por medio de estas medidas restrictivas, pueden florecer y demostrar su superioridad  las formas de movilidad metabólica o autónoma: la caminata y la bicicleta. La Propuesta define con claridad el conflicto que existe entre las diferentes formas de movilidad en la ciudad y describe cómo reducirlo; cómo combatir la motorización y los congestionamientos; indica  el grado de nocividad de cada tipo de transporte y cómo crear “ciudades libres de autos”.

Por otra parte, la Propuesta es contraria a la idea partidista de un “Sistema Integral de Transporte”, pues implica dar prioridad al desarrollo del transporte motorizado y asfixiar así a la movilidad metabólica o autónoma: con esta propuesta no habría cambio de paradigma. El supuesto “derecho a la movilidad” de los partidos y de la CDHDF, no reconoce que hay un cuasi monopolio de la movilidad motorizada en las superficies públicas que viola los derechos humanos de los que viven en la movilidad metabólica o autónoma: se  subvierte así, la garantía constitucional de Libre Tránsito. Sin reconocer el conflicto entre las movilidades urbanas, es imposible lograr el sueño de los partidos y del gobierno del DF: “un sistema de movilidad de calidad aceptable, suficiente y accesible. La Propuesta también rechaza: que se conceda prioridad a la construcción y operación de estacionamientos, los que deberían ser sancionados con mayores impuestos; que la bicicleta, movilidad metabólica, sea considerada como un  transporte no motorizado (mentalidad dominada por el viejo paradigma del transporte); que se ofrezca apoyo al uso de la moto, un forma de movilidad muy utilizada por el crimen organizado y muy contaminante. Rechaza la propuesta partidista de crear un tal Consejo  de Movilidad, Órgano Público Autónomo, integrado por cinco ciudadanos de reconocida reputación y expertos en el tema de movilidad (¿cuales hay en México?) y que tendría, entre otras, funciones solicitar a la Asamblea Legislativa…. cambios y adecuaciones…al Plan de Movilidad; Emitir recomendaciones en materia de movilidad; este consejo sería otro engendro burocrático, como el IFE, la CNDH y otros.   

  



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Miguel Valencia
ECOMUNIDADES
Red Ecologista Autónoma de la Cuenca de México
¡Descrecimiento o Extinción! 

1 comentario:

Oscar Venegas dijo...

Sin duda, debe ser un avance ésta Ley, y si se aprueba, podríamos esperar alguna mejoría en temas de movilidad...

No hay una sola persona que yo conozca que viva o trabaje en el D.F. que no exprese su malestar, su pena, por qué no decirlo así, su dolor, por el daño que le inflinge a su vida el tráfico, el congestionamiento de automóviles. Van desde los leves comentarios de molestia, hasta las historias de crisis de salud, de daño a las relaciones familiares, sociales, etc. Nadie se salva. Nadie.

Sin embargo, la mayoría nos hemos vuelto cómplices del daño. A bordo de mi automóvil vivo el caos, sin darme cuenta que yo estoy sumando al caos. Y así pasan los días, los meses y años, viendo como cada vez es más complicada la movilidad, como la vida se diluye entre el asfalto y las máquinas, entre el ruido y la desesperación. A pesar de todo esto, de percibir y vivir el daño, seguimos contribuyendo. Cada día hay más autos en la calle, cada día toma más tiempo llegar de un punto a otro.

¿Y por qué será? ¿Y por qué si vivimos el flagelo de la inmovilidad, seguimos fortaleciendolo? Tal vez todo venga desde mucho atrás, desde el inicio de la vida. Desde que puedo recordar, existe en mi, y seguro en muchos otros, "la ilusión del auto". Quizá todo empezó con los carritos de juguete, lo máximo para casi cualquier infante, poder jugar con cochecitos, imitando tal vez inconscientemente la vida de nuestros padres. Después, con el pasar de los años, llega la posibilidad de tener uno de esos juguetes de verdad, para andar por las calles a voluntad, "libres como el viento".

Y después llegan más cosas que reforzarán el deseo por el auto. Después llega "Rápido y Furioso" para rendir culto al auto, al glamour, al poder. Y después llega la publicidad con las y los modelos perfectos abordo de las más modernas creaciones de la industria automotriz para atizar el deseo por las máquinas, y después llega la complicidad de los servicios financieros para, a cambio del yugo de la deuda, darnos la "oportunidad" de sumarnos a la élite motorizada. Y después llegan los segundos pisos y las autopistas urbanas para poder correr a gusto los autos, porque tanto poder limitado por la falta de espacio requiere nuevas vías... mientras silenciosamente nuestra vida sigue diluyéndose.

Y se aprueba la Ley de Movilidad del DF, ¿y qué sigue? ¿Qué hará que ya no entren más autos a las calles? ¿Qué hará que dejemos de desearlo?

No soy un conocedor del tema, pero mi propia reflexión me dice que hay más cosas en paralelo. Menos coches, ya sea porque son sacados de las calles, o porque ya no entran nuevos, habla de una afectación a la industria automotriz. ¿y qué al respecto de esto? No porque defienda a dicha industria, sino porque al ser una parte de la economía que hoy funciona, seguro tiene una postura defensiva a esto. Menos coches, menos dinero, así de sencillo. Menos gente con autos, menos crecimiento de la industria. Menos crecimiento, menos dinero... fuera de la religión del capital, del crecimiento, del consumo. ¿A caso no se van a defender? Me imagino que todos esos cárteles industriales se defenderán hasta morir. El de la industria automotriz, el de la publicidad, el de la construcción, el financiero, y así.

Tal vez lo que sigue es aquello que mencionaba, trabajar por dejar de desear aquello que nos vende un falso bienestar, un privilegio traicionero. Tal vez lo que siga sea encontrar alguna manera de repensar la vida, nuestra vida, antes de que sea demasiado tarde.

Sigo preguntándome cómo lo haremos.