sábado, 23 de mayo de 2009

El despojo de las capacidades de subsistencia populares en Cuernavaca

El despojo de las capacidades de subsistencia populares en Cuernavaca

Jean Robert

 

El 23 de enero de 2009, el Cabildo de Cuernavaca publicó, en el Periódico Oficial "Tierra y Libertad," las modificaciones que había realizado al artículo 129 del Bando de Policía y Buen Gobierno del Municipio de Cuernavaca. Desde entonces, se criminaliza el trabajo en la calle, en flagrante violación de las garantías individuales y derechos humanos básicos. Éstas modificaciones permiten detener quienes "franelean", ofrecen flores sin permiso especial, bolean zapatos, hacen malabarismos o piden unos pesos para subsistir. Viendo esas medidas como parte de una guerra económica contra las capacidades de improvisación "informales" de los más pobres, algunos ciudadanos de Cuernavaca estamos dispuestos a poner nuestra libertad en riesgo en apoyo a los "trabajadores informales" de la calle. Consideramos que la decisión del H. Cabildo, un paso hacia la transformación de la pobreza en miseria, es síntoma de una falta completa de comprensión del mundo en el que ellos y nosotros vivimos. Les proponemos la reflexión siguiente, incitando los con toda urgencia a "recapacitar".

     En el curso del año 2008, una modesta noticia recorrió la prensa: la población urbana del mundo había pasado el cabo del 50% de la humanidad. Algunos comentaristas destacaban, no sin triunfalismo, que eso era un paso en el camino hacia la "revolución urbana total". Pero la noticia se podía también  leer al revés: la mitad de la humanidad vive todavía fuera de las ciudades, en pueblos y aldeas tradicionales, en el "campo". Por cierto, el campo se cubre de asfalto y de basureros, pero mal que bien sigue proporcionando buena parte de su subsistencia a la mitad de los humanos. 

      Según el Banco Mundial, más de cuatro mil millones de personas tienen un ingreso inferior a dos dólares por día. De acuerdo a la clasificación del mismo,  eso significa que más de la mitad de la población del mundo vive por debajo del umbral de pobreza. A su vez, la mitad de esos pobres, es decir aproximadamente dos mil millones de personas, ganan menos de un  dólar al día y son clasificados como pobres absolutos, mientras que se califican de pobres relativos a los que ganan entre un dólar y dos dólares diarios.[1] El Banco Mundial sólo sabe evaluar la pobreza cuantitativamente, en función de un nivel de ingreso. Es decir que para él, la posibilidad de obtener parte de su subsistencia fuera del mercado simplemente no existe. Eso es un profundo error que falsifica las políticas gubernamentales y, transformando la pobreza en una etiqueta,  fomenta los peores prejuicios. Es el mismo error que, a nivel local, cometen nuestros H. Regidores. Para entender porqué esa visión cuantitativa de la pobreza es causa de miseria, consideremos lo siguiente:        



[1] Deepa Narayam et al., Voices of the Poor, Washington, Banco Mundial 2001. Esta obra en tres volumen tomos recopila los resultados de 60.000 entrevistas con "pobres absolutos" y "relativos" de cincuenta países. 


Si deseas leer la continuación de este artículo, solicitalo  a    vammulkay@gmail.com 




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