viernes, 13 de febrero de 2009

Foro Social Mundial ::: Ponencia de Américo Saldivar

FORO Social México

Por Américo Saldívar V.

¿Cuáles son las cuestiones sustantivas que debemos poner a debate y discusión? ¿Crecimiento durable y sostenido o decrecimiento sostenible y desarrollo sustentable?

Durante los dos últimos siglos las sociedades han estado ocupadas en crecer y producir bienes materiales y ha arribado a la paradoja de un mundo lleno de satisfactores materiales, frente a un mundo semivacío de recursos naturales y satisfactores espirituales y libertarios y, peor aún, con una inequidad abismal e imparable.

Este mundo "lleno" con crecimiento económico desbocado es indirectamente responsable de la tremenda degradación de los hábitats naturales y del medio ambiente, de consumismo, infelicidad y reducción del tiempo libre. Ello nos lleva a afirmar que el crecimiento ya no es más necesariamente sinónimo de progreso social, como lo muestra la existencia de desigualdades y pobreza, observadas en occidente, después de casi tres décadas ininterrumpidas de libre mercado, precarización del trabajo y empeoramiento de las condiciones de vida de grandes sectores de la población, aún, en las naciones más ricas del planeta.

Justamente este tipo de crecimiento desordenado e inequitativo, depredador, con alto uso de materiales y de energía y con desprecio hacia la gestión de los recursos naturales ha desembocado en la actual crisis mundial del sistema capitalista. Es pues, una crisis sistémica cuya recuperación y salida a la misma no se podrá lograr con medidas y rescates financieros que sólo serán paliativos para atacar los efectos y mantener el status quo, pero que, tarde o temprano, conducirán al mismo punto de partida, a sus orígenes y a la repetición de los mismos errores que la produjeron.

Debemos volver al llamado que hizo en 1972 el Club de Roma ¡Alto al crecimiento! Sobre la vía de un decrecimiento sustentable que concilie el progreso social con la conservación ambiental. Para aquellos países donde el crecimiento puede ser un imperativo, debemos discutir qué tipo y modelo de desarrollo estos países deben buscar y procurar.

De los que muy pocos hablan y conocen es que la crisis tiene simultáneamente una matriz tanto ecológica como-económica, social, cultural, de valores, de pérdida de expectativas, donde la mayoría no percibe que vivimos en un sistema con recursos finitos.

Por ello pensamos que parte de su solución son los programas verdes a través del impulso de una economía social y ecológica. ¿Es posible ésta? Debemos buscar Soluciones verdes para una crisis global.

En Economía Versus Naturaleza, encontramos una doble contradicción: una economía que se basa en indicadores monetarios de crecimiento del PIB y el consumo, prescindiendo de la naturaleza; versus aquella otra donde la naturaleza prescinde de la raza humana.

El propósito final de este modelo económico es la provisión de más bienes de consumo[1], sin importar su costo ecológico y social. Por ello el reciente plan de Obama o Calderón para estimular la economía impulsará más el exceso de consumo y de sobreendeudamiento, que constituyen precisamente dos elementos de la crisis actual…

Cambio Climático

México es especialmente vulnerable al calentamiento global que ocasionará notables modificaciones en su ciclo hidrológico, ya que se encuentra sujeto a sequías recurrentes en algunas regiones o a fuertes precipitaciones estacionales, ocasionadas por huracanes y tormentas tropicales en otras. Dos terceras partes de nuestro territorio están caracterizadas como áridas o semiáridas por lo que es posible que esta superficie sufra una sensible disminución en la precipitación y el escurrimiento.

Si sumamos que las principales cuencas y acuíferos de nuestro país, la explotación de los recursos hídricos disponibles se acerca a sus límites, o han sido rebasados, podremos comprender mejor la importancia de analizar los posibles efectos del calentamiento global en la gestión del agua, suelo y bosques.

Varios estudios muestran la importancia de contabilizar la depreciación de los recursos naturales como un mecanismo útil para tomar decisiones sobre la intensidad de uso y aporte de los mismos a la economía. Existen indicios que sugieren considerar entre un 4% y un 12% del PIB como un costo por utilizar los recursos naturales (tanto por degradación como por agotamiento)[2].

El agua es el motor de la vida y por este motivo los cambios en el ciclo hidrológico producen modificaciones de consideración en los ecosistemas y en salud. Los recursos hídricos ya están sujetos a grandes presiones por el crecimiento poblacional, el desarrollo social y económico que genera mayores demandas, sobre todo de uso industrial y de servicio; y a los cambios en el uso del suelo y alteraciones en las zonas de captación de las cuencas, ocasionados principalmente por la deforestación y la erosión[3].

Es decir, aún sin el cambio climático, la gestión de los recursos hídricos en México se complicará en los próximos años como resultado del crecimiento demográfico y del desarrollo económico, que típicamente incrementa el consumo per cápita y eleva las emisiones de gastes de efecto invernadero (GEI).

¿Desmaterialización?

Ante este panorama que nos conduce a la contaminación y degradación extremas de los ecosistemas, particularmente de las aguas subterráneas y superficiales, la desmaterialización de los procesos productivos y el descrecimiento se presenta como una necesidad imperiosa para el mediano y el largo plazos.

Profundizando aún más en la cuestión de los costes ambientales de la «nueva economía", la huella ecológica, en contraposición al PIB, constituye un buen indicador de las dimensiones físicas de nuestro consumo:

Como lo señala un autor, fundamentalmente debido al uso generalizado de electricidad que soporta el funcionamiento de los ordenadores, internet y otros equipos de oficina. Así se ha comprobado cuando se han querido transformar los requerimientos de energía y materiales en espacio ambiental, estimando que la huella ecológica de un ordenador personal se sitúa en torno a los 1.800 m2, siendo la fracción derivada del uso de energía mil veces mayor que la de cualquiera del resto de componentes. En algunos casos como el estadounidense, la energía directa utilizada en estos aparatos se encuentra en el 2 por 100 del uso eléctrico total (siendo el sector comercial y de oficinas el responsable del 70 por 100 de esta cantidad) —llegando al 3 por 100 si se incluye la energía incorporada en la fabricación de los propios productos—. Por desgracia, hay ocasiones en que el progreso tecnológico se ha convertido en motivo de despilfarro adicional, al fomentar «pérdidas eléctricas» asociadas al funcionamiento de posibilidades como el modo «off», que facilitan el encendido automático, o por mando a distancia, de muchos aparatos informáticos, televisores, videos, equipos de música, etc. En algunos casos estas «pérdidas», según varias estimaciones, pueden alcanzar el equivalente al 5 por 100 del consumo eléctrico de los hogares como en Estados Unidos o llegar a los 10 TWh para el caso del continente europeo.(Carpintero, pp.97-98)

Veamos ahora un ejemplo del efecto "rebote":

Viene a colación un ejemplo extraído de la vida cotidiana y que recuerda bien la dimensión material presente en nuestras economías, a veces denominadas, postindustriales o postmateriales:

«Imagine que cada mañana un camión le entrega en su casa todos los materiales que utiliza en un día, salvo la comida y el combustible. Apilados frente a la puerta están la madera de su periódico, los productos químicos de su champú y el plástico de las bolsas con las que lleva la compra a casa. También se incluye el metal de sus aparatos y electrodomésticos y de su automóvil —sólo la parte que usa en un día de la vida total de dichos objetos—, al igual que su fracción diaria de materiales compartidos, como la piedra y la grava de las paredes de su oficina y de las calles por las que camina. En la parte de abajo del montón están los materiales que usted nunca ve, como el nitrógeno y la potasa empleados para cultivar sus alimentos, y la tierra y las rocas bajo las que estuvieron enterrados sus metales y minerales. Si es usted un estadounidense medio, esta entrega será pesada: 101 kg; el peso aproximado de un varón de talla grande. Pero la cuenta de sus materiales sólo acaba de empezar. Mañana llegarán otros 101 kg, y al día siguiente, otros tantos. A final de mes, usted habrá utilizado tres toneladas de material, y al cabo de un año 37 toneladas. Y si sus 270 millones de compatriotas hacen lo mismo, un día sí y otro también; todos juntos devoran casi 10.000 millones de toneladas de material en un año».[4]

Este paradójico resultado en plena era de la economía digital tiene mucho que ver con la existencia de un marco institucional que estimula el ya mencionado "efecto rebote" y los comportamientos generalizados de excesos en el consumo y de "obsolescencia planificada" en la producción.

Comportamientos que acaban apoyando, vía precios, la extracción masiva y el consumo de recursos naturales frente a estrategias de conservación, reciclaje y reutilización y renovabilidad de los mismos.

Contrariamente al crecimiento ilimitado de la economía material que destruye los sistemas vivientes, la apuesta por el decrecimiento sostenible conlleva el aumento de la economía inmaterial, es decir, de los flujos de innovación de intercambio de la cultura y la información de todo tipo.

Si bien la economía moderna incrementó su eficiencia de manera descomunal, lo hizo a costa de disminuir su eficiencia energética y de recursos naturales. Para producir el mismo kilo de alimento se utilizaba en España a finales de los noventa del siglo pasado, hasta nueve veces más energía que en los años cincuenta (Naredo 1998).

Globalización y Socialdemocracia

Consideramos que nuestra propuesta ecológica tiene diferencias aún con aquellas posiciones más avanzadas de la socialdemocracia europea y sus partidarios, entre las cuales conviene resaltar las siguientes:

· La globalización es esencialmente beneficiosa para el mundo; los neoliberales simplemente han arruinado la gestión de la misma y la tarea de venderla a la opinión pública.

  • Es urgente salvar rescatar la globalización, arrancándola de las manos neoliberales: porque la globalización es reversible, y lo cierto es que podría haber empezado ya el proceso de su reversión.
  • El crecimiento y la equidad pueden entrar en conflicto, en cuyo caso hay que dar primacía a la equidad.
  • Es posible que el libre comercio no sea beneficioso a largo plazo, y es posible que mantenga en la pobreza a la mayoría; por eso es importante que los acuerdos comerciales estén sujetos a condiciones sociales y medioambientales.
  • Hay que evitar el unilateralismo y, al propio tiempo, hay que emprender reformas fundamentales de las instituciones y de los acuerdos multilaterales, un proceso que podría entrañar la liquidación o la neutralización de varios de ellos, como el Acuerdo Comercial para los Derechos de Propiedad Intelectual (TRIP, por sus siglas en inglés) establecido en el marco de la Organización Mundial de Comercio.
  • La integración social global, o la reducción de las desigualdades dentro de las naciones y entre las naciones, debe ir de la mano de la integración del mercado global.
  • La deuda global de los países en vías de desarrollo ha de ser cancelada, o al menos, drásticamente reducida, a fin de que los ahorros puedan usarse para estimular a la economía local, contribuyendo así a la reflexión global.
  • La pobreza y la degradación medioambiental son tan graves, que hay que poner en marcha un programa masivo, una especie de "Plan Marshall" del Norte para las naciones del Sur en el marco de los "Objetivos de Desarrollo del Milenio".
  • Hay que lanzar una "Segunda Revolución Verde", particularmente en África, a través de la generalizada adopción de las semillas genéticamente modificadas.
  • Hay que dedicar grandes inversiones para poner a la economía global en una senda medioambientalmente más sostenible, y los gobiernos deben encabezar esos programas ("keynesianismo verde" o "capitalismo verde").
  • Las acciones militares para resolver problemas deben preterirse a favor más bien de la diplomacia y del "poder blando", pero deben mantenerse las intervenciones militares humanitarias en situaciones de genocidio.

Las soluciones verdes ante la crisis económica

De otra parte, veamos a continuación algunas de las principales posturas del Grupo Los Verdes/ALE en el Parlamento Europeo:

· La nueva economía debe aplicar el principio de responsabilidad tanto en la política y las leyes como en la producción y el consumo. Debe frenar y reducir la destrucción las contaminaciones generadas en las personas, los ecosistemas, las especies y animales no humanos, y las generaciones futuras.

· El ser humano es el único ser vivo que utiliza el agua movida en forma artificial y la utiliza en volumen mucho mayor a los requerimientos vitales. Pero además cuando su costo es irrelevante la usa en forma excesiva en cualquier proceso productivo o doméstico.

· El 98% del agua se usa en actividades no biológicas, y en la medida que mayor es el nivel de ingresos, mayor es el consumo de agua para necesidades cada vez más suntuarias.

· En realidad lo que probablemente se está defendiendo con estos movimientos sociales es el que el agua no se privatice en sus fuentes de extracción. Al respecto, conviene señalar que, de acuerdo con la LAN, se otorgan derechos de uso y aprovechamiento pero no derechos de propiedad sobre determinados caudales y que puedan ser objeto de comercio; los derechos de aprovechamiento o concesiones otorgados por la autoridad del agua son intransferibles.

· El agua nunca va a dejar de existir, pero sí es cierto que los seres humanos estamos degradando en cantidad y calidad y a ritmos insostenibles las fuentes naturales disponibles donde la humanidad se surte del líquido.[5]

· Necesitamos una economía de mercado regulada con exigentes normas sociales y ecológicas, y con capacidad de evitar la gran concentración empresarial y favorecer la diversificación su enraizamiento local y bioregional.

· La nueva economía verde y social debe exigir profundos cambios fiscales y legislativos para hacer las paces con el planeta y las personas.

Insostenible, abastecer el consumo actual de agua SMA, DF

Considero que en nuestro país el tema de la privatización del agua, sobre todo en lo que se refiere a los sistemas operadores municipales, no está en la agenda del día. Los temas más urgentes a discutir en estos Foros se refiere a si debemos pagar o no un precio justo por su consumo y uso. Veamos.

En informe de la SMA par la Asamblea de diputados del DF, se precisa que cada habitante del DF consume un promedio de 364 litros al día, "lo que significa más del doble de los 150 litros que se recomiendan para las grandes ciudades como ésta", y añade que de ese suministro 37 por ciento se pierde en fugas, "no es sostenible ni sustentable resolver la demanda incrementando la oferta, sino que la demanda debe ajustarse a la disponibilidad real del agua".

La escasez es un hecho real, tanto por las condiciones físico climáticas como por el elevado y exagerado consumo social: la demanda es mayor que la disponibilidad y la oferta de agua.

Conagua señaló que las siete presas del sistema Cutzamala registran niveles "peligrosamente bajos", al situarse en sólo 58.83 por ciento de su capacidad. La ausencia de lluvias, dijo, ha provocado esta reducción del volumen, el cual en los primeros días de este año era de 62 a 63 por ciento.

Se trata, explicó, del volumen históricamente más bajo en los 18 años recientes e indica que el sistema presenta un déficit de 140 millones de metros cúbicos de agua y para recuperar el nivel de las represas debería evitarse la extracción del líquido en 110 días.

Una forma de remediación para reducir el elevado consumo es la eliminación de subsidios y a través del aumento de tarifas para que alcancen o se aproximen a los costos reales de "producción" y suministro del agua.

Así, las tarifas de agua en bloque deben aumentar por lo menos un 15% debido al Elevado gasto en electricidad por bombeo, potabilización, etc.; Justificó que aunque su propuesta[6] aún está por debajo del costo real, (estimado en 7 pesos, dado el gasto de mil 700 millones de pesos en electricidad, materias primas de potabilización y personal).

Claro, nuestro costo estimado del agua, que incorpora los costos tanto económicos como ecológicos de la misma es tres veces superior a la cifra arriba mencionada. Valor que nadie paga, ni siquiera laos grandes consumidores, embotelladoras e industrias…[7]


[1] Durante tres mil veces al día, por publicidad, se nos dice y repite que hay que ir de compras, descartar, tirar, reemplazar…Es la misma cantidad de "información" que hace 50 años un individuo recibía durante toda su vida.

[2] Análogamente el informe de Niklas. Stern señala que, de no enfrentar las causas y efectos del cambio climático, en el mediano y largo plazo el planeta perderá entre el 4 y el 20% del PIB total. Para evitar eso se requiere invertir ya el 1% del PIB para combatir las causas del mismo.

[3] Ante esta perspectiva se puede ya hablar o pensar en el "pico del agua", cuando la escasez por agotamiento y contaminación de la misma en regiones específicas es inevitable y un hecho palpable.

[4] Tomado de; Oscar Carpintero (2005) El metabolismo de la economía española. Recursos naturales y huella ecológica (1955-2000), Madrid. (Pp.101-102)

[5] Un ejemplo de ello es que la Amazonia Brasileña ''perdió, en los últimos 30 años, 80 millones de hectáreas por actividades de desarrollo no duradero; el riesgo de que se vuelva una inmensa sabana es real''. El teólogo Leonardo Boff

[6] (Conagua) contempla aplicar un incremento de 15 por ciento en el precio del metro cúbico del agua en bloque que suministra al Distrito Federal y al estado de México, por lo que las actuales tarifas de 4.21 pesos en breve tendrán un ajuste de entre 60 y 80 centavos, una vez que la Secretaría de Hacienda apruebe esta propuesta. La Jornada, 24 de enero de 2009, p. 30 Sin embargo, 3 días después el director regional de Conagua acotó que es posible que esta nueva tarifa no se incremente, "debido a la crisis".

[7] Ver nuestro libro, A. Saldívar V. (2007) Las Aguas de la Ira…UNAM, México


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